Entrevista | Ignacio Caraballo, secretario general del PSOE y presidente de la Diputación “Nuestro crecimiento turístico está muy supeditado al aeropuerto”

  • El máximo dirigente del socialismo pide al Gobierno y a la Junta una apuesta decidida por el sector

  • Avisa de que tampoco le temblará el pulso en la reivindicación de las infraestructuras

Ignacio Caraballo, en el despacho de Presidencia de la Diputación, durante la entrevista. Ignacio Caraballo, en el despacho de Presidencia de la Diputación, durante la entrevista.

Ignacio Caraballo, en el despacho de Presidencia de la Diputación, durante la entrevista. / Canterla (Huelva)

El secretario general del PSOE onubense afronta su tercer mandato al frente de la Diputación tras unas municipales en las que su partido se ha hecho con 60 gobiernos locales (50 con mayoría absoluta). Antes, Huelva se quedó fuera de la guerra contra Pedro Sánchez al cerrarse las listas al Congreso y al Senado, toda vez que hubo integración y el partido estuvo unido sin aparentes contratiempos. Defensor a ultranza del papel de la Administración local, a Ignacio Caraballo le quedan cuatro años por delante para cumplir sus objetivos. Después, según avanza, no optará a la reelección, ni como líder de la formación ni como cabeza visible del ente provincial. Será el fin de un ciclo que en estos momentos vive, según explica, con la conciencia tranquila y con confianza en la justicia ante el caso Aljaraque.

–Los resultados del 26-M superaron sus augurios. ¿Qué balance hace?

–Muy positivo. Pensábamos que tendríamos un buen resultado pero ni soñando creíamos que iba a serlo tanto. Estamos muy satisfechos y son resultados muy especiales. La organización ha funcionado, la gente ha dado la cara y el trabajo que han hecho los alcaldes y concejales en los pueblos ha resultado. Hay que trasladarse a la prehistoria de este partido para ver un resultado de este tipo.

–¿El PSOE de Huelva es sanchista o susanista?

–Aquí se ha demostrado que no tenemos problema para incorporar a nadie. Incluso tanto en una parte como en otra, dicen que no hay dos grupos. Esto poco a poco está pasando a una segunda vida, sobre todo cuando ya el presidente del Gobierno y Susana Díaz han llegado a un entendimiento y no ha habido problemas en la conformación de las diputaciones. Hay una normalidad dentro del partido. En esta provincia no hemos tenido ninguna guerra abierta. Yo no quiero poner ningún sello a nadie y menos al partido. Esa tranquilidad que nos ha dado el entendimiento entre Susana y Pedro hay que trasladarla a todo el mundo.

–La Audiencia Provincial de Huelva ha ordenado seguir la investigación del presunto soborno de Aljaraque, en la que, entre otros, usted figura como investigado. ¿Cómo lo lleva?

–Efectivamente lo llevo como investigado. Está en proceso de investigación y todo el mundo sabe que hay un código ético y lo asumo sin problemas. El código ético está para cumplirlo y si alguna vez la jueza o el juez me obliga a que yo explique (hemos pedido el sobreseimiento todos) se asumirá la responsabilidad desde la normalidad. Tengo la conciencia tranquila, confío en la justicia y no he estado implicado. No aparezco en nada más que uno que dice que yo dije... Algunos se confunden y piensan que me han grabado. Tengo que tener respeto a la justicia y cuando llegue el momento, si hay que dar un paso adelante o atrás no voy a tener ningún problema de ningún tipo. Si me siento en un banquillo, me siento con la certeza de que no tengo absolutamente nada. Pero si el sentarme yo en ese banquillo conlleva que tengo que dimitir, lo haré sin ningún problema.

–En su investidura defendió el papel de la Administración local. ¿Aún hay que seguir defendiendo la importancia de las diputaciones?

–Por encima de todas. La gran administración es la local y sin los ayuntamientos no habría gobernabilidad. En la realidad del día a día solo están los ayuntamientos, que son la base de la democracia y la única tabla de salvación que tienen los vecinos. Es llorar y reír con la gente, ver sus problemas e intentar solucionarlos aunque no sean de tu competencia.

–¿Este será su último mandato al frente de la Diputación?

–Seguro. Eso se lo garantizo. Yo no me voy a presentar más, está claro, ni a secretario general ni a presidente de la Diputación. Creo que ha finalizado un ciclo y ya con estos cuatro años soy el presidente que más veces ha tomado posesión en la democracia: tres. Ya he cumplido. Me siento joven pero no voy a volver a optar. Es lo razonable.

