El dolor no camina solo: El abrazo de Huelva a las familias de las víctimas de la tragedia de Adamuz

Las familias de las 45 víctimas aseguran que lucharán "por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará"

Más de 4.000 onubenses arropan a los allegados de los fallecidos en el accidente ferroviario del pasado 18 de enero, en una solemne y emotiva Misa funeral en el Palacio de los Deportes Carolina Marín

Los reyes Felipe VI y Letizia presiden la Eucaristía, tras la que saludan y transmiten sus condolencias uno a uno a todos los familiares afectados

Los reyes Felipe y Letizia presiden el funeral por las víctimas del accidente de Adamuz / Vídeo: EP / Foto: Alberto Domínguez

Huelva detuvo hoy su pulso para recordar. Respondió con una sola voz al desconsuelo por la tragedia ferroviaria en Adamuz y abrazó a las familias que fueron duramente golpeadas por las pérdidas que sufrieron en el accidente. La ciudad se reunió este jueves en la Misa funeral celebrada en el Palacio de Deportes Carolina Marín en un gesto colectivo de memoria, solidaridad y cercanía. Un acto en el que no hicieron falta las palabras; bastó la presencia de los 4.350 onubenses que arroparon a los más de 330 familiares allí presentes para que el dolor no caminara solo. Vecinos, allegados e instituciones compartieron un mismo sentimiento de duelo y acompañamiento en una misa que estuvo presidida por los reyes Felipe VI y Letizia, y oficiada por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra.

La Misa funeral recordó "a nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos, la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas", señalaba la hija de Natividad de la Torre, Liliana Sáenz, en representación de las familias de las 45 víctimas de Adamuz, "que no son los 45 del tren, eran la ilusión de buscar un futuro mejor". "Y nosotros somos las 45 familias a las que se les paró el reloj ese fatídico día, y las que comprendimos, cuando el silencio daba paso al llanto, que volveríamos sin ellos", señalaba en su intervención. "Comprendimos, con crueldad, que el beso que no damos es el que más recordamos, y somos los que daríamos todo el oro del mundo por mover las manecillas del reloj a 20 segundos antes". "Como también somos las 45 familias -proseguía- que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará, y lucharemos por ello desde la serenidad", aseguraba Sáenz.

Un compromiso con la verdad, este último, que también respaldaba el obispo, quien entendía que "es necesario esclarecer lo que ocurrió y actuar con justicia, para que su sacrificio no sea olvidado y para que, en la medida de lo posible, se eviten tragedias semejantes en el futuro".

Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, durante la lectura del comunicado de las familias afectadas por el accidente de Adamuz.
Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, durante la lectura del comunicado de las familias afectadas por el accidente de Adamuz. / Alberto Domínguez

En este comunicado conjunto de las familias afectadas, que sostenían que "pasan los días, y el dolor va dejando paso a los recuerdos", agradecieron "el amor, la empatía y el acompañamiento" de Adamuz, sanitarios, equipos de emergencia, Cruz Roja e instituciones"; pero sobre todo a Huelva, "nuestra querida ciudad que no ha dejado de arroparnos de forma extraordinaria, haciéndonos llegar su amor y dolor". Intervención que se encontró con más de un minuto de sinceros aplausos.

Los reyes Felipe VI y Letizia, en la pista del Palacio de los Deportes Carolina Marín, junto a los familiares de las víctimas.
Los reyes Felipe VI y Letizia, en la pista del Palacio de los Deportes Carolina Marín, junto a los familiares de las víctimas. / Alberto Domínguez

"El dolor necesita ser acompañado"

El obispo, en una misa "en la que estamos con el corazón abatido", pronunció un mensaje de consuelo a los familiares de las víctimas de Adamuz. Lo hizo en una intervención en la que reconocía el dolor que sienten sus allegados por la inesperada tragedia, "dolor que necesita ser acompañado". Quiso expresar también que la Iglesia les tiende su mano y su corazón y que les transmite su pésame, al tiempo que oró por "el descanso eterno de los fallecidos y por la recuperación de los heridos".

En su homilía, tras la lectura del pasaje del Evangelio de san Marcos sobre la Pasión de Jesús en la cruz y el hallazgo del sepulcro vacío tras haber resucitado, Santiago Gómez Sierra insistía en que "la muerte no era el final, porque hay resurrección", afirmando que "las personas fallecidas no se han perdido, sino que están en manos de Dios". Igualmente, tuvo palabras para la Patrona de la ciudad y manifestó que "hoy ponemos todo lo que somos y nos duele bajo la protección de la Virgen de la Cinta, a quien Huelva ha acudido siempre en los momentos de gozo y aflicción".

El altar, con el obispo de Huelva en el centro y con la Virgen de la Cinta presidiendo el mismo.
El altar, con el obispo de Huelva en el centro y con la Virgen de la Cinta presidiendo el mismo. / Alberto Domínguez

Gómez Sierra quiso destacar también la presencia en Huelva de los Reyes y de las autoridades, "en lo que es un gesto de gran apoyo a las familias y a la ciudadanía onubense", al tiempo que agradeció la labor de "vecinos, equipos de emergencia, sanitarios, fuerzas de seguridad y sanitarios" en el momento de la catástrofe ferroviaria. Cerró su homilía llamando al compromiso colectivo para acompañar a las familias en el duelo por las pérdidas sufridas. "Incluso, una vez se apague el foco mediático", insistió.

