Huelva

La hostelería de Huelva alza el vuelo en la desescalada

  • Las terrazas llenas animan al sector, que ya tiene activa la mitad de los establecimientos

  • Otros muchos preparan la reapertura para la semana próxima

Un camarero con mascarilla muestra las consumiciones que lleva en la bandeja en un bar de Huelva. Un camarero con mascarilla muestra las consumiciones que lleva en la bandeja en un bar de Huelva.

Un camarero con mascarilla muestra las consumiciones que lleva en la bandeja en un bar de Huelva. / Josué Correa (Huelva)

Remontar no es fácil en tiempos de crisis. En una del calado de esta de la Covid-19 menos todavía. Pero las perspectivas de los bares y restaurantes de la provincia no son desastrosas. Muchos están tocados, pero no hundidos.

El presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de la Hostelería, Antonio Ramón Macías, es optimista. “Hay buenas sensaciones porque hay mucho movimiento, la gente está con ganas y las terrazas llenas”.

Aplaude además que ayuntamientos como el de la capital o el de Valverde ya hayan ratificado en Pleno la ampliación del horario de los veladores, que se dilatará hasta las 3:00. “Una hora más es un pequeño balón de oxígeno”. Macías calcula que aproximadamente el 50% de los bares y restaurantes de la provincia ya han reabierto sus instalaciones a su clientela.

El presidente de la Asociación Provincial de Bares Restaurantes y Cafeterías de Huelva (Bareca), Rafael Acevedo, eleva al 70% la cuota de apertura entre sus asociados. “Ambiente se está viendo pero no se está ganando mucho dinero en la restauración: se nos han ido la Semana Santa, las comuniones, el Rocío o las cruces de mayo, así que calculamos que hasta dentro de año o año y medio el sector no podrá recuperarse”.

Diego Enrique García regenta el bar La Bohemia. “Sigo como si estuviera en la fase 0, llevando comida a domicilio”. Se ha adaptado a las circunstancias quedándose él solo en la cocina y contando con una empresa de reparto para distribuir sus pedidos. “Cuando no le pagas a nadie y generas pasta, te vienes arriba y piensas que estás ganando mucho, pero es falso”, afirma a este diario. Ahora hay que pagar la mitad del alquiler y a los proveedores.

Prescindió de sus tres camareros y sus dos cocineros. “Este nuevo modelo de negocio en el primer mes ha sido positivo porque he ahorrado en muchos gastos, aunque me lo he sacado de mis costillas, pero lo que he ganado es para mí”. Le ha ido tan bien que tuvo que poner coto a los pedidos, limitándolos a doce por servicio. “Pero claro, viene la desescalada, abren las terrazas, mucha más gente vende a domicilio y ya no compensa”.

García va a mantener el reparto en las casas, pero ya esta semana que viene “abriré la terraza con tres camareros y diez o doce mesas. Y luego iré tanteando. En la cocina estaremos tres, con una carta más reducida”. Su conclusión es que “no puedo quejarme porque no me he ido a la ruina, me ha llegado para sobrevivir”.

Lo de los bares de copas es otra historia. Antonio García, dueño del mítico 1900, señala que lo abrió el día 25 y que “el confinamiento lo hemos pasado regular: en 34 años que llevo aquí nunca había estado dos meses sin hacer nada”.

No ha reparado en las pérdidas, pero sí en que “he dejado de producir unos 5.000 euros”, el colchón que le permitía “tirar hasta diciembre”. Así que se ha visto obligado a “pedir un préstamo para poder seguir viviendo, porque hay que seguir pagando impuestos, tienes que vivir, seguros de una cosa y de otra…”.

En este momento de la fase 2 no puede tener en su bar más de un 40% de aforo. “Es decir, que si aquí es de unos 40 clientes, pues no puedes tener ni a 15 personas dentro”. Antonio agradece al Ayuntamiento de Huelva que “nos haya facilitado tener unas pocas de mesas más”. Él solo se ha aventurado con una más y “con eso hemos tirado la semana cómo hemos podido, porque hay personas que tienen todavía temor a entrar. Sobre todo aquí, que viene gente de una cierta edad”. Para su seguridad ha extremado las medidas de higiene.

Antonio García tiene asumido que el verano será flojo porque “la gente tira para las playas; lo importante es que el otoño venga sin bichitos de estos, porque si no sí que va a ser la hecatombe. Toco madera”.

Las ayudas estatales le han venido como agua de mayo. Destaca que, afortunadamente para él, no tiene que pagar alquiler y empatiza con los compañeros que sí tienen que asumirlo. Ahora está deseando que se llegue a la nueva normalidad. “La gente tiene que ser consciente de que hay que guardar las medidas necesarias. Nosotros no estamos aquí para hacer de policías”.

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