Pequeños monstruos conquistan el corazón de Huelva la noche de Halloween

Las calles se inundaron de risas infantiles, capas negras, sombreros puntiagudos y fantasmas

Las mejores fotografías de la noche de Halloween en Huelva

Un joven caracterizado como Jack Skellington en las calles del centro de Huelva.
Un joven caracterizado como Jack Skellington en las calles del centro de Huelva. / Rafael García Rebollo

El centro de Huelva se ha llenado de Miércoles Addams, Chuckys y payasos diabólicos. La noche de Halloween empezaba en la capital nada más caer el sol y los primeros fantasmas se echaron a las calles en busca de regalar sustos y conseguir llenar sus bolsillos de caramelos. El ambiente se inundó de risas infantiles, capas negras, sombreros puntiagudos y pequeños monstruos que caminaban de la mano de sus padres en busca de sus próximas presas.

Grupo de niños disfrazados en la Plaza de Las Monjas de la capital.
Grupo de niños disfrazados en la Plaza de Las Monjas de la capital. / Rafael García Rebollo

La Plaza de las Monjas se llenó de vida enseguida. Grupos de demonios correteaban de un banco a otro dando sustos a los más despistados, aunque algunos se vieron obligados a fingir ser asustados para no romper las ilusiones de los torpes diablillos. Algunas calabazas vivientes, que no podían andar por sí mismas, admiraban el baile de fantasmas y brujas desde los brazos de sus padres. Entre luces, risas y sombras, la ciudad vivió una jornada de ilusión compartida, donde grandes y pequeños disfrutaron de una festividad que cada año gana más seguidores en Huelva y que, sobre todo, deja recuerdos imborrables de alegría, sustos y momentos mágicos.

Un padre posa con su hijo, ambos caracterizados de Chucky.
Un padre posa con su hijo, ambos caracterizados de Chucky. / Rafael García Rebollo

Pero todos no fueron disfraces tenebrosos. También hubo hueco para princesas, policías, ángeles e incluso algún Spiderman que esperaba atento por si hacía falta un héroe. Sin duda uno de los disfraces que más miradas se robó fueron una manada de dinosaurios, que atrajeron la atención en cuanto pisaron la plaza formando a su alrededor corrillos de pequeños para ver de cerca el imponente disfraz. Los más tímidos se acercaban con cautela, mientras que los más valientes intentaban “rugir” junto a ellos, creando escenas cómicas y tiernas a la vez.

Desde disfraces simples que consistían en una máscara de La Purga, hasta otros que llevaban horas de trabajo detrás pareciendo la ilusión de ser ancianas espeluznantes llevando a su bebé, todos fueron protagonistas en una tenebrosa noche en la que, además de algún susto, hubo sobre todo risas.

Dos niñas disfrazadas disfrutan de la noche de Halloween en el corazón de la capital.
Dos niñas disfrazadas disfrutan de la noche de Halloween en el corazón de la capital. / Rafael García Rebollo

Los comercios también supieron disfrazarse para la ocasión. Telarañas, esqueletos colgantes y luces parpadeantes adornaban los escaparates, atrayendo la atención de quienes pasaban por delante y sumando un toque de misterio a cada rincón del corazón de la capital. Desde las terrazas de los bares del centro, que estaban a rebosar, se escuchaban risas de algunos adultos que observaban el desfile de tenebrosos disfraces con una sonrisa cómplice y cámaras listas para capturar el momento.

Varios niños acercándose al grupo de jóvenes disfrazados de dinosaurios.
Varios niños acercándose al grupo de jóvenes disfrazados de dinosaurios. / Rafael García Rebollo

Cuando se hizo más tarde, los más pequeños regresaron a casa con las manos pegajosas de tanto dulce y los ojos aún encendidos de emoción. Pero Halloween no terminó con ellos. Más entrada la noche legó el turno de los adultos, que se apoderaron de la noche con disfraces elaborados, maquillajes espectaculares y una energía contagiosa que convirtió el centro de Huelva en un verdadero escenario de diversión y misterio.

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