Huelva

Casi un tercio de los municipios de la provincia carecen de fibra óptica

  • En términos porcentuales la zona de Huelva más desconectada es la comarca de El Andévalo, con un 41,18% de las localidades sin banda ancha en su conexión a internet

El 28,75% de los municipios que componen la provincia onubense carecen de fibra óptica para conectarse a internet. De ellos, el 34,78% se hallan inmersos en el proceso de instalación de la banda ancha. De este modo, Aroche, Cañaveral de León, Cumbres Mayores, Escacena del Campo, La Nava, Rosal de Frontera, San Silvestre de Guzmán y Villarrasa trabajan para la instalación de la fibra óptica próximamente según confirman fuentes de los respectivos ayuntamientos. Por su parte, no contemplan aún que puedan iniciarse en los próximos meses los trámites en los ayuntamientos de Alájar, El Almendro, Berrocal, Cabezas Rubias, Calañas, Castaño del Robledo, Cumbres de Enmedio, Cumbres de San Bartolomé, Encinasola, El Granado, Hinojales, Paymogo, Sanlúcar de Guadiana, Villalba del Alcor y Villanueva de las Cruces.

En la provincia, la comarca metropolitana -Aljaraque, Gibraleón, Huelva, Moguer, Palos de la Frontera, Punta Umbría y San Juan del Puerto- es la única en la que todas las localidades tienen acceso a la banda ancha. Asimismo, la Cuenca Minera y la Costa Occidental únicamente cuentan con un municipio que aún no ha subido los peldaños de la renovación tecnológica. La diferencia reside en que, mientras en Berrocal -Cuenca Minera- no se ha comenzado trámite alguno para ello, en San Silvestre de Guzmán -Costa Occidental- el proceso de instalación se mantiene activo.

Otra de las comarcas que no presentan un excesivo descuelgue tecnológico es el Condado-Campiña, pues tan solo Villalba del Alcor aún no se ha sumado a la fibra óptica. Por su parte, sí que la contemplan en sus planes los ayuntamientos de Escacena del Campo y Villarrasa, los cuáles trabajan para la finalizar la instalación de las mismas próximamente. De este modo, el 18,75% de los municipios no cuenta con banda ancha, por lo que la media es inferior a la onubense.

La sensibilidad con el mundo rural se resiente cuando entra en escena la zona de El Andévalo. De los 17 municipios que componen la región comarcal, hasta siete aún no han iniciado trámite alguno para dotar a los hogares de conexión de banda ancha o, lo que es lo mismo, el 41,18% aún no goza de banda ancha en su conexión a la red. Esta lista la componen Cabezas Rubias, Calañas, El Granado, El Almendro, Paymogo, Sanlúcar de Guadiana, Villanueva de las Cruces. En este sentido, es reseñable que desde ninguno de los consistorios relativos a las citadas localidades se aseguraba que la fibra óptica se instalaría próximamente.

En relación a ello, Javier García, vecino de Paymogo, mostraba su disconformidad con ello, en tanto que ve “cómo pueblos de al lado del mío si la tienen”. Así, critica que en pleno 2020 “haya municipios que estén desconectados tecnológicamente porque el internet no tenga la cobertura que debería”.

La comarca más castigada en términos absolutos es, sin embargo, la de la Sierra de Aracena y picos de Aroche. Esta zona de la provincia se compone de 29 localidades, si bien 11 de ellas aún no saben lo que es navegar a gran velocidad por internet. Se trata de un 37,93%, por lo que en términos porcentuales la desconexión es cuatro puntos inferior al Andévalo. En este sentido, ni Alájar, Castaño del Robledo, Cumbres de Enmedio, Cumbres de San Bartolomé, Encinasola e Hinojales no han contemplado aún la instalación de la fibra óptica según fuentes consistoriales. Por su parte, Aroche, Cañaveral de León, Cumbres Mayores, La Nava y Rosal de la Frontera se hallan inmersos en el procedimiento de instalación de la banda ancha.

Si se analiza el porcentaje de municipios que carecen de fibra óptica en relación a la población, el patrón evidencia que son las localidades menos pobladas las que mayor descuelgue tecnológico tienen. De esta manera, los 20 territorios onubenses que suman más de 5.000 personas en sus censos cuentan con banda ancha en sus conexiones a la red según los datos obtenidos del Instituto Nacional de Estadística a fecha de 2019.

Hasta 60 municipios cuentan con menos de 5.000 habitantes. De los mismos, 23 no tienen banda ancha o lo que es lo mismo, el 38,33%. Si se ahonda en las localidades más vacías, la cifra aumenta considerablemente en términos de internet. Por encima de los 2.500 habitantes -36 localidades-, tan solo Villalba del Alcor (3.338) y Calañas (4.077) aún no se han conectado a la banda ancha.

La tendencia es muy decreciente cuando el foco se sitúa sobre los municipios que contemplan un censo inferior a 1.00 habitantes. Concretamente, en Huelva son 26 las localidades que se ubicarían en este grupo. De las mismas, 13 no han instalado la fibra óptica, es decir, la mitad sufre un retraso en cuando a términos tecnológicos se refiere -Alájar, El Almendro, Berrocal, Cabezas Rubias, Castaño del Robledo, Cumbres de Enmedio, Cumbres de San Bartolomé, El Granada, Hinojales, Sánlucar de Guadiana, Villalba del Alcor, La Nava y San Silvestre de Guzmán, si bien estos dos últimos se encuentran en el proceso de contratación de la banda ancha.

La llegada de la fibra óptica a los municipios más vacíos resulta trascendental para fijar la población, en tanto que son muchos los que deciden marcharse para explotar sus conocimientos en localidades donde sí dispongan de posibilidades tecnológicas adecuadas para sus intereses. Así, se asegura la pervivencia del mundo rural, una cuestión que cada vez se antoja más amenazante con el paso de los años.

Otra de las consecuencias que trae la banda ancha es la posibilidad de instalar empresas en el medio rural, al objeto de que se produzca un desarrollo económico que repercutirá en el municipio en cuestión. De este modo, la conectividad por internet implica una mejora de las comunicaciones personales y, por consiguiente, la construcción de nuevos negocios. Por tanto, si un municipio se sube al tren de la conectividad digital, se refuerza la igualdad de oportunidades en el mismo.

La instalación de la fibra óptica obedece a una cuestión económica, por lo que los operadores son los que dictaminan la rentabilidad de una zona. En este sentido, es reseñable apuntar el concepto de “zonas blancas”, acuñado por la Unidad Europea o, lo que es lo mismo, localidades donde no interesa poner una fibra por la carestía de la instalación, en tanto que no es lo mismo el despliegue del cableado en una ciudad que en un municipio de escasos 1.000 habitantes. Por ello, los operadores apuntan al perfil sociodemográfico y a las infraestructuras del municipio como causas que determina la rentabilidad de la instalación de la fibra.

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