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La expareja de Cristina Marin la llama 78 veces en los días previos al homicidio

  • El investigado solo obtiene respuesta en 11 ocasiones, muchas de ellas porque salta el contestador

Familiares y amigos de Cristina Marin portan su foto en la concentración de repulsa celebrada en La Antilla. Familiares y amigos de Cristina Marin portan su foto en la concentración de repulsa celebrada en La Antilla.

Familiares y amigos de Cristina Marin portan su foto en la concentración de repulsa celebrada en La Antilla. / j. landero

El 17 de junio Cristina Marin obtuvo una orden judicial de alejamiento de su expareja, L.D.V., por la que el titular del Juzgado de Instrucción 3 de Ayamonte determinaba que él no se podía acercar "a menos de 200 metros de la víctima, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro frecuentado por la misma, así como prohibición de comunicarse con la misma por cualquier medio o procedimiento".

Sin embargo, el estudio que la Guardia Civil ha realizado de los datos telefónicos de su móvil revela no solo que este individuo, en prisión preventiva por el homicidio de Cristina en la mañana del 7 de julio, se saltó a piola la orden de protección, sino que llevó a cabo una auténtica maniobra de acoso hacia la fallecida.

Las últimas llamadas son de las 6:42 del 7 de julio, hora y cuarto antes del crimen

De esta diligencia policial, a la que ha tenido acceso en exclusiva Huelva Información, se desprende que L.D.V. llegó a efectuar un total de 78 llamadas salientes desde su teléfono al de su expareja entre el 30 de junio y el día del homicidio. Casi 80 llamadas en apenas ocho días, prácticamente una media de diez por jornada.

Sin embargo, hay un día, el jueves 5 de julio, que se lleva la palma: el investigado realizó 39 llamadas salientes en total, entre las 11:33 y las 23:06, que significan la mitad de las comunicaciones contabilizadas. Cristina llegó a recepcionarlas en cinco ocasiones, concretamente a las 11:42, con una duración de la llamada de 19 segundos; a las 18:18, con dos minutos y 19 segundos de conversación; a las 20:15, de 39 segundos; a las 21:32, de 31 segundos; y a las 21:34, con un total de 21 segundos. El resto de las llamadas fueron declinadas de plano por la víctima.

Y esta es la tónica habitual de las últimas comunicaciones entre el presunto autor del crimen de la calle Méndez Núñez de Lepe y la fallecida. De hecho, en el informe elaborado por el Área de Delitos contra las Personas de la Policía Judicial de Huelva se subraya que de las 78 llamadas salientes del móvil de L.D.V., "el mismo pudo recibir respuesta por parte de la receptora de la comunicación en once ocasiones", repartidas entre los días 1, 4 y 5 de julio.

Los investigadores de la Guardia Civil onubense destacan que es probable que alguna de estas comunicaciones, "por su corta duración de escasos segundos, también pudiera tratarse del servicio de buzón de voz del propio teléfono que recibe la llamada sin respuesta".

Los dos últimos intentos de contacto telefónico de L.D.V. con Cristina Marin se produjeron a las 6:42 del día de autos. La mujer tampoco cogió el teléfono. Apenas una hora y cuarto después, a las 8:00 aproximadamente del 7 de julio, él le arrebataba la vida en su casa de más de 15 puñaladas. El crimen tuvo lugar en la habitación de matrimonio del número 12 de la calle Méndez Núñez de Lepe. Las hijas de ambos, de cinco y tres años de edad, dormían en el cuarto contiguo.

El Juzgado de Instrucción 5 de Ayamonte imputa al investigado un delito de homicidio y otro de quebrantamiento de condena. Sobre parte de las actuaciones se mantiene todavía el secreto.

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