Turismo

Un destino con etiqueta de calidad

  • La provincia ha logrado entrar de lleno en los mercados internacionales y fildelizar el cliente.

El avance de una Huelva marinera no se entiende sin el avance de uno de los sectores que se ha convertido en pilar de la economía de la provincia y al que se mira como el futuro de nuevos desarrollos: el turismo. En tres décadas se ha logrado pasar de las poco más de 4.000 plazas hoteleras a las cerca de 30.000 que hay actualmente; de ser un destino que no tenía nombre a lograr una penetración de primer orden en los mercados, y lo mejor, sentar las bases de lo que ahora se considera como un aval de la economía de la provincia. La materia tiene el garante de un buen pedigrí, los cimientos son sólidos, sólo resta que el destino se acerque a más clientes para romper con la estacionalidad que estanca al sector. ¿Cómo?, con un nuevo desarrollo de infraestructuras que abra la paleta multicolor de la procedencia de nuestros visitantes. 

"La foto fija de hace treinta años era la de una niña preciosa, con muchas cualidades, pero que no estaba bien vestida para una pasarela... Hoy a esa chica se le ha enseñado a andar y a vestir y es una estrella cuando desfila". Son palabras de José Manuel Díaz, que en la década de los 80 impulso la promoción de la provincia a través de la gerencia del Patronato Provincial de Turismo. "Entonces nadie sabía dónde estábamos; hablar de Huelva -recuerda- era hablar de un destino que no se sabía si estaba en África o Sudamérica..." Eran años en los que el turismo era prácticamente un coto exclusivo de Matalascañas, convertida en una gran colonia alemana. "Era un lugar germano y hasta los hoteles llegaron con fondos de inversión alemanes", recuerda el actual secretario general de la Federación Onubense de Empresarios, Rafael Ávila.  El turismo en Huelva se delimitaba a esa reserva teutónica que era capaz de transportar a cualquier visitante a un espejismo alemán.

En el otro extremo del litoral, el foco de turismo nacional para los meses de julio y agosto que comenzaba a conocerse como destino: Punta Umbría. "Eran años bastante más tranquilos", recuerda Antonio Guzmán, impulsor del primer hotel de este destino (Pato Amarillo). Las paredes de sus instalaciones  han visto pasar a miles de turistas, que, a pesar del paso del tiempo, se mantienen prácticamente igual: "Entonces eran nacionales y hoy sigue igual", detalla. 

Lo que sí ha cambiado es el concepto de vacaciones. De un mes se pasó a los 15 días, de ahí a 7 y hoy en día las estancias son de entre 3 y 5 días. "Estamos obligados a buscar más clientes para lograr rentabilidad en los negocios, porque los costes de explotación aumentan (los cambios de habitaciones se multiplican, las gestiones de reserva también, etc.)", puntualiza Guzmán.

El gran salto

La autovía del V Centenario y el puente sobre el Guadiana abrieron a partir de los 90 las puertas del destino Huelva y cimentaron la base para el desarrollo de El Portil, El Rompido, Islantilla, Isla Canela y Ayamonte, para completar una oferta que ya cubre toda la costa de la mano de proyectos fuertes (impulsados por la ONCE, Pryconsa y Bekinsa, entre otros) . En paralelo, el desarrollo de la Sierra, "con otro perfil más  familiar", puntualiza Ávila. Poco antes de inaugurar estas dos grandes conexiones, la provincia contaba con 10.000 plazas hoteleras y recibía una media de 200.000 turistas al año. La unión con el país vecino y la mejora de la conexión con la capital andaluza han sido  básicas para que hoy se tengan  más de 28.000 camas y se alcance la cifra récord del millón de turistas. "Hoy las grandes cadenas se han afincado en el destino, capaz de ofrecer una red de servicios de calidad". Un claro ejemplo de ello es Punta  Umbría. Ha conseguido crecer bajo las premisas del trabajo "bien hecho", convertirse en el punto turístico con mayor concentración de camas (7.000) y ser cuna para cadenas hoteleras de peso y para que entren a formar parte de esa oferta de calidad una nueva forma de alojamiento profesional: los apartamentos turísticos, que llegaron precisamente de la mano de José  Manuel Díaz, que desde 2006 también preside la asociación provincial de hoteleros.

