Huelva

La oportunidad perdida para la educación tras el confinamiento

  • La reapertura de los centros educativos deja atrás el aislamiento y trae normas y control pero no cambios que mejoren el sistema

Una madre ayuda a su hijo con las tareas escolares durante el confinamiento. Una madre ayuda a su hijo con las tareas escolares durante el confinamiento.

Una madre ayuda a su hijo con las tareas escolares durante el confinamiento. / Eduardo Parra (Efe)

“Era el momento de dar el salto y el sistema educativo no lo ha dado”. Es la opinión de Iván Rodríguez Pascual, sociólogo y profesor titular de la Universidad de Huelva en el Departamento de Sociología, Trabajo Social y Salud Pública. Es el autor, junto a Marta Martínez Muñoz y Gabriela Velásquez Crespo, de la investigación sociológica Infancia Confinada ¿Cómo viven la situación de confinamiento niñas, niños y adolescentes? con el apoyo de Enclave de Evaluación y Enfoque de Derechos Humanos.

En este estudio, 425 personas de entre 10 y 14 años hablan de su situación durante el confinamiento tras el estado de alarma decretado el pasado mes de marzo. Expresan lo que les suscitan unas circunstancias tan excepcionales generadas por un problema sanitario del que son plenamente conscientes.

Los autores defienden su “compromiso con los derechos de las niñas y los niños y muy especialmente con aquellos relacionados con los derechos políticos y civiles, los que se concretan con ser escuchados y a opinar en los asuntos que les afectan”. En este sentido, querían además “superar lógicas de un adultocentrismo exacerbado durante este periodo”.

Iván Rodríguez Pascual, sociólogo y profesor en la Universidad de Huelva. Iván Rodríguez Pascual, sociólogo y profesor en la Universidad de Huelva.

Iván Rodríguez Pascual, sociólogo y profesor en la Universidad de Huelva.

Tras el aislamiento, para Rodríguez Pascual esa perspectiva persiste. Si durante el estado de alarma “se activaron los estereotipos colocando a los menores como transmisores silentes sin evidencia científica detrás”, en verano proliferó “ese argumento machacón” que culpabilizaba a los más jóvenes de los rebrotes y “la insistencia en la bajada de la edad media de los contagiados” sin tener en cuenta que se realizaron más test. A su juicio, “es un discurso muy potente que se ha trasladado de los niños a los jóvenes”.

Siete meses después, niños y adolescentes están de vuelta en sus centros educativos tras el abrupto cierre del curso pasado y “han primado otros intereses sobre los derechos de los niños”, sostiene Iván Rodríguez. Para el sociólogo onubense “se ha perdido una oportunidad de replantear el proceso educativo para que funcione de otra manera”. En este sentido pone como ejemplo su ámbito, el universitario, donde los nuevos métodos han llegado para quedarse y “aunque haya vacuna, muchos cambios se han incorporado”. Por eso, señala la necesidad de “vencer inercias” en las demás etapas educativas.

Pero para los más pequeños la docencia on line quedó atrás, una modalidad que mostró una brecha digital “que apunta a algo más profundo” que una mera falta de instrumentos tecnológicos. “Las desigualdades educativas se agudizaron” durante la pandemia y rechaza que se produjera un abuso de los medios electrónicos para matar las horas de encierro.

En este sentido apunta como elemento determinante el capital cultural de las familias y recuerda que muchas de ellas promovieron en sus hogares actividades como la lectura o el aprendizaje de instrumentos musicales; “otras han tenido que trabajar mientras sus hijos estaban encerrados”, recuerda. Rodríguez apunta que “las desigualdades educativas son típicas de la sociedad española desde hace décadas”.

El estudio sobre el confinamiento de niños y adolescentes indica que hasta un 94,6% de ellos aceptaron una medida tan extrema y mostraron su acuerdo con la frase “todas las niñas y niños debemos estar confinados en casas para no contagiarnos del coronavirus”. Iván Rodríguez destaca que son “resilientes y ponen de su parte por superar la situación”.

Por eso, alerta del peligro de transmitir “miedo o sensación de alarma, que altera sobre todo a los más pequeños”. Superado el aislamiento, la vuelta al cole ha sido “un acontecimiento feliz por el reencuentro” pero muestra su preocupación porque “los colegios, ya de por sí rutinarios, han añadido medidas de control especiales, mascarillas...”.

En cuanto a los adolescentes, cuya edad les sitúa más cerca del adulto, Rodríguez entiende que “ponen siempre elementos positivos para que el mundo sea mejor”, por ejemplo, en la actualidad se sitúan como “punta de lanza contra el cambio climático”. Desde 2008, recuerda, “es la segunda crisis para los adolescentes”. Está por ver lo que se aprenderá ahora para no perder otra oportunidad.

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