Huelva

El beato que fue abogado en Huelva

  • El cardenal Marcelo Spínola y Maestre tiene desde ayer un monumento en nuestra ciudad con cuya inauguración se clausuran los actos del cincuentenario del Colegio de las Esclavas del paseo de Santa Fe.

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Toda la comunidad educativa del Colegio de las Esclavas salió ayer a La Piterilla donde queda para la historia el recuerdo permanente al  beato Marcelo Spínola y Maestre quien recorrió primero las calles de Huelva como abogado dedicado a los trabajadores, a los que atendía desinteresadamente, quizás en aquellas acciones, como en sus visitas a la iglesia de la Concepción, se forjó su vocación sacerdotal.

Hubo carta dirigida por los escolares y se entonó el himno al que es considerado "hombre de fe, siervo de Dios, apóstol de Jesucristo y testigo de su amor", reza la canción. Se eligió el día de ayer por ser la festividad del beato Marcelo Spínola para  descubrir su busto con lo que concluye el cincuentenario del colegio que lleva su nombre en nuestra ciudad. Un trabajo que ha realizado el escultor onubense Daniel Romero.

Un alumno dio lectura a una carta dirigida a Marcelo Spínola, al que le daba las gracias "porque un día quisiste hacer colegios para niños y niñas y por eso eres el fundador de mi colegio". Recordaba cómo los profesores, las hermanas de las esclavas, "todo el mundo se parece a ti, como si tú y tus sueños estuvieran repartidos entre toda la gente del cole que me quiere y me enseña". Relató también la suerte de ver en él a "un buen amigo de Jesús y me gusta mucho cuando me cuentan todo lo que ayudabas a la gente, como hiciste aquí en Huelva".

La hermana María José Fernández, directora del colegio, realizó una semblanza del beato Marcelo Spínola. Recordó su llegada a Huelva en 1856 cuando viene con su familia al ser trasladado su padre al Puerto de Huelva como comandante de Marina. A sus 21 años comienza a ejercer como abogado, atendiendo desinteresadamente a obreros y trabajadores de toda la provincia, cuyos principales problemas estaban en el puerto y en la mina.

Cuentan sus biógrafos que se dedicó con tanto interés y de forma gratuita a resolver los conflictos de los más desfavorecidos, lo que le mereció el título de Abogado de los pobres. Sin embargo su camino es el del sacerdocio, ordenándose en 1864 y será en 1881 obispo. Al ser nombrado arzobispo de Sevilla, en 1896, Huelva volverá a tener una relación especial con el hoy beato Marcelo Spínola, ya que en aquellos años la circunscripción de este arzobispado incluía la actual provincia onubense, cuyas  parroquias y pueblos visitó repetidas veces.

Clave en su tiempo fue el hecho de que enviara a Huelva al hoy también beato Manuel González García, cuyo monumento preside la plaza de San Pedro, quien realizará una gran labor educativa y de asistencia a los más necesitados junto con el pedagogo Manuel Siurot. Desde ayer la ciudad les reconoce su labor en distintos monumentos. El vicario y párroco de la Concepción, Diego Capado, destacó en su bendición "la alegría, el gozo y la gratitud por la labor realizada por el beato Marcelo Spínola y la Comunidad de Esclavas del Divino Corazón".

El alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, señaló en la inauguración que "hay que mirar al pasado para comprender el momento actual y ver el futuro", aludía así a lo que ha supuesto el Colegio de las Esclavas para Huelva. Destacó la labor como abogado de los pobres y la tarea educativa que desde aquellos tiempos viene realizando la Iglesia. Pedro Rodríguez dijo que las ciudades es el alma de su gente e invitó a que sigan en esta tarea educación.

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