–¿Qué le parecen las críticas del PP respecto a los pactos que, con Adelante, han posibilitado al PSOE hacerse con los gobiernos de Valverde, Cortegana o Ayamonte?

–Absurdas. Ellos están gobernado también en Andalucía porque han pactado y no lo critico porque eso está dentro de la normalidad democrática, sobre todo cuando se pacta con gente de una sensibilidad similar. Es lo más razonable y lo más natural del mundo. Que nosotros hayamos pactado en el Castaño, en Zufre, Valverde, Ayamonte y Cortegana con la gente de IU y de Adelante es lo más razonable del mundo. Muchas veces la crítica demuestra la falta de fuerza y de credibilidad que tiene un partido.

–Esos pactos con Adelante en algunos ayuntamientos ponen en duda los festejos taurinos. Ha ocurrido en Ayamonte y se habla de Valverde.

–Yo le digo a mi gente que cuando se pacta es porque no hay mayoría absoluta. Y tienes que compartir mesa con un acompañante que te pone una serie de condiciones y las tienes que asumir. Igual no comulgas con algunas cosas, pero por encima de todo está la gobernabilidad. Puede ser que afecte en este caso a las corridas de toros pero lo tenemos que asumir. Hay un grupo que está manteniendo al Gobierno pero que pone unos límites. Por lo tanto, podré estar o no de acuerdo con esos límites, pero lo más importante es el pueblo, su crecimiento y el bienestar de la gente. Eso es lo que hay primar.

–¿El 15-M ha servido para algo?

–Pues no lo sé. No sé si ha servido o no. Yo creo que todos los zamarreones en política y en la sociedad son buenos. Se sacan conclusiones, se intenta mejorar, se ve lo positivo y lo que se ha hecho mal. Pero tenemos que seguir avanzando y eso sí es más complicado. Después viene la vida real y las cortapisas. Y ya conseguir los ideales es más complicado. Pero todos esos movimientos son buenos. Así que, en general, creo que fue positivo.

–¿Seguirán de la mano Ayuntamiento y Diputación en la reivindicación de las infraestructuras?

–Nosotros vamos a seguir yendo de la mano con el Ayuntamiento y con todos los ayuntamientos. Seguiremos liderando la política económica y social de la provincia. Cuando el martes vino el ministro Ábalos ya le pedí una cita. Estaban allí los senadores y diputados y les encargué una ficha de todas las infraestructuras que hay que reivindicar tanto al Gobierno central como a la Junta para que esto no sea un partido de pin pon y que la pelota vaya de aquí para allá. Quiero hablar con solvencia y no quiero titulares en la política, sino acciones. No nos va a temblar el pulso en ese papel de reivindicar. Es lo mismo que dijo el alcalde en su discurso de investidura. Vamos a ir de la mano y estamos buscando una fórmula para que la sociedad también. Tuvimos dos iniciativas que dieron muy buen resultado, como la Plataforma Huelva-Zafra y la Agrupación de Interés. Estamos buscando una tercera fórmula para ser capaces de tener detrás a toda la sociedad.

–Ábalos dijo que “continúa” el proceso de información pública del estudio del AVE iniciado hace un año. ¿Están decepcionados? Ya en los PGE fallidos de enero no había dinero para el proyecto.

–Este es un proyecto que cuando nosotros llegamos no había absolutamente nada. Y es verdad que no es un proyecto a corto plazo. Cuando te das cuenta, un informe medioambiental tarda año y medio. Es un proyecto a largo o medio plazo, pero lo que nos interesa es tener la agenda cubierta y saber en qué situación estamos. Es lo que quiero hablar con el ministro, que él me argumente cuándo pondrá dinero en los PGE y saber cuál es el calendario. Eso es lo más importante. Este es un proyecto para estar tranquilo, pero nunca parado. Además, hay que hacer el tercer carril de la autopista hasta Huelva. Los proyectos que están en stand by los tenemos que retomar y exigir. Y ahí no me va temblar el pulso. Lo hemos dicho por activa y por pasiva: no nos interesa el color de la administración, sino el color de Huelva.

–La variante Beas-Trigueros que inauguró el ministro ha sido una de las grandes demandas de Huelva, pero queda por delante el desdoble. ¿Se renuncia a la A-83?

