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Huelva

Huelva barrio a barrio: Una barriada cervantina en la capital onubense

Una de las calles de la barriada.

Una de las calles de la barriada. / Rafa García (Huelva)

Los Rosales, una barriada cervantina en plena capital onubense, se creó a finales de la década de los setenta del pasado siglo como una ciudad dormitorio. No tenía en sus orígenes ningún tipo de dotaciones, gran parte de las que disfruta actualmente son fruto de la lucha del movimiento vecinal. El embrión de la barriada se encuentra en una urbanización constituida por 18 bloques con un total de 384 viviendas, construidos en el entorno de las plazas de Don Quijote, Dulcinea y Sancho Panza. 

Con el paso del tiempo el barrio fue creciendo hasta lo que es hoy en día. Lo forman más de cien bloques de viviendas y ocupa una superficie comprendida entre la calle Encinasola, las avenidas Federico Molina, Fuerzas Armadas, Príncipe de Las Letras y Nuevo Colombino. El callejero se fue ampliando y con él el homenaje a la obra más universal de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha. A los nombres de las anteriores plazas se unen Antonia Quijano, Los Galeotes y Molino de Viento, que dan nombre a otras plazoletas, y Bachiller, Rocinante, Sansón Carrasco, Teresa Panza y Alonso Quijano que es como se nominan, a propuesta de los vecinos, algunas calles. También hay una calle para otra obra cervantina, La Galatea

Fue en abril de 1978 cuando los propietarios tomaron posesión de las 384 viviendas, eran parejas jóvenes y familias con niños pequeños. La mayoría eran trabajadores del Polo Industrial. Los primeros moradores procedían de distintos puntos de la provincia onubense, así como de otras zonas de la ciudad y de Extremadura. La ausencia de dotaciones llevó a un grupo de propietarios a crear una asociación de vecinos. Entre las primeras reivindicaciones estaba que se retomaran las obras de construcción del Colegio Público Los Rosales, la erradicación de las vaquerizas y granjas de pollos en toda la barriada, una solución para las aguas estancadas, un centro de preescolar y un local para la asociación vecinal.

Vecinos montaron sus comercios en el barrio y comenzó a dinamizarse la actividad comercial. A finales de la década de los ochenta se empezaron a realizar obras de mejora en la barriada. Se asfaltó la Avenida Príncipe de las Letras, que hasta entonces era de tierra, se pavimentó un lateral de la Escuela de Educación Infantil Las Salinas, se remodelaron varias plazas, entre ellas la de la Autonomía, que se dotó de un parking subterráneo; se construyeron dotaciones como las pistas deportivas y el colegio público Al Andalus, y se renovó el alumbrado público y se asfaltaron todas las calles.

En materia de educación, la barriada cuenta actualmente con cinco centros educativos: las Escuelas de Educación Infantil Las Marismas y Las Salinas, los colegios Al-Andalus y Los Rosales y el Instituto de Educación Secundaria José Caballero. 

También consiguió la asociación vecinal que se dotara la barriada de un campo de fútbol, un centro de salud, que empezó a funcionar en 1991; la sede vecinal y un centro de inserción sociolaboral, así como del Parque José Carrasco, espacio público que lleva el nombre del primer presidente de la asociación de vecinos. En el apartado religioso, se ubica en la barriada la parroquia de San Rafael Arcángel, promovida por el sacerdote Víctor Bermúdez y fundada en enero de 1981.

Desde la apertura de la Universidad en Huelva, Los Rosales es uno de los barrios más demandados por los estudiantes universitarios, que proceden de fuera de la capital onubense, para residir en piso de alquiler. Con el paso de los años, al igual que ocurre en otras zonas de Huelva, la población de la barriada ha variado, ahora es más multicultural.

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