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Cómo refrescar una casa en verano sin aire acondicionado

Cómo refrescar una casa en verano sin aire acondicionado

Cómo refrescar una casa en verano sin aire acondicionado

Ahora que seguimos pasando más tiempo en casa y que la factura eléctrica está por las nubes (en julio de este año se ha alcanzado el récord de 100 euros el kilovatio), nos sigue preocupando que la factura eléctrica nos deje los bolsillos vacíos para la vuelta al cole. De hecho, el cambio del modelo de facturación, que penaliza el consumo en las horas punta, hace difícil a los hogares mantener en equilibrio sus finanzas y bienestar. Especialmente en verano, que es cuando el calor aprieta y se hace indispensable poner en marcha los aparatos del aire acondicionado. 

El gasto de los equipos de aire acondicionado suele elevarse de manera considerable en los días más calurosos y, de hecho, dependiendo de su etiqueta energética, el consumo puede dispararse con mayor o menor intensidad. De modo que es importante que a la hora de adquirir uno tengamos en cuenta su consumo mínimo y máximo, un dato que viene indicado por el fabricante, pero sobre el que también debería asesorarnos el instalador.

¿Existen soluciones alternativas o que nos permitan prescindir de este sistema durante el máximo tiempo posible? La respuesta es sí. Hay una serie de hábitos que pueden ayudarnos a refrescar la casa en verano sin tener que recurrir al aire acondicionado todo el tiempo o instalar uno, en el caso de que todavía no hayamos sucumbido a esta comodidad. Desde pisos.com ofrecemos hasta diez consejos básicos para refrescar nuestra casa en verano sin aire acondicionado. 

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1. Bajar las persianas en las horas de más calor

Debemos observar cuáles son las horas del día en las que el calor más incide en nuestra vivienda. Las casas orientadas al oeste tienen sol directo desde las tres de la tarde. En cambio, las casas con orientación este reciben los rayos del astro rey desde primera hora. Antes de que el calor entre en nuestra casa, debemos desplegar el toldo, bajar persianas y correr cortinas. Cuando llegue la noche, las podremos abrir de nuevo para que la casa se refresque naturalmente. 

2. Cerrar puertas y generar corrientes de aire 

Otra cosa que podemos hacer en cuanto caiga la noche es aprovechar las corrientes de aire para generar ventilación cruzada. Abriendo ventanas y cerrando puertas pueden llegar a generarse intensas corrientes desde las ventanas que dan a patios interiores. Así nuestra casa estará preparada para la noche y el día siguiente.

3. Elegir un buen ventilador 

Los ventiladores no son una solución que haya pasado a la historia. Nada más lejos de la realidad. Hay infinidad de equipos a la venta que pueden ayudarnos a mitigar el calor en determinadas estancias a las que no llega el aire acondicionado o no se encuentra instalado, especialmente en los dormitorios. 

4. Refrescar el ambiente  

Una buena manera de refrescar el ambiente es colocando hielo en un bol con sal gruesa por encima. Podemos instalar esta solución casera justo enfrente del ventilador, para que así el aire fresco se expanda mejor por la estancia. 

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5. Recurrir a la ducha o a una piscina 

¿Hay algo que reconforte más que una ducha fresquita en verano? Podemos usar agua templada y refrescarnos brevemente. También podemos recurrir a mojarnos los pies o a poner las muñecas bajo el grifo. Si tenemos espacio, se puede instalar una piscina hinchable: por pequeña que sea, nos ayudará muchísimo a mitigar el calor. 

6. Regar las plantas de balcones y terrazas

Es una solución muy efectiva, que podemos aplicar si tenemos muchas plantas en la terraza o el balcón. Al regar las plantas refrescaremos la atmósfera exterior y la temperatura de las paredes de nuestra vivienda, especialmente las de la fachada, disminuirá. 

7. Elegir bien las sábanas 

Las altas temperaturas nocturnas no ayudan a conciliar el sueño, de modo que cualquier solución es bienvenida en este sentido. Hay que cuidar la elección de las sábanas, teniendo en cuenta que el algodón y la seda son tejidos mucho más frescos, especialmente si son de colores claros, como el blanco o el beige. 

8. Cocinar fresco y evitar las fuentes de calor

Hay algunos electrodomésticos que son intensas fuentes de calor y el horno, lógicamente, es el rey. Pero también la vitrocerámica y cualquier dispositivo que esté encendido durante mucho tiempo. Cocinar fresco es una muy buena solución: las ensaladas y la fruta son excelentes aliados, tanto para evitar el calor en el hogar como para refrescar nuestro cuerpo y mejorar la salud en general. 

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9. Mover nuestros hábitos durante la jornada

En la medida de lo posible, es conveniente desplazar determinados hábitos a horas en las que el calor no sea tan intenso. Por ejemplo, si un día no nos queda más remedio que encender el horno, podemos tratar de hacerlo a primera hora de la mañana o por la noche, cuando las altas temperaturas ya no son tan intensas. Debemos evitar la actividad física intensa y las jornadas de limpieza maratonianas. 

10. Usa iluminación LED

Se dice que las luces LED son frías porque no emiten calor. Debemos saber que sí lo emiten, aunque sea un poco, pero sin duda, no tanto como las bombillas tradicionales. En la medida de lo posible, y ya hablando en términos de eficiencia energética, conviene ir sustituyendo las antiguas bombillas por una iluminación LED que reduzca nuestra factura eléctrica. Se notará en la temperatura de la casa, pero también en nuestro bolsillo.