–No vamos a renunciar a nada. Ahora bien, esos 17 kilómetros aligeran muchísimo, se ganan diez o quince minutos. Si el proyecto no es fácil, no es económicamente barato y se alarga en el tiempo, nosotros exigiremos que se hagan los tramos que se puedan mejorar para facilitar el tránsito. Si tenemos que empezar por una variante en Zalamea, igual que en Beas y Trigueros, pues que se haga, aunque después el otro proyecto sea a más largo plazo. Además del desdoble de la A-435, hay tramos que mejorar como sea. Intentaremos no quedarnos parados.

–Pero, ¿eso compatible con una futura autovía?

–Durante la visita a la obra, un técnico nos explicó en el autobús que se había acometido pensando en un futuro desdoble. Por ello, pensamos que si la autovía se va a eternizar, se podría seguir con tramos similares al de la variante y que en el futuro se desdoble. Porque esta carretera necesita mejoras.

–¿En qué punto está el proyecto del aeropuerto?

–Me voy a reunir con la empresa simplemente por llevar el control (le hemos pasado todo el proyecto) para, a la vista de la cita con el ministro, ver si tenemos que apretar y pedirle que nos autorice. Me han comentado hace unos días que estaban muy satisfechos y que iba avanzando a buen ritmo pero hablaré con ellos por si tengo que hacerle alguna demanda al ministro.

–¿Qué margen real de crecimiento tiene la provincia en materia turística?

–Tenemos muchas posibilidades de crecimiento, pero ese crecimiento está muy supeditado al aeropuerto. Mucho. El año pasado el Algarve tuvo 6,6 millones de viajeros en Faro y nosotros luchamos por tener un millón. Es verdad que tenemos muchas posibilidades –campos de golf, gastronomía y naturaleza, entre otras– pero el turismo necesita una inyección económica por parte de las administraciones que tienen recursos. El Gobierno portugués ha destinado 300 millones de euros para hacer carriles bici y senderos en el Algarve y otros espacios. Eso es creer en el turismo y tener un plan general de apoyo al sector. Necesitamos que Gobierno y Junta se crean el turismo y apuesten decididamente. El aeropuerto es fundamental para poder ser capaces de competir con el Algarve, con Canarias y esos destinos consolidados y que son accesibles al turista. Porque no es un problema de kilómetros, sino de tiempo en un avión. Si no somos capaces de atraer a Europa y a gente de todo el mundo a través del avión, no tendremos futuro. Tendremos un futuro mucho más familiar, un turismo estacional. Y eso no puede ser.

–¿Qué papel adopta la Diputación ante la situación de los regadíos?

–El papel es el que hacemos con todos los sectores productivos en los que no tenemos competencias pero sí una gran relación y servimos de mediadores con la Junta o el Gobierno y exigimos. El tema del riego es muy complicado, entra dentro de un paquete. La calidad es fundamental. No sólo es la calidad de la fruta, sino del envoltorio, de la imagen que se da, del trato al inmigrante, de la situación de trabajo, la situación del agua, los tratamientos... Todo es fundamental para tener credibilidad en un mercado competitivo como el europeo. Creo que se está haciendo un trabajo importante por parte de los agricultores pero hay sentencias y una realidad de pozos ilegales que al final hacen daño a los agricultores porque contaminan la imagen que tiene la fresa. Hay que solucionarlo.

–Ahí entra en juego el trasvase.

–Es fundamental en este mundo en el que se prima y exige la sostenibilidad y el amparo de los espacios protegidos. Ese trasvase es primordial y vamos a seguir trabajando, como por el Canal de Trigueros o el túnel de San Silvestre. Tenemos una tarea enorme en el ámbito agrícola y las posibilidades son muchísimas. Si somos capaces de aumentar al máximo la calidad, creo que Huelva tiene un futuro enorme en la agricultura de primor.

–¿La minería puede convertirse realmente en motor económico?

–La minería tiene un problema grave: la ley, que es de los tiempos de Franco. Eso hace que todo el potencial que genera la minería no repercuta en el territorio. Ya se lo comenté al ministro y a Susana Díaz siendo presidenta de la Junta y, aunque no tenía competencias, se comprometió conmigo en elaborar la ley y llevársela al Gobierno central para que se cambiara. Tienen sus impuestos y es verdad que están dando mucho trabajo, pero el gran desarrollo vendría si las empresas mineras pagaran por toneladas. El mineral y las entrañas de la mina son nuestras. Nos lo tienen que pagar. Si viene otra crisis, ellas se irán y los territorios se quedarán. La mina es fundamental, tenemos mucho futuro y hay solicitudes de investigación, pero pedimos que parte del beneficio que tienen las empresas se quede en el territorio.

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