Huelva

La necesidad provocada por la crisis hace que empresarios y autónomos se reinventen

  • Repartidores de comida a domicilio, productores de mascarillas, realizadores de test PCR, o mensajeros son algunas de las profesiones resurgidas tras la pandemia

Un repartidor de paquetes por las calles de Huelva. Un repartidor de paquetes por las calles de Huelva.

Un repartidor de paquetes por las calles de Huelva. / Josué Correa

La pandemia del coronavirus ha provocado una destrucción masiva de empleos desde el pasado mes de marzo. Concretamente, desde enero de 2020 hasta enero de 2021, en la provincia de Huelva se han destruido más de 12.000 puestos de trabajo.

Ante esta situación, con el confinamiento y la práctica paralización de la economía, muchos de los trabajadores que han perdido su empleo han visto la necesidad de reinventarse para seguir adelante y cambiar radicalmente de profesión, ya que las nuevas circunstancias no cuentan con la actividad que realizaban.

Este es el caso de Ángel Hachero, vocalista de El granuja y sus majaras, un grupo de música cuyo nombre podía leerse en la programación de las ferias de muchos de los pueblos de la provincia y que llenaban los bares de la capital con sus conciertos los fines de semana. También eran reclamados para eventos privados, explica el cantante del grupo, “solíamos teníamos la agenda llena, así que después del primer confinamiento, tiempo que dedicamos a ensayar en casa, el teléfono volvió a sonar y por lo menos el verano nos dio un respiro ya que volvimos a tener algunas actuaciones”.

Sin embargo, comenta Hachero, “pronto nos dimos cuenta de que la cosa iba para largo así que decidimos dejar aparcada la música y reiventarnos en otras profesiones. De hecho, los cinco integrantes del grupo estamos ya trabajando en otra cosa”. En el caso del vocalista del grupo ha encontrado en el reparto de paquetería una oportunidad laboral y es que solo Correos gestionó durante 2020 el envío de 1’2 millones de paquetes en Huelva, lo que suponen para la provincia un incremento del 3% con respecto al año anterior y la consecución de un nuevo récord.

Estas cifras, resultado del incremento del comercio online vivido en los últimos meses a consecuencia de las restricciones, dejan claro que “la paquetería es de las pocas profesiones que se puede beneficiar de la situación actual, ya que los pedidos no paran de crecer y hasta que pueda volver a vivir de la música me ofrece la oportunidad de seguir adelante”, traslada el cantante del grupo.

En el mismo orden de cosas, el aumento de la venta de comida a domicilio ha hecho que los repartidores de los restaurantes llenen las calles de Huelva. Así, es bastante habitual cruzarse con las coloridas mochilas características de aplicaciones especializadas en esta materia como son Just Eat, Uber Eats o Glovo, que antes apenas se veían por la ciudad.

Y esta es la oportunidad laborar que ha aprovechado Juan Camilo Camacho, un repartidor de comida a domicilio al que, si bien trabaja con algunas de estas aplicaciones, la competencia le ha hecho agudizar el ingenio para sacar el máximo partido a los pedidos que realiza. Así, él, junto a un grupo de 8 repartidores más, se han unido para ofrecer sus servicios a los restaurantes, “así ganamos todos, -explica Juan-, ya que los restaurantes se ahorran la comisión, pueden ofrecer los productos más baratos a sus clientes, y nosotros recibimos el importe íntegro por el trabajo que hacemos, sin tener que compartirlo con las aplicaciones”. En esta aventura participan ya 11 restaurantes de la capital.

Por otro lado, una de las palabras que hasta marzo era desconocida para la mayoría y que ahora es raro el día que no aparece en una conversación es PCR. Los famosos test que ayudan a la población a saber si están contagiados o no, veredicto imprescindible para continuar con la actividad en caso de duda. En Huelva, el único laboratorio privado que cuenta con la tecnología para poder analizar estas pruebas es Vetfit Biosafe Labs. Llevan desde 2017 realizando pruebas PCR para el diagnóstico de enfermedades de plantas y animales, “y cuando empezó la pandemia adaptamos la maquinaria para el diagnóstico de la Covid-19”, explica Gonzalo de la Corte, uno de los fundadores de este laboratorio.

