Huelva

La exjefa de Extranjería denuncia el ninguneo de la Subdelegación

  • Vizcaya afirma que se enteró de que tendría sustituto sólo dos días antes del nombramiento oficial

Lucía Vizcaya, en un instante de la entrevista Lucía Vizcaya, en un instante de la entrevista

Lucía Vizcaya, en un instante de la entrevista / josué correa

Lucía Vizcaya es uno de los pilares de la extranjería en Huelva. Lo es por méritos propios: ha dedicado más de media vida -28 años para ser exactos- a las cuestiones relacionadas con los migrantes desde la Administración pública y fue la creadora de la Oficina de Extranjeros de Huelva en el año 2002, de la mano del entonces subdelegado del Gobierno, Carmelo Sanmartín. En 2004 tomó la riendas de la Oficina, entonces ubicada en la Casa del Mar, hoy en la calle Fernando El Católico de la capital. Lo hizo como jefa accidental, pero lo coyuntural se convirtió en norma. Trece años ha estado al frente de Extranjería, con un buen hacer que le ha valido importantes reconocimientos como la Medalla de Oro de los Reyes Católicos que recibió el año pasado, o "que se me considere un referente en España y en Europa por lo que hemos sido capaces de hacer en Huelva".

El pasado 13 de diciembre se reunió con la subdelegada del Gobierno, Asunción Grávalos, a instancia propia para tratar una serie de asuntos importantes que afectaban a la Oficina de Extranjeros. Cuando se iba a terminar el despacho, "Grávalos me dijo que tenía que comunicarme algo: iban a nombrar a un nuevo jefe", indica a este diario. Esta información fue de gran impacto para ella, especialmente porque "la publicación en el BOE del nombramiento de Raúl Barba Durán, el nuevo jefe de la Oficina, se produjo sólo dos días después, el 15 de diciembre".

Considera que el ninguneo de la Administración estatal para con ella ha sido manifiesto, primero porque nadie le comunicó con un tiempo prudencial que iba a tener un sustituto; segundo porque el nombramiento llega cuando a ella sólo le quedan unos pocos meses para jubilarse. "Yo me he sentido muy querida hasta que cesaron a Manuel Iglesias", secretario general de la Subdelegación durante años y amigo de Vizcaya, de litigio en los tribunales por este asunto.

Ahora ella ocupa en la Oficina de Extranjeros el puesto de jefa de sección y "mi trabajo se ha reducido a la mitad". Lucía explica que no aspiró a conseguir la plaza de jefe de la Oficina "porque yo soy del grupo C1 y para obtener la plaza hay que ser del A1 o del A2". Tanto trabajo le dejaba poco tiempo para preparar las oposiciones.

Con todo, se ha adaptado a las nuevas circunstancias y "estoy colaborando muchísimo con Raúl Barba, que es una bellísima persona y muy agradable y humano; él no tiene la culpa de nada y, si yo hubiera tenido que elegir, quizá lo hubiera escogido a él como jefe de la Oficina". Eso no quiere decir que Vizcaya lo esté pasando bien: "A gusto no estoy, aunque me gusta mi trabajo".

Lo que le parece, como mínimo, desconsiderado es que nadie la invitara a la toma de posesión del nuevo jefe y que la subdelegada "se limitara a decir de mí que llevaba diez años como jefa accidental; ¿no merezco más palabras que esas?".

Vizcaya no habla desde el despecho, sino desde el sinsabor que le produce el escaso reconocimiento a una vida de entrega a la labor de la extranjería. "Los empresarios y las ONG han intentado frenar esto", pero no había margen de maniobra, claro está.

La exjefa de la Oficina de Extranjeros es "de las personas más antiguas de España y que continúa" en labores relacionadas con los migrantes: "Es un tema duro, de mucho desgaste y que no todo el mundo soporta".

Su buen hacer está más que reconocido por todos los que han trabajado con ella estos años, pero también por los propios usuarios de la Oficina: "Muchos me llaman madre o mami", dice con los ojos iluminados. La efectividad de su trabajo queda constatada en datos como que "estamos entre las provincias de España con el 100% de expedientes resueltos", pese a que en 2007 trabajaba con 17 funcionarios "y desde la crisis somos sólo nueve". Lucía Vizcaya es, además, un emblema en la gestión de la contratación en origen. Lamenta que toda una vida de entrega a su carrera profesional vaya a terminar con mal sabor de boca.

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