Manuel Carrasco pone voz al alma de Andalucía en su día grande cantando el himno andaluz
Llevó en cada nota el olor a sal y a marismas, la templanza de la Sierra, la memoria de la Cuenca Minera y el latido profundo de una Huelva que siente la música como una forma de existir
El cantante quiso reivindicar el acento, la sanidad y la humanidad con la que los andaluces riegan su día a día
Manuel Carrasco asegura que ser Hijo Predilecto "no lo supera ni un Grammy" e interpretará el himno a voz y guitarra
Andalucía es arte, cultura, talento y sentimiento. Todo eso ha quedado reflejado en la voz del cantante Manuel Carrasco, que ha sido el encargado de entonar el Himno de Andalucía este sábado 28 de febrero en el Teatro de La Maestranza de Sevilla. El artista, nacido en la luminosa Isla Cristina, llevó en cada nota el olor a sal y a marismas, la templanza de la Sierra, la memoria de la Cuenca Minera y el latido profundo de una Huelva que siente la música como una forma de existir.
Una guitarra y su voz. Pocos artificios necesita Manuel Carrasco para conseguir desbordar la emoción de quienes le escuchan. El isleño cantó con el corazón en la garganta y magia en los dedos, que rasgaron las cuerdas del instrumento arrancándole los acordes más sinceros. Se abrió a Andalucía y le regaló su Himno con acento, carácter y pasión.
Gracias a Manuel Carrasco, el sentimiento de ser andaluz tuvo voz propia. Una voz firme y emocionada, que recordó a todos que el arte andaluz no se explica, se vive. Y que cuando uno de los suyos canta el Himno en un día tan señalado, no lo hace solo como artista, sino como hijo de una tierra que late con fuerza en cada acorde.
En el acto también ha sido nombrado como Hijo Predilecto de Andalucía, una distinción que aumenta su ya larga lista de reconocimientos a uno de los artistas más importantes del panorama musical actual. "Es de las cosas más importantes para mí", aseguraba el artista en un vídeo antes de recoger la distinción de manos del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, añadiendo que "como dice una de mis canciones el pueblo lo llevo dentro" y es esa cercanía con su tierra lo que lo hace especial. Su reconocimiento desató una larga ovación entre el público, seña del cariño que ha sabido ganarse y mantener a lo largo de los años.
Manuel Carrasco recogía el reconocimiento "con las manos vacías de mi padre y de todos los marineros que tenían el frío metido en las entrañas" y con "las manos de mi madre y de las estibadoras cansadas de limpiar sardinas", agradecía el cantante rompiéndosele la voz de la emoción no pudiendo contener el llanto.
El artista señaló que recogía este título de Hijo Predilecto como "pasodoble Carnaval que pide justicia y responsabilidad cuando se habla de la Sanidad de nuestra tierra". También quiso aprovechar para reivindicar el acento andaluz, la seña más importante de la comunidad y que tantas veces algunos tratan de empañar desmereciéndolo.
El cantante tiró de recuerdos, de su infancia. Con palabras de reconocimiento a su Higuerita Marinera, a sus calles con olor a salitre y a su gente, que le acompañan en cada concierto, muy lejos de su tierra que le lleven. "Que suerte que tuve yo, que en esta bendita tierra, una sirena me parió. Que viva Andalucía", sentenció su discurso el artista al que se le formaba un nudo en la garganta para hablarle a su tierra.
Hablar de Manuel Carrasco es hablar de raíces. De un niño que creció entre el sonido de las olas y el eco lejano de las fiestas populares, de las sevillanas al caer la tarde y las guitarras que suenan en cualquier rincón cuando Andalucía celebra. Su interpretación del Himno no fue solo un acto protocolario, fue una declaración de amor a su tierra y a cada rincón blanco y verde que se reconoce en los versos que hablan de paz y esperanza.
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