Humor, sátira y fuego para despedir el Carnaval en Huelva con el entierro del choco

El cefalópodo, símbolo indiscutible de la identidad onubense, fue paseado en andas convirtiendo el acto en una mezcla perfecta de tradición y desenfado

El Carnaval llena de color y alegría las calles de Isla Cristina

El entierro del choco, este miércoles en la Plaza Houston.
El entierro del choco, este miércoles en la Plaza Houston. / Josué Correa

Hueva despide el Carnaval con el entierro del choco. La capital se ha vestido de luto para acompañar a las viudas que han trasladado al gigante cefalópodo hasta el corazón de la barriada de Isla Chica.

Entre pelucas extravagantes, maquillaje exagerado y fingida pena, los onubenses han acompañado en su último viaje al enorme choco. Ataviados con mantillas negras, abanicos y pañuelos, las tradicionales viudas han encabezado un cortejo fúnebre cargado de humor y sátira, en el que no han faltado los llantos impostados ni las escenas teatrales que han arrancado carcajadas a su paso.

Como en ediciones anteriores del Carnaval Colombino, el cortejo partió acompañado por una animada comitiva carnavalesca, con charangas, agrupaciones y vecinos que, entre coplas improvisadas y bromas, recorrieron las calles en un ambiente festivo. El choco, símbolo indiscutible de la identidad onubense, fue paseado en andas convirtiendo el acto en una mezcla perfecta de tradición y desenfado.

Antes de la llegada del choco, algunos impacientes ya habían conseguido su sitio en la Plaza Houston a la espera de que se iniciase la hoguera. Con las primeras llamas se han comenzado a iluminar los rostros de los onubenses que sonrientes han visto cocinarse a fuego lento al animal de cartón. Sonrisas recordando lo vivido estos días atrás en el Gran Teatro y en las calles, donde el color, las letras mordaces y la ironía fueron los grandes reyes un año más.

Así se ha despedido Huelva de su Carnaval Colombino para después, con cierta pena, doblar los disfraces y retirar los restos de papelillos para guardarlos de nuevo al fondo del armario a la espera de que el próximo Carnaval tarde poco en llegar.

Con el humo elevándose hacia el cielo de la capital, la ciudad ha cerrado una etapa de chirigotas y risas y se adentra en el tiempo de Cuaresma, sabiendo que, cuando vuelva febrero, el choco resurgirá de sus cenizas para reinar de nuevo en las calles onubenses.

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