Ayamonte

El juez archiva el crimen de Costa Esuri: Erasmo asesinó a Lisbet y luego se suicidó

  • El instructor descarta la intervención de terceras personas y apunta a una única arma, el cuchillo de 19,5 centímetros que apareció junto a los cuerpos

Erasmo y Lisbet en un invernadero de flores. Erasmo y  Lisbet en un invernadero de flores.

Erasmo y Lisbet en un invernadero de flores.

El titular del Juzgado de Instrucción 3 de Ayamonte, Ignacio Valledor, ha acordado el sobreseimiento libre de las actuaciones abiertas por el crimen de Costa Esuri, al entender que Erasmo Lazcano asesinó el 8 de junio de 2019 a su pareja, Lisbet Lastre, y que después se suicidó. Así se refiere en el auto, al que ha tenido acceso en primicia Huelva Información, en el que se detalla que "la muerte del reo excluye la responsabilidad criminal, no siendo por tanto posible seguir la causa contra nadie por haber fallecido".

El juez se basa en todo un acervo probatorio que "evidenciaría la ausencia de terceras personas" en la escena del crimen, el número 26 de la urbanización Lomas de Esuri de Ayamonte.

En primer lugar, señala que en la vivienda en cuestión "no se vio que hubiese ninguna puerta ni ventana forzada ni reventada". Asimismo, tres vecinos del domicilio coincidieron en escuchar a Lisbet "pidiendo auxilio a gritos" a primera hora de aquella mañana, pero no a Erasmo. Una amiga de la joven asesinada contó a los investigadores que cinco meses antes de los hechos él la había amenazado en Portugal, y que era "muy celoso y machista".

El propio padrastro de la víctima manifestó "la mala relación existente entre las partes, con intención de Lisbet de dejar la relación, llegando a estar Erasmo desesperado por ello", mientras que un amigo del agresor expuso que conocía los problemas de la pareja. La ruptura "era inminente". Tanto que una semana antes del crimen el investigado le confesó que el asunto "no tenía vuelta de hoja, que se les había ido de las manos, llegando a advertir el testigo a Erasmo que bajo ningún concepto se le ocurriese hacer algo a Lisbet".

En el auto se indica que los cuerpos de la expareja (ella tenía hecha la maleta) presentaban cortes profundos, causados con un cuchillo de 19,5 centímetros de hoja que apareció en las inmediaciones de los mismos, en el patio de la casa. La mujer presentaba graves lesiones de arma blanca en las extremidades y el tórax.

La víctima se defendió, golpeando en la cabeza a su marido con una escultura de elefante

Ella luchó con todas sus fuerzas. Tenía ADN de su marido bajo las uñas y consiguió producirle a este una herida en la frente, asestándole un contundente golpe con la escultura de un elefante blanco que se hallaba en la vivienda. Junto a los cadáveres también había un martillo, en el que se pensó inicialmente como arma defensiva, descartándose después.

El informe forense apunta a la "autoproducción" de las heridas de arma