 "Sólo dos grandes infraestructuras (además del acondicionamiento de la carretera de la Sierra, esencial para consolidad el turismo de invierno en la zona) lograron esta "revolución", que permitió que el turismo dejara de estar focalizado en un único destino (Matalascañas) y atrajo con los años al visitante extranjero del Este europeo, al británico y al francés, mientras supo conservar al alemán.  "El que llega, repite", defienden los profesionales que se dedican a esto por eso la promoción es como el alimento que da vida al turismo y "hoy esa promoción se va a la Alta Velocidad", sostiene  Ávila.

Con todo, no es difícil entender que "si con poco hemos conseguido todo, el nuevo impulso lograremos la segunda revolución que tanto necesitamos", apunta Díaz. Una idea que apoya Guzmán cuando asegura que "evidentemente la Costa ha cambiado en infraestructura  hotelera con el esfuerzo del empresariado, pero  muy poco ha evolucionado en cuanto a infraestructura que corresponde a los entes públicos, ayuntamientos, Junta de Andalucía y Administración Central, que hasta la fecha ha obviado esta provincia en lo que se refiere a comunicaciones. Y sin ellas, "se hace imposible una comercialización con  Europa y por tanto sufrimos la estacionalidad más acusada de la península". Una estacionalidad que obliga a cerrar tres cuartas partes de los establecimientos entre los meses de diciembre a marzo y que sólo es capaz de amortiguar en cierta medida el turismo de golf  y de la tercera edad en los tres primeros meses del año.

Quienes conforman el sector  tiene claro que esa situación se mantendrá inamovible mientras el 80% de los visitantes que llegan a Huelva siga siendo nacional. "Estamos compitiendo en desigualdad con destinos cercanos y los tiempos que se invierten en el desplazamiento son esenciales a la hora de elegir un destino", advierte Ávila.  Se refiere al Algarve y a la Costa del Sol, que "tienen mayor potencial para atraer turistas por contar con aeropuerto o Alta Velocidad" . En la misma línea se pronuncia Guzmán, que aplaude el desarrollo que ha tenido el país vecino "que ha sabido mimar los servicios que se ponen al servicio del turista. Debemos aprender de ellos", declara. 

El balance es más que positivo y hay que reconocer que "las cosas se han hecho bien" (de hecho, se cuenta con una de las plantas hoteleras más modernas del país). "Hemos avanzado gracias a todos, ahora corresponde también a todos seguir trabajando" para avanzar en este negocio que impulsa la economía de la provincia, con una aportación al Producto Interior Bruto del 8,5%, que se traduce, entre otras cuestiones en su capacidad para sostener una media de 13.000 empleos, directos e indirectos. Los retos: romper la estacionalidad, mejorar las infraestructuras y lograr un paquete suficientemente atractivo para atraer al turista más allá del sol y playa.

En busca de una línea de cruceros que recale en Huelva

En la lucha constante por romper con la estacionalidad, el turismo de cruceros se abre camino en la hoja de ruta del futuro desarrollo. Hace solo unos meses, representantes de la Oficina de Turismo en Miami llegaba hasta Huelva para familiarizarse con el destino turístico y conocer de primera mano las potencialidades del destino onubense.

El Puerto impulsaba entretanto el Observatorio de Cruceros para rentabilizar al máximo las riquezas naturales de la provincia y aprovechar así la proximidad geográfica con Sevilla y el Algarve portugués, convirtiéndola en complemento del destino Huelva.

Se sigue así la línea de trabajo iniciada hace años, que culminó, en primer lugar, con la puesta en marcha de la línea regular con Canarias, el ferry de Armas, que el pasado año movió más de 31.000 pasajeros y 16.200 automóviles y que en su primer año transportó 70.000 toneladas de mercancías. Cifras positivas que han llevado a que Armas se  planteé habilitar un segundo viaje semanal.

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