Huelva peregrina al Rocío con la ilusión intacta de la primera vez
Decenas de rocieros acompañan a la Hermandad onubense en un fin de semana marcado por la devoción, la convivencia y la llegada ante la Virgen del Rocío
La Hermandad del Rocío de Huelva realiza este fin de semana su tradicional peregrinación
Huelva volvió a encontrarse este fin de semana con El Rocío como solo ella sabe hacerlo. La peregrinación extraordinaria anual de la Hermandad del Rocío de Huelva volvió a teñir la aldea de sentimiento, de reencuentros y de esa forma tan propia de vivir la devoción que convierte cada visita en algo especial.
Desde el sábado, el camino ya anunciaba que no sería una peregrinación cualquiera. El paso por el paraje de Gato, la convivencia compartida, el rezo del Ángelus al mediodía y el discurrir pausado hacia la aldea fueron marcando el ritmo de una jornada vivida con intensidad. Al caer la noche, el Rosario de Hermandades envolvió El Rocío en un ambiente de recogimiento y emoción, con cientos de personas acompañando a la onubense en uno de los momentos más sentidos del fin de semana.
Este año, además, Huelva no caminó sola. La presencia de la Hermandad de Granada, que no pudo realizar su estancia habitual en la aldea por los temporales, dio un significado añadido a los actos centrales, reforzando ese espíritu de hermandad que define al Rocío más allá de fechas y calendarios.
Pero el domingo tenía guardado el instante que todos esperaban. A las 13.00, Huelva llegó al santuario. Lo hizo como siempre, con esa mezcla de solemnidad y cercanía que se nota en el ambiente incluso antes de cruzar el dintel. Un auténtico aluvión de personas se postró ante la Virgen del Rocío en un séquito encabezado por la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, y el hermano mayor, Juan Gómez.
Además, la Hermandad ha querido tener un recuerdo especial colocando en el centro de flores 46 rosas blancas en recuerdo a las víctimas de Adamuz, de las cuales dos de ellas portaban un pequeño lazo, ya que dos de los fallecidos eran hermanos de Huelva. Uno de los faroles ha sido portado por uno de los familiares de las víctimas que perdieron la vida.
Por mucho que se la denomine peregrinación extraordinaria, la de Huelva tiene poco de secundaria. La hermandad prepara el dispositivo como si se tratara de una segunda romería y los onubenses responden como tal, llenando calles, casas y arenas. Porque cuando Huelva llega al Rocío, da igual el mes o el motivo: es Huelva en la aldea, con todo su peso, su historia y su manera única de rezar caminando.
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