Abrazos rotos y conversaciones repetidas en los momentos previos

Antes del comienzo de la Eucaristía, hubo tiempo para los reencuentros y para las incontables muestras de cariño. Las puertas del Carolina Marín se abrían a las 16:30 y, de manera escalonada, la pista y la grada comenzaron a llenarse. Mientras algunos depositaban el brazo sobre la espalda de los familiares de las víctimas en un gesto silencioso de cariño y consuelo, otros protagonizaban conversaciones que, aunque repetidas, continúan siendo casi inevitables, y giran en torno al mismo tema que hace once días: la irreparable tragedia de Adamuz. Una catástrofe que ha dejado una profunda herida en Huelva, una herida que tardará mucho en cicatrizar.

Familiares y allegados de las víctimas durante la Misa funeral en el Palacio de los Deportes Carolina Marín.
Familiares y allegados de las víctimas durante la Misa funeral en el Palacio de los Deportes Carolina Marín. / Alberto Domínguez

El Palacio de los Deportes, que lucía profundamente transformado para la cita, presentaba una estampa imponente. Al final de la pista se alzaba un elegante altar, sobre una amplia alfombra roja que conducía la mirada hacia la Virgen de la Cinta. La Patrona de Huelva, ubicada en un punto elevado, irradiaba solemnidad y aportaba calidez y respeto, convirtiendo al Carolina Marín en un templo improvisado que sería testigo de una emoción compartida por todos los presentes.

Vista de la disposición del acto.
Vista de la disposición del acto. / Alberto Domínguez

Restaban diez minutos para el inicio de la Misa funeral y el Palacio de los Deportes se sumía en un silencio sobrecogedor, únicamente interrumpido -y de qué entrañable forma- por la conmovedora melodía de la Coral y Orquesta de la Catedral de Huelva, -situada al otro extremo de la pista-. Una armonía que incluso llegó a mezclarse durante unos pocos segundos con el zumbido de las hélices del helicóptero de la Casa Real, que anunciaba la llegada de los Reyes, que se situaron junto a los allegados en la pista del recinto y que, tras la Misa funeral, saludaron y abrazaron uno a uno a todos los familiares, trasladándoles su apoyo y cariño.

Conversación entre los Reyes y familiares de las víctimas, tras el acto.
Conversación entre los Reyes y familiares de las víctimas, tras el acto. / Alberto Domínguez

Una misa marcada por la solemnidad y el respeto

Con todos los asistentes situados, el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, entraba al Palacio acompañado del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Javier Argüello, y del obispo emérito de Huelva, José Vilaplana; además de una amplia representación del clero y miembros de la vida religiosa. Una escena cargada de solemnidad por las melódicas voces de la Coral, y que terminaba en el altar, donde aguardaban la Virgen de la Cinta y el crucifijo venerado por San Juan Pablo II en la misa celebrada en la visita del Papa a Huelva el 14 de junio de 1993.

En la Misa funeral, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Javier Argüello, pedía a los familiares y amigos de las víctimas que levantasen "la mirada hacia Dios, Él os pide que vengáis y os ayudará". Como también recordaba a los allegados que encontrarían amor y cobijo en la Virgen, "que os transmitirá el sentimiento de fortaleza y esperanza que tuvo ante la cruz donde falleció su hijo". A su vez, hacía llegar a los presentes el "saludo del Papa León XIV, que os envía su cercanía y su palabra de consuelo y esperanza".

Lágrimas entre algunos de los familiares de las víctimas.
Lágrimas entre algunos de los familiares de las víctimas. / Alberto Domínguez

El pasaje elegido para la lectura correspondía al Evangelio de San Marcos, y relataba la agonía y muerte de Jesús en la cruz, así como su grito de dolor. También reflejaba la incomprensión de quienes allí lo rodeaban, y finalizaba con el anuncio de la resurrección de Jesucristo, con el sepulcro vacío.

Mientras transcurría la Misa funeral, el silencio y la emoción eran constantes, solamente detenidos por las lecturas, los cantos y las palabras pronunciadas desde el altar, que resonaban con cercanía y profundidad. Huelva volvió a demostrar su capacidad para sostener a quienes más lo necesitan, y lo hizo en un clima de lágrimas contenidas, manos entrelazadas y miradas de afecto. Esas miradas que hablan sin necesidad de mediar palabra.

Oración, memoria y consuelo se daban la mano este jueves en el Carolina Marín, en un espacio de recogimiento y refugio, para poner nombre, rostro y dignidad a las vidas que se truncaron en el accidente. Para recordar a Ricardo Chamorro, Andrés Gallardo, David Cordón, María Clauss, Óscar Toro, Natividad de la Torre, Manuela Barba, Esther Matito, Antonia Garrido, José Zamorano, Cristina Álvarez, José Zamorano Álvarez, Félix Zamorano, Tamara Valdés, Josefa Sosa, Ana Martín, José Antonio, Ángeles, Rafael Millán, Rocío Díaz, Miriam Albarico, José Serrano, Víctor Luis Terán, Eduardo Domínguez, José María Martín y cuantos murieron en el mismo accidente.

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