El héroe, sin adjetivos

Días de cómics

Spider-Man (1990), de Todd McFarlane, es una serie de Marvel Comics que fue concebida originalmente para ser un escaparate del propio autor, quien ya era considerado una estrella

Spiderman, de Todd McFarlane.
Spiderman, de Todd McFarlane. / M.G.

En marzo de 1987, irrumpió en los cómics de Spider-Man el novato Todd McFarlane, cuyo debut como dibujante en las series arácnidas se produciría en The Amazing Spider-Man n.º 298 junto al guionista David Michelinie, quien debía aportar estabilidad tras el adiós de los guionistas Tom DeFalco, J. M. DeMatteis y Ann Nocenti.

Todd McFarlane y David Michelinie crean un buen número de historias de entre las que destacan la creación de Veneno y Eddie Brock, y el secuestro de Mary Jane a cargo de un fan multimillonario obsesionado con ella. Veinticinco entregas que pusieron a sus pies a lectores y editores.

Portada de Spider-Man n.º 2.
Portada de Spider-Man n.º 2. / M.G.

A mediados de 1989, Todd McFarlane había llegado a un punto en el que como artista no quería estar supeditado a las ideas de otro, por más que trabajase a gusto con David Michelinie. Le angustiaba tener que estar atado a una silla de dibujo porque al guionista le había parecido que algo podía funcionar, sin preguntar si le apetecía pasar semanas dibujando eso y no otro tipo de historias.

Todd McFarlane pactaría con su editor, Jim Salicrup, su salida de la serie. Quería la oportunidad de hacerse cargo del control creativo de una obra: ser guionista, dibujante y entintador, y estaba dispuesto a que dicho proyecto fuese de cualquier personaje secundario, si con ello gozaba de libertad creativa. A Jim se le ocurrió ofrecerle una cuarta serie regular de Spider-Man.

Portada de Spider-Man n.º 11.
Portada de Spider-Man n.º 11. / M.G.

En agosto de 1990 vería la luz el primer número de Spider-Man, sin adjetivos. Todd solicitaría que el papel utilizado fuese de una mayor calidad. Esto encarecería el precio de venta, pero era una decisión primordial para él, y contaría con varias ediciones con diferentes portadas alternativas. Las ganas que tenían los lectores de disfrutar de este lanzamiento tras un año de espera desde que dejó The Amazing Spider-Man hicieron que del primer número se vendiesen dos millones y medio de ejemplares.

Todd McFarlane no es buen guionista, ni aspira a serlo. Los lectores comprarían la serie por sus dibujos, y, en segundo lugar, por el personaje. Para que se viesen menos sus carencias, optaría por un modelo en el que cada historia está compuesta de cuatro o cinco entregas como máximo.

McFarlane se encontró con dificultades para saltarse la planificación del resto de guionistas en cuanto a los personajes secundarios y villanos que iba a utilizar cada uno. A Todd le tocó usar villanos que, sin ser de primera fila, son sumamente interesantes a nivel gráfico, como el Lagarto, el Duende y Morbius, además de jugar con interesantes conceptos como Vudú y el Wendigo.

Respecto a las ventas, la serie fue un triunfo para Marvel y para Todd; en cuanto al apartado gráfico, es indiscutible que Todd elevó el espectacular nivel que había mostrado en su anterior andadura; en su faceta como guionista se le vieron los defectos que él mismo anticipaba.

La serie Spider-Man trata sobre Spider-Man; salvo excepciones, no hay ni rastro de Peter Parker, y por ende, hace un uso testimonial de los personajes secundarios, que quedan relegados a meras comparsas, quitando protagonismo incluso a Mary Jane.

No solamente se vislumbra cuánto le cuesta a McFarlane armar una trama que vaya más allá de escenas de acción, sino que también renuncia a los diálogos, quedándose con los textos de apoyo.

La andadura de Todd McFarlane al frente de esta serie duró solamente dieciséis entregas, de las cuales quince correrían a cargo de Todd. Del nº 15 de la serie se haría cargo Erik Larsen, quien tomaría el posterior relevo. El motivo del adiós lo achacaba el autor a querer disfrutar de su hija recién nacida, así lo explicaba él mismo en el correo de los lectores de la última entrega, pero escondía una traición: solamente seis meses después saldría a la venta el primer número de Spawn, su auténtico proyecto, su serie regular sobre la que tendría todo el control editorial.

La etapa de Todd McFarlane en Spider-Man destaca por lo espectacular de su propuesta, haber usado villanos monstruosos dar un toque distinto a lo que se estaba contando en el resto de series. La ausencia de diálogos juega en contra. El apartado gráfico, tras más de treinta años, conserva la plasticidad.

La próxima semana: D'eath. El duelo (2025), de José Antonio Fideu y Vicente Cifuentes, es la historia del afamado detective Ulysses D'eath, decidido a demostrar que los supuestos poderes paranormales de la Señorita Delynne Shutherland son una estafa.

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