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Diez negritos

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D'eath. El duelo (2025), de José Antonio Fideu y Vicente Cifuentes, es la historia de un detective decidido a demostrar que los poderes de la vidente Delynne Shutherland son una estafa

Death, el duelo. / M.G.

El cómic D'Eath: El Duelo no necesita grandes aspavientos: basta un salón victoriano, una isla azotada por el viento y la promesa de que alguien intentará hablar con los muertos para que el lector entienda que está a punto de entrar en un territorio donde la lógica y lo sobrenatural van a chocar de frente. La historia, escrita por José Antonio Fideu y dibujada por Vicente Cifuentes, arranca con fuerza: Ulysses está decidido a desenmascarar a la médium. Para ello, ambos aceptan un duelo muy particular: pasarán cuatro días aislados en la vieja mansión familiar de Shutherland, en una pequeña isla perdida, acompañados de un selecto grupo de invitados. Ambos, junto a sus acompañantes, van apracticar sesiones en las que D'Eath espera desenmascarar a la vidente y demostrar la falsedad de dicha práctica.

Una página de la obra. / M.G.

El guion evoca el suspense propio de la novela policíaca Diez negritos, de Agatha Christie, al tomar prestado el aislamiento insular, las invitaciones selectivas y la constatación de que en el grupo hay un asesino. La historia se nutre del selecto grupo de invitados como una buena novela de misterio. Hay una condesa fascinada por el ocultismo, un empresario con demasiado dinero y curiosidad, un policía veterano que parece haberlo visto todo, un abogado de prestigio que guarda más de un secreto, un periodista que huele titulares y un sacerdote empeñado en encontrar al demonio en el don de la médium. Estos personajes chocan, discuten, se observan con sospecha y, sobre todo, alimentan la sensación de que nadie está ahí solamente para ver cómo se mueve una mesa en mitad de la noche.

José Antonio Fideu hilvana los hilos para mantener el guion cohesionado. Comienza como un duelo de ingenio, casi un espectáculo para la prensa victoriana, y termina sumergiéndote en una trama donde la tensión es cada vez más densa. Las primeras páginas presentan a los personajes y la premisa con calma; después llegan las sesiones de espiritismo, los juegos de luces, las preguntas incómodas. Pronto, la lógica y la superstición se entrelazan con un crimen inesperado. Las pistas empiezan a aparecer, las sospechas se multiplican, y el lector se siente invitado a jugar al detective junto a D'Eath. A la trama principal, se añade una trama en paralelo que apunta a que habrá más casos de D'Eath; despertando las ganas de seguir leyendo sobre el personaje.

Una página de la obra. / M.G.

Vicente Cifuentes ofrece un dibujo preciso, y una buena ambientación de época. Cifuentes no se limita a ilustrar el misterio; sino que lo pone en escena. La mansión, con sus paredes cargadas de historia, parece un personaje más; la isla, aislada y envuelta en niebla, es casi una amenaza muda. Cada salón, cada escalera, cada mueble respira época: hay coherencia estética en ese mundo de finales del XIX, donde hablar de espiritismo podía ser a la vez espectáculo y sacrilegio. Cifuentes dota a los personajes de expresividad, de gestos y de miradas que parecen decir más que los diálogos. Hay una tensión en los rostros durante las sesiones de espiritismo, una incomodidad latente, una duda que se refleja en un arqueo de ceja o en un labio apretado. El color es otro aliado del dibujo. Cifuentes usa paletas que marcan el tono de cada escena: tonos apagados y fríos para las veladas espiritistas, luces más cálidas en los momentos de deducción o en los intercambios más racionales.

La edición de Serendipia Editorial cuida hasta el mínimo detalle, de tal modo que el libro resultante en formato y continente tiene todo lo que se le debe pedir a una obra de calidad. Hay que seguir a D'Eath y a este tándem de creadores que prometen una serie llena de misterios y sobresaltos al más puro estilo de las novelas de enigma de la Edad de Oro del género policial británico.

Lo que hace que D'Eath: El Duelo funcione es un respeto reverencial por los ingredientes que han hecho grande al género del misterio. El encierro, la lista de sospechosos, el detective que observa, la sombra de lo sobrenatural. Además, consiguen contarlo con un ritmo que lo aleja del simple pastiche. Por eso, cuando terminas este cómic editado por Serendipia, sientes que el caso está resuelto, pero el mundo que José Antonio Fideu y Vicente Cifuentes han creado tiene cuerda para rato.

La próxima semana:El cuerpo de Cristo (2023), de Bea Lema, es un ejercicio de auto ficción que bebe de la propia experiencia de la autora con la enfermedad mental de su madre.

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