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jorge perugorría. actor y director

"La ironía del destino es que Trump sea quien levante el bloqueo a Cuba"

  • El cubano recibe el Ciudad de Huelva como un "compromiso con la profesión" y garantiza que mantendrá la pasión en sus nuevos proyectos

  • El intérprete analiza la salud del cine de su país

-el mundo amanece con la noticia del fallecimiento de Cohen.

-Es una pérdida tremenda. Pero ahí está su legado, nos queda toda su obra.

-Esta semana es convulsa. ¿Cree que la Presidencia de Trump afectará a las relaciones de EEUU con su país, con Cuba?

-De Donald Trump se puede esperar cualquier cosa, pero pienso que la política de acercamiento que estableció Obama ya no tiene marcha atrás. Trump ganó el voto de la Florida precisamente prometiendo a los cubanos que iba a cambiar la política hacia Cuba de Obama, pero esperemos que no sea así.

-De todas formas, todo es volátil porque Trump dice una cosa y también la contraria, ¿no cree?

-Exactamente. La ironía del destino es que Donald Trump sea quien termine levantando el bloqueo a Cuba, y que se lleve las cámaras, eso que tanto le gusta. Y va a pasar a la historia por eso, es una ironía. Quien menos uno se pueda imaginar... Quizás sea con la Presidencia de Donald Trump cuando Estados Unidos termine dando ese paso que estamos esperando los cubanos desde hace tantos años, porque esa es una política del siglo pasado.

-¿Qué hace un cubano que vive en Cuba en la Academia de Cine de Estados Unidos? Creo que es usted el único.

-Sí. A partir de las últimas entregas de los Oscar, con todas las quejas y las protestas que hubo en relación a que debía ser más inclusiva, la academia se reinventó rápidamente y lanzó una nueva convocatoria en la que les ha dado oportunidades a cineastas de otros países, de Europa y de Latinoamérica, así como a las mujeres. Y eso es positivo porque la academia decide premios que son universales, no sólo del cine de Hollywood.

-Las productoras americanas han puesto sus ojos en Cuba. ¿Esto encierra un peligro o bondades?

-Lo positivo para la cultura cubana es mantener y potenciar el cine cubano realmente. Ahora, el hecho de que este cambio de relación con Estados Unidos permita algo que antes estaba prohibido y es que varias producciones de Hollywood tengan interés en rodar en Cuba creo que es positivo en el sentido de que lo que dejan esas producciones se reinvierta en el cine cubano. Sería positivo que ese dinero se usara para potenciar el cine cubano, que es lo que nos interesa a nosotros, y no convertirnos en un set de Hollywood.

-¿Cuál es el estado de salud actual del cine cubano? Usted dirige un festival de cine allí.

-Sí, el Festival de Cine Pobre de Gibara. Ahora mismo no es precisamente un momento positivo para el cine cubano. Hay muchos problemas, sobre todo económicos, y se están haciendo muy pocas películas. Cuba tuvo un papel de vanguardia en los años 70, en los 80 e incluso los 60, dentro del panorama de la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y del nuevo cine latinoamericano. Pero ha perdido mucha fuerza. Países de Latinoamérica que antes producían menos han crecido en su producción y en la calidad del cine que hacen, pero Cuba ha disminuido por la crisis económica. Pero el cine cubano se ha mantenido vivo y han aparecido jóvenes con talento.

-Entonces hay esperanza.

-También ha empezado una industria independiente respecto al cine que hace el Estado y, en ese sentido, hay oportunidades, sobre todo para la gente joven, para contar historias. Pero todavía hay que seguir trabajando y el cine cubano tiene que reinventarse para entrar en un proceso de crecimiento, ya que hasta ahora hemos disminuido la producción y creo que el cine cubano ha tenido durante tantos años tanto prestigio y tanto reconocimiento que vale la pena que retome ese espíritu de lo que fue, esa vanguardia dentro del cine latinoamericano.

-¿Cuáles son los puntos fuertes que distingue al cine cubano?

-El cine cubano ha sido el cronista de todo lo que nos ha tocado vivir en los últimos 50 años. Creo que es un cine que realmente está inspirado mucho en el neorrealismo italiano. Es un cine comprometido con la realidad cubana y ese material ha quedado como testimonio de todo lo que nos ha tocado vivir. Es un patrimonio importante para la cultura y para el país. Y no ha perdido ese nivel de compromiso. Incluso los muchachos jóvenes, que son más abiertos a hacer cine de género, siempre tienen detrás la influencia de los grandes maestros como Tomás Gutiérrez Alea, como Humberto Solá o Juan Carlos Tabío.

-¿Qué supone recibir el Ciudad de Huelva?

-Estoy muy feliz, contento y orgulloso no sólo por recibir este premio, sino también porque el Festival está dedicado al cine cubano. El premio me hace comprometerme aún más con la profesión. Creo que me queda mucho por delante y, sobre todo, siento el compromiso de seguir trabajando con la misma pasión que he tenido por la actuación y por el cine. Y también agradezco mucho, y me parece que es especial que sea este Festival el que me lo da. Una muestra que durante sus 42 ediciones ha sido una ventana para poder ver el cine que hacemos en Cuba y en Latinoamérica. De algún modo, yo represento a ese cine iberoamericano que este festival apoya.

-Dice que le queda mucho por delante. ¿Puede avanzar algo de sus próximos proyectos?

-Hay algunos. Aparte de actuar, he empezado a dirigir y se va a presentar acá Fátima o el Parque de la Fraternidad. Tengo ahí un proyecto como director, que es una novela que me gustaría llevar al cine, del escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez, y estoy trabajando para ver si puedo realizar ese sueño. Y como actor acabamos de estrenar la película dirigida por Félix Viscarret Vientos de la Habana, basada en la novela Vientos de Cuaresma, de Leonardo Padura. Esto forma parte de cuatro novelas que en Cuba se conocen como Las cuatro estaciones. Ahora mismo estrenamos la película y próximamente se podrá ver en la televisión la serie, que son cuatro películas de las cuatro novelas incluyendo Vientos de la Habana.

-La proyección Un cuento de circo & a love song, en cuyo reparto usted participa, tras la gala de apertura del festival, supone el estreno europeo de la cinta.

-Sí, y de hecho la voy a ver yo por primera vez. Para mí ha sido un lujazo que un actor como Demián Bichir en su ópera prima me haya llamado a trabajar con él y hacer de su padre incluso, porque él también está como actor en la película. Fue una experiencia bien bonita. Demián es uno de los actores emblemáticos del cine latino, uno de los más importantes. Y es un artista con una sensibilidad y un compromiso con el cine, lo que le ha llevado a ponerse detrás de la cámara. Creo que ahí hay talento para descubrir en él un futuro director en potencia. Fue difícil para mí pero me ayudó mucho porque mi personaje tiene escenas en inglés y yo no lo hablo. Fue mi coach de idioma, aparte de mi director.

-¿Cómo se siente más cómodo, delante o detrás de las cámaras?

-La actuación ocupa un espacio muy importante en mi vida. Básicamente soy actor y son las propias inquietudes y experiencias de mi carrera de actor las que me han llevado a ponerme detrás de la cámara para hacer documentales y películas. Lo disfruto también y es un camino más, pero la actuación será para mí lo primero siempre.

-Aunque haya hecho más de 60 películas tras la cinta que le lanzó a la fama, le tengo que hacer una pregunta obligada: ¿fresas o chocolate?

-Si estamos en la ciudad de las fresas, pues fresas.

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