Nada es imposible cuando la Amargura es la que manda

Crónica

La titular de la Hermandad del Nazareno regresa a la parroquia de la Concepción en gloriosa procesión en una jornada para el recuerdo cofrade

Imágenes de la procesión

La Virgen de la Amargura iniciando su procesión gloriosa.
La Virgen de la Amargura iniciando su procesión gloriosa. / Alberto Domínguez
J. M. Lugardo

07 de octubre 2022 - 21:57

En esta vida no hay cosas imposibles. Ni siquiera la cara de la Amargura. Ni siquiera. No es imposible. Como que en otoño florezca la primavera con rosas, nardos, azucenas, astromelias y flor de cera y calas a los pies de la Virgen. O como que caliente un sol de verano a este corazón que tiene por nombre Huelva.

En esta vida no hay nada inalcanzable. Y nada es imposible. Como es ver la alegría a la vera de la Amargura. Porque no puede existir la tristeza en una procesión gloriosa. De ahí los abrazos de sus hijos, que son hermanos, y que calman el dolor de Ella. De María. No hay nada imposible cuando Cristo expira ante la mirada de dos sentimientos que se encuentran. Amargura. Y Esperanza.

Tampoco hay sueños ficticios cuando se habla de Dios. Nada es imposible. Como que suene Esperanza por Huelva Coronada seguido de una batería de marchas inusuales en una Madrugá. Como que la mayoría que esperaba a la Virgen en el suelo empedrado era joven. Quizá, así sonreía la Amargura para sus adentros tras encontrar el consuelo a falta de San Juan a su lado.

Nada es imposible cuando existe una comunión cofrade en la antesala de una Coronación. Es la solidaridad de la Patrona de Valverde, gracias al paso de Nuestra Señora del Reposo; de la Hermandad de San Gonzalo con el manto de Nuestra Señora de la Salud; de la Hermandad de la Esperanza con la diadema de María Santísima del Mayor Dolor; de la Hermandad de la Cinta con las jarras; de la Hermandad de la Soledad, con los candelabros; y de la Hermandad del Descendimiento con la media luna.

No es imposible nada. Como ver esperanza en la cara de la Amargura. Como que reine en una tarde de octubre. Como que se engalane este laberinto de emociones. Que es Huelva cuando sale la Madre de Dios. Nada es inalcanzable. Como que la luna aparezca en una sola revirá. Como que se haga de noche sin llegar a ser una Madrugá.

Nada es imposible cuando la Amargura es la que manda. En el corazón. Donde se alcanzan los sueños. Donde se reza en silencio. O donde Ella quiera.

Nada es imposible si a la Amargura no le falta la esperanza. Por eso no hay sueños inalcanzables. Para nadie. Así parecía que se lo contaba el abuelo al nieto bajo el ficus de la Plaza Niña. O las Hermanas de la Cruz en sus rezos. O el grupo de jóvenes que engrosaban sus recuerdos con algo de verdad. Que se podía palpar calle a calle a pesar del siempre aplaudido bullicio de fervor.

Ya lo decía la propia Hermandad cuando su titular amaneció entronizada en el corazón de San Francisco. Un paso más en ese sueño camino a la Coronación Canónica. "Una bella historia por contar donde sin lugar a dudas, nunca nos faltó la esperanza".

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