Desde que el uso de las PCR se ha convertido en algo casi fundamental para el día a día este laboratorio ha realizado test fundamentalmente a tres perfiles de pacientes diferentes: personas que han estado en contacto directo con positivos y necesitan saber si se han contagiado de forma urgente, empresas que realizan controles a sus trabajadores y aquellos que necesitan viajar al extranjero.

Los técnicos realizadores de PCR han visto multiplicado su trabajo. Los técnicos realizadores de PCR han visto multiplicado su trabajo.

Los técnicos realizadores de PCR han visto multiplicado su trabajo. / Josué Correa

Si las PCR se han convertido en una herramienta fundamental desde que la Covid-19 llegó, ni que decir tiene que el uso diario de los geles hidroalcohólicos se ha multiplicado, ya que mantener las manos limpias es uno de los hábitos más importantes a la hora de evitar la trasmisión del virus.

En este sentido, Carmen Aguado, del departamento de Marketing de la empresa onubense de productos de higiene personal Instituto Español, ha comentado que, cuando comenzaron los primeros brotes en febrero de 2020, “aceleramos la formulación de nuestro higienizante de manos y conseguimos introducir los cambios a tiempo para combatirlo”.

Así, continúa Aguado, “localizamos la oportunidad de extender el uso del higienizante a otro concepto, y adaptamos la formulación a un formato líquido para facilitar su uso, al disponerlo en un vaporizador de pequeño formato y que se aplicara fácilmente en superficies como teclados, teléfonos, meses, etc. Además, la vuelta al trabajo y al colegio en septiembre hicieron que se necesitara un formato cómodo de usarr y de transporte, y también nos adaptamos a ello”.

Gracias a esta rápida actualización de un producto, su venta ha supuesto el 12’5% de la facturación total nacional de Instituto Español durante 2020 e "igualmente hay que considerar el hecho de que hay muchos consumidores que han empezado la relación con nuestra marca a raíz de haber probado el producto del que hablamos y haber quedado más que satisfechos. Por tanto, puede considerarse también un trampolín de compra hacia otros artículos como geles de baño o hidratantes, por lo que también ha influido en nuestro crecimiento”, concluye la representante de la empres onubense.

Si por un lado ha habido empresas a las que la llegada de la pandemia les ha supuesto un incremento de sus ingresos, por otro lado muchas empresas tuvieron que reinventarse para evitar pérdidas que llegaran a hacer inviable la continuidad de sus negocios. Este es el caso de Herce, empresa valverdeña dedicada a la fabricación de calzado, a la que la cancelación de todas las romerías y demás fiestas les supuso que su producción quedara prácticamente paralizada, ya que las ventas de botos suponen casi el 40% de sus ingresos.

En un primer momento de forma altruista, la empresa valverdeña encontró en la fabricación de mascarillas la mejor forma de volver a poner en marchar sus maquinas, “tanto que en tres meses pudimos donar, junto a otros compañeros que se unieron a la iniciativa, unas 25.000 mascarillas”, traslada José Cejudo, gerente de Herce. Con estos datos, y con la falta de reactivación de la actividad que supone su principal fuente de ingresos, “decidimos invertir en maquinaria, crear la marca Herce Mask y dedicar una parte de nuestra empresa a la fabricación exclusiva de mascarillas”, comenta Cejudo.

Tanto es así que ahora Herce Mask es capaz de fabricar 12.000 mascarillas quirúrgicas al día, que después de ser analizadas en un laboratorio especializado ofrecen una eficiencia bacteriológica del 99%, “así que se ha convertido en una nueva línea de negocio que nos va a permitir paliar una situación muy complicada”, finaliza Cejudo.

En la misma situación se encontró la empresa textil Gañafote, especializada en ropa deportiva. Todas las competiciones pararon, explica Joaquín Rasco, gerente de la empresa, “por lo que nuestra producción pasó de un día para otro a ser nula, así que tuvimos que buscar nuevos nichos de mercados, algo que nos ofreció el campo de la fabricación de mascarillas”. “Gracias a tomar esta decisión conseguimos salir del bache y hemos podido sacar un año adelante”, concluye el gerente.

Así que, aunque el panorama laboral es bastante desalentador y los datos del paro lo reafirman mes a mes, las historias de estos empresarios y autónomos, capaces de reinventarse para salir adelante y encontrar nuevos mercados, pueden ofrecer un poco de luz para aquellos que actualmente están pasando por una situación complicada. 

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