Huelva

Una familia busca a su hijo dado en adopción cuando era un bebé

  • El pequeño de los Muñoz Torres les fue retirado cuando tenía poco más de un año

  • Ahora tiene 20 años y quieren encontrarlo

Francisco, Cristian y Susana, tres de los hermanos Muñoz Torres, que ahora buscan al más pequeño. Francisco, Cristian y Susana, tres de los hermanos Muñoz Torres, que ahora buscan al más pequeño.

Francisco, Cristian y Susana, tres de los hermanos Muñoz Torres, que ahora buscan al más pequeño. / H. Información (Huelva)

Los Muñoz Torres buscan al menor de sus vástagos. El niño fue adoptado cuando solo era un bebé y quieren reencontrarse con él, ahora que es mayor de edad. Así lo cuenta a Huelva Información el mayor de sus hermanos, Francisco, que tiene 32 años.

Corría el año 1998. La situación en el seno familiar era complicada. "Por problemas de la vida mi padre estuvo enganchado a las drogas y mi madre tenía un 90% de discapacidad en la vista y graves problemas de espalda".

Esta coyuntura motivó que el Servicio de Protección de Menores retirara al matrimonio los cuatro hijos que tenía en aquel momento: Francisco, que entonces tenía 11 años, Susana, Rafael y Cristian. La mujer, María de la Cinta Torres, estaba embarazada del quinto retoño.

Los cuatro chiquillos fueron trasladados por la Administración a la Ciudad de los Niños. "Ese mismo día mi madre dio a luz a nuestro hermano pequeño" en el hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva. La fecha no se les olvida por más años que pasen: 8 de octubre de 1998.

Cuando el recién nacido tenía seis meses, la Junta de Andalucía se lo reclamó a los padres. "Me dijeron que tenía que entregarlo a través de una carta y así lo hice", recuerda María de la Cinta. Lo llevó al lugar indicado, el colegio Virgen de Belén que dirigía Paula Santiago. Su marido, Francisco, se puso en marcha para desintoxicarse. "Me metí en un centro en Granada porque quería recuperar a mis niños", indica a este diario.

Entretanto, María de la Cinta acudía a visitar a sus hijos "todos los días". La última vez que vio al menor de ellos este "tenía año o año y pico, recuerdo que lo tenía allí una mujer y que estaba empezando a andar". Un mal día "ya empezaron a decirme que estaba de vacaciones, que no podía verlo". Esta situación se prolongó durante meses, que después fueron años. No volvió a abrazar a su pequeño.

Tampoco el padre. "Se me había perdido el Libro de Familia y fui a renovarlo al juzgado; cuando lo abrí, vi que solo aparecían los nombres de mis cuatro hijos mayores". No había rastro del pequeño. Preguntó por esta cuestión al funcionario de turno del Registro Civil y se llevó la sorpresa más amarga de su vida: "Al niño lo han dado en adopción".

Francisco se puso nervioso, pidió explicaciones, pero solo consiguió que le dijeran que el crío, aunque tuviera nuevos apellidos, debía conservar el nombre de pila.

Las visitas del matrimonio al Servicio de Menores fueron constantes, según asegura, y se prolongaron durante años. María de la Cinta sufrió una profunda depresión. "Apenas comía y me tuvieron que poner sangre y todo, no podía con tanta pena", apunta la mujer, que recalca que "nunca hemos dejado de buscarlo aunque en Menores siempre nos decían mentiras y que teníamos que esperar hasta que cumpliera 18".

Seis o siete años después de perder la custodia, Francisco logró desintoxicarse. "Encontré un buen trabajo de guarda en una obra, alquilé un piso y mis niños volvieron a casa". Aquel fue uno de los días más felices de su vida, aunque siempre le ha quedado el regusto amargo de no tener al pequeño consigo. "Estoy totalmente limpio y ahora solo quiero encontrarlo para que todo esté bien".

El hijo mayor de la familia se movilizó hace un par de años para intentar obtener algo de información sobre el pequeño, que hoy ya tiene 20 años. Contactó con el Servicio de Postadopción, con sede en Sevilla, "pero no me decían nada sobre dónde está mi hermano".

Fuentes de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación detallaron a este periódico que en su momento se valoró la petición y se consideró que "no era viable iniciar el proceso". Asimismo, puntualizaron que en estos casos "el derecho que prevalece siempre es el de la persona adoptada".

Hace un par de meses Francisco obtuvo la única pista que manejan. "En el juzgado me dijeron el lugar donde podía estar, pero no hemos querido ir para no presionarlo si lo encontramos".

Los Muñoz Torres tienen claro que, si lo encuentran, dejarán en sus manos la decisión de mantener el contacto. "No queremos nada de él si él no quiere, pero necesitamos saber que está bien y que sepa que aquí tiene a su familia".

María de la Cinta añade que "a un hijo no se le deja de querer nunca". Si pudiera abrazarlo de nuevo "no sé ni lo que le diría". Pero sigue soñando con ello.

Desde la Junta de Andalucía explican a este periódico que el Servicio de Postadopción es un organismo mediador, que recibe la petición de la familia biológica e inicia la tramitación para poner en conocimiento de la persona adoptada que esta lo está buscando. No obstante, queda a criterio del adoptado "decidir su quiere o no saber de sus familiares".

Las mismas fuentes de la Administración autonómica remarcan que ni el Servicio de Protección de Menores ni el de Postadopción están autorizados a ofrecer ningún detalle personal a los familiares, por una cuestión de protección de datos. Tanto es así que al expediente de adopción solo puede tener acceso el prohijado durante los primeros 50 años.

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