Pablo, el joven maquinista de 27 años que acababa de volver a su ciudad natal y falleció en el Alvia a Huelva
Llevaba pocos meses haciendo la ruta Atocha-Chamartín-Córdoba, una línea en la que los maquinistas adscritos a la residencia de Cerro Negro hacen, desde Madrid, el recorrido hasta Córdoba, donde son relevados por un compañero que lo conduce hasta Huelva. Este domingo, su trayecto acababa en la capital cordobesa
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El joven maquinista del Alvia procedente de Puerta de Atocha y con destino a Huelva, fallecido en el accidente de trenes de Adamuz (Córdoba), Pablo B. S., había regresado hace unos meses a su municipio natal, Alcorcón, tras ser destinado por Renfe a la residencia de Cerro Negro, en Madrid.
Pablo, de 27 años, había pasado toda su infancia en el barrio de Ondarreta de Alcorcón: estudió primero en el colegio público Santo Domingo, donde su madre fue profesora hasta el pasado mes de junio, y posteriormente en el IES La Arboleda, donde cursó la ESO y bachillerato, según refleja su propia cuenta de Linkedin.
Tras el instituto, se matriculó en el año 2016 en Ingeniería Informática en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), donde estudió hasta junio de 2019, graduándose este mismo año como ingeniero informático.
Sin embargo, en vez de dedicarse a aquello que había estudiado, decidió formarse como maquinista y tras su formación en Cetren, primer centro privado homologado por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) del Ministerio de Transportes, salió en 2020 con la licencia y diploma de maquinista.
Tras ello, se incorporó a Renfe como maquinista, estando sus primeros años destinado en el servicio regional de cercanías (Rodalies) de Cataluña. Solo hace unos meses regresó a Madrid para incorporarse a la residencia de Cerro Negro. A partir, desde donde comenzó a circular en las rutas de larga distancia que salen hacia el sur.
Llevaba pocos meses haciendo la ruta Atocha-Chamartín-Córdoba, una línea en la que los maquinistas adscritos a la residencia de Cerro Negro hacen, desde Madrid, el recorrido hasta Córdoba, donde son relevados por un compañero que lo conduce hasta Huelva.
Este domingo, su trayecto acababa en la capital cordobesa, pero instantes antes de llegar a su destino, el descarrilamiento de un Iryo le dejó sin capacidad de reacción y provocó el accidente que acabó con su vida en Adamuz (Córdoba).
La localidad alcorconera guardaba este lunes cinco minutos de silencio, como muestra de solidaridad y cariño por el maquinista fallecido, cuyos padres también residían en la localidad, y por el resto de víctimas mortales, heridos y familiares del trágico accidente de ferrocarril ocurrido en Adamuz.
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