Huelva

Dos docentes de Huelva entre los nominados a los premios Educa Abanca

  • Juan González e Inmaculada Gómez, propuestos por alumnos y padres, superan la primera criba

Juan González e Inmaculada Gómez en la Universidad de Huelva. Juan González e Inmaculada Gómez en la Universidad de Huelva.

Juan González e Inmaculada Gómez en la Universidad de Huelva. / M. G. (Huelva)

Juan González Caballero e Inmaculada Gómez Hurtado son dos de los 54 nominados a los IV Premios Educa Abanca al Mejor Docente de España 2020 y son de Huelva. En enero se conocerán los diez finalistas pero ellos ya han obtenido el reconocimiento de su comunidad educativa porque detrás de las propuestas de estos galardones están los alumnos, en el caso de Inmaculada, y los padres de los escolares, por ser menores, en el caso de Juan.

Ambos transmiten pasión y entusiasmo por su trabajo, él como maestro en el Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Jesús de Huelva, y ella como profesora del Departamento de Pedagogía en la Facultad de Educación, Psicología y Ciencias del Deporte de la Universidad de Huelva. También les une el profundo agradecimiento por haber sido propuestos a sus alumnos, a sus familias y a sus compañeros docentes. Ambos saben que nadie hace nunca nada solo y su profesión está definitivamente marcada por la ayuda hacia los demás, les enseñan a aprender.

Juan con su batería en clase. Juan con su batería en clase.

Juan con su batería en clase.

Lo hacen innovando, es lo que caracteriza su docencia, lo que les hace diferentes y lo que ha empujado a un grupo de personas a proponer y glosar las iniciativas que llevan a cabo en sus clases. De 1.043 propuestas presentadas de docentes de toda España, ellos son dos de los 54 docentes que permanecen en liza tras una primera criba.

Juan, con la música por bandera, dice que “lo que hago no es nuevo”, pero lo mismo toca la batería que anima a crear canciones y a aprender las tablas de multiplicar cantando porque la música es “un recurso metodológico muy potente, un elemento de cohesión, muy solidario, no es competitivo”. En este sentido, pone como ejemplo el coro, donde los niños “se complementan, se necesitan y se reclaman”.

La innovación metodológica marca la docencia de Juan e Inmaculada

La inquietud de este maestro no acaba cuando cierra la puerta de su aula, también ha escrito el cuento infantil La clave del príncipe Sol, ha participado en el Congreso de Innovación Multidisciplinar y también ha colaborado con el Aula Inclurec orientada al diseño de recursos para la inclusión educativa.

Su trayectoria docente cumple ya catorce años con el colegio Diocesano como referente porque allí estudió, dio clases su padre y ahora él sigue su estela en Primaria. Cuando hace más de seis meses cerraron las aulas por la crisis sanitaria su imaginación se abrió –aún más–, con la música junto con las redes sociales.

Aunque fuera a distancia, quería “sacar una sonrisa, que no fuera una clase pesada” y a través de videollamadas con hasta 75 niños, “las tablas de multiplicar no han parado”. Además, grabó vídeos que tuvieron mucha aceptación y lo mismo se disfrazaba de Jack Sparrow que del genio de la lámpara de Aladino pasando por el mago Dumbledore.

Inmaculada en plena clase. Inmaculada en plena clase.

Inmaculada en plena clase.

Inmaculada Gómez es profesora del Departamento de Pedagogía en la Universidad de Huelva, su trayectora también está marcada por la innovación metodológica, en su caso orientada a la atención a la diversidad y a la educación inclusiva. “No me lo esperaba”, asegura sobre su nominación, aunque sus doce años de trayectoria en la UHU le han dado para mucho.

Para ella, “el secreto está en el compromiso y la pasión” por su trabajo, y con estas premisas ha impartido clases en los grados de Primaria e Infantil de la Facultad de Educación, en dos másteres, participa en el Aula Inclurec más otro de innovación, dos aulas taller y además es miembro del Grupo de investigación educativa DOCE y del Centro de Investigación Coideso de la UHU.

Sus clases tienen ante todo “una conexión práctica” a través del análisis de casos reales que debaten los alumnos. En uno de sus proyectos se analizan las características del niño y sus necesidades para diseñar el recurso que mejor se le adapte. Por ejemplo, crearon el rincón de relajación completa con una alfombra sensorial, luz especial... Todo con material reciclado y mucha creatividad porque no hay financiación.

Desconoce quiénes le han propuesto y tampoco sabe exactamente por qué, pero lo intuye, “creo que valoran los ejemplos prácticos y la implicación en los proyectos de cooperación”. Como Juan, las iniciativas de Inmaculada no comienzan y acaban entre las paredes de su centro. Ella colabora con los campamentos de refugiados saharauis, hasta donde ha hecho llegar algunos de sus recursos tras el confinamiento.“Hay que dar respuesta a estos niños y cambiar algunas maneras de pensar muy retrógradas que persisten”, concluye.

Alumnos y padres quieren que los demás premien a Juan e Inmaculada porque ellos ya lo han hecho.

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