Huelva

Una familia quiere denunciar a la prisión por la muerte de un interno

  • El Juzgado de Instrucción 4 e Instituciones Penitenciarias investigan el asunto

  • La autopsia habla de una parada cardiorrespiratoria por la ingesta de tóxicos

Suliman Bumedién, el melillense fallecido en el penal de La Ribera el 7 de septiembre. Suliman Bumedién, el melillense fallecido en el penal de La Ribera el 7 de septiembre.

Suliman Bumedién, el melillense fallecido en el penal de La Ribera el 7 de septiembre. / H. Información (Huelva)

Suliman Bumedién Mohamed tenía 30 años cuando falleció en su celda del centro penitenciario de Huelva. El luctuoso suceso aconteció en la madrugada del pasado 7 de septiembre. Ahora su familia quiere denunciar a la prisión de La Ribera, en la que el joven melillense estaba cumpliendo condena por participar en una reyerta.

La hermana de Suliman, Sara Bumedién, ha indicado a Huelva Información que "era muy deportista, no tomaba ningún tratamiento ni fumaba ni consumía drogas, así que no entendemos nada y tampoco desde la prisión se nos han dado explicaciones".

La causa de la muerte, según consta en el informe preliminar de la autopsia al que ha accedido este periódico, fue una "insuficiencia cardiorrespiratoria aguda". El fallecimiento del reo tuvo lugar a las 5:35, según hacen constar los forenses, que apuntan como detonante a "una reacción adversa al consumo de cocaína, heroína, antidepresivos tricícliclos y benzodiazepinas"

El Juzgado de Instrucción 4 de Huelva ha abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido y ha solicitado a la dirección de la macrocárcel de La Ribera un informe sobre los detalles de la defunción del joven, tal y como precisaron a este diario desde el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Sara Bumedién manifiesta que su hermano ya cumplió otra condena anterior por motivos similares entre 2016 y 2018. "Estuvo en Huelva en 2017 y una de las veces que lo visitamos lo vimos con el ojo hinchado; nos dijo que cinco funcionarios le habían dado una paliza", subraya.

La hermana del interno añade que acudían a visitarlo desde Melilla cada 15 días, "hasta que el 17 de diciembre de 2017 nos negaron verlo porque mi madre, que es muy inocentona, se salió del control para ir al baño; nos prohibieron las visitas durante seis meses".

Finalmente lo trasladaron a Algeciras (Cádiz), de donde "salió en libertad en febrero del año pasado, pero a los tres días le llegó otra condena e ingresó en la prisión de Alhaurín de la Torre (Málaga), de allí lo llevaron a Córdoba y luego a Huelva en mayo de este año".

Sara señala que Suliman "no estaba a gusto ahí, lo habían metido en un módulo con lo peor de la cárcel, pero se centraba en su deporte".

El director del centro penitenciario onubense, Raúl Barba, precisa a este rotativo que el joven se encontraba en la zona 3-4 del penal, "donde se hallan los internos más reincidentes porque estaba continuamente peleándose, era conflictivo".

Barba explica que la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha abierto "una investigación previa para esclarecerlo", pero avanza que "había muchas sustancias prohibidas en la celda y su compañero de celda dijo que sí que había consumido el día antes". No obstante, guarda la necesaria cautela porque "no puedo entrar a prejuzgar algo que todavía se está investigando". Esto es "un mal trago para todos".

Tampoco tiene constancia de la paliza que refiere la familia de Bumedién de 2017 y asegura que "la prisión se ha hecho cargo de los gastos funerarios", algo que desmienten los allegados al finado, quienes aportan a este periódico la correspondiente factura (1.600 euros) del traslado del cuerpo al cementerio de Fuengirola (Málaga), donde se le dio sepultura en la tarde del 8 de septiembre.

Sara quiere denunciar al penal onubense porque todo "nos huele raro y nada más que dicen mentiras". Además de resaltar que su hermano "era un chico muy sano", indica que la noticia de la defunción "se la comunicaron a mi madre a las 8:00 del día 7 de septiembre, pero no le dijeron ni el motivo ni nada, así que cogimos un vuelo Melilla-Málaga y de allí un tren y llegamos al tanatorio de Huelva sobre las diez de la noche".

Entonces el responsable del tanatorio, que fue quien los recibió, "nos dice que ya le habían hecho la autopsia". Vieron el cuerpo a las 2:00 del día 8, "pero no nos atendió nadie de la prisión ni ningún forense, nos vimos allí solos, y nadie nos ha llamado ni para darnos las condolencias". Sara puntualiza que "sí llamó un funcionario y dijo que era el primer caso de muerte de un preso en Huelva, algo que vemos que es totalmente mentira".

Para más inri, las pertenencias de Suliman siguen en la cárcel "y primero nos dicen que no nos las mandan y luego que vayamos en persona a recogerlas". A la joven melillense todo le parecen "zancadillas".

El abogado del fallecido, Enrique Tinoco, indica a este periódico que "todavía no nos hemos personado en el procedimiento, pero la idea es hacerlo y esperar al informe del Instituto Nacional de Toxicología".

De este modo la familia podrá saber “si la posible ingesta ha sido de estupefacientes y cómo han entrado estos en la prisión”, pero “lo del consumo no es una certeza, solo una posibilidad”.

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