La saudade
Días de cómics
Astérix en Lusitania (2025), de Fabcaro y Didier Conrad, es el cuadragésimo primer álbum de la serie Astérix el Galo, en el que los protagonistas visitan las tierras portuguesas
Hay muchos países que tienen el honor de haber recibido la visita de los galos más famosos del mundo del cómic: Astérix y Obélix. El 23 de octubre de 2025, salió el cuadragésimo primer álbum de su serie y una vez más se marchan de viaje, en este caso a Portugal con Astérix en Lusitania, de Fabcaro y Didier Conrad.
Un día aparece un lusitano en la aldea gala, pidiendo ayuda para rescatar a su mejor amigo, encerrado en una prisión de Olisipo (actual Lisboa) tras ser falsamente acusado de atentar contra César envenenando la salsa Garum que produce para enviar a Roma. Esta premisa se convierte en la excusa para que los galos visiten uno de los pocos territorios europeos occidentales que les quedaban por conocer. Como guiño a los creadores originales de la serie, el lusitano que pide ayuda es el mismo que vimos como esclavo en el álbum La Residencia de los Dioses.
En cuanto los protagonistas llegan a la costa de Portugal, se nos plantea el recurso humorístico del que vive el álbum: la saudade portuguesa, vocablo que expresa un sentimiento afectivo primario, próximo a la melancolía, estimulado por la distancia temporal o espacial a algo amado.
La historia va estar guiada por la búsqueda de Aversivivés, un lusitano encarcelado injustamente , y transmite unas sensaciones bastante más de investigación que otras historias de Astérix, estando la acción mucho menos presente de lo habitual.
En cuanto al humor, que es el principal motor en cualquier cómic de Astérix, los chistes y situaciones cómicas van tratando de no salirse nunca de la línea de Goscinny.
Durante la aventura, encontraremos críticas a temas actuales camuflados en la historia, guiños a personajes de la vida real en el dibujo, como por ejemplo a un jovencito Cristiano Ronaldo, o al cómico Ricky Gervais. No faltan los nombres tan surrealistas como divertidos, y muchos juegos de palabras que habrán sido la pesadilla de los traductores.
El dibujo de Conrad y su colorista Mébarki es brillante y detallado. Además, al ser éste un álbum de viajes, con muchas localizaciones espectaculares y lugares emblemáticos, hace que brille todavía más. Ambos artistas logran transmitir la luz y los colores de Portugal, y presentan diseños de personajes divertidos, con esos rostros amables y tristes a la vez.
El álbum se publicó simultáneamente en diecinueve idiomas con una tirada de cinco millones de ejemplares, una muestra de la salud de una franquicia que ha sobrevivido muy bien al fallecimiento de sus creadores. Fabcaro, el escritor francés que firma el guion, tuvo olfato al fijarse en Portugal, decisión arropada por la insistencia del editor portugués, que llevaba años reclamando una aventura lusitana.
El proceso de documentación —que incluyó modelar Olisipo (Lisboa) en 3D para recrear la ciudad antigua— se nota en cada viñeta, plagadas de guiños muy reconocibles para quienes hayan pisado Portugal. Incluso aparece un preso pronosticando la futura Revolución de los Claveles.
Conrad dedica entre catorce y dieciocho meses a dibujar las cuarenta y ocho páginas de cada álbum. El arte de Conrad muestra un difícil equilibrio entre la fidelidad a Uderzo y su propio estilo, que se va desgranando en pequeños detalles.
Un acierto es el personaje de Gama, una mujer de armas tomar que desarma a una tropa romana con su voz. Los legionarios, acostumbrados a enfrentarse a bárbaros feroces, no saben qué hacer ante esa tristeza contagiosa que los deja sin ganas de luchar.
Uno de los grandes momentos visuales es ver a Astérix y Obélix disfrazados de portugueses para infiltrarse. Obélix sin sus trenzas características resulta casi irreconocible, un detalle que demuestra el nivel de atención al detalle del dibujante.
El álbum construye a los personajes lusitanos en torno a la hospitalidad y generosidad como valores centrales, teñidos de una melancolía con origen en la traición a Viriato, el héroe que resistió a Roma.
Mención aparte merece el trabajo de traducción de Isabel Soto y Alejandro Tobar, que han conseguido adaptar con ingenio los juegos de palabras del francés y del portugués al español. Quien haya intentado traducir los nombres de los personajes de Astérix sabe que tiene mérito mantener la gracia, el sentido y la sonoridad.
La próxima semana: 1680, la revuelta de los indios pueblo (2026), de Carlos Hermo y Antonio de la Llera, narra el levantamiento del caudillo Popé contra la Corona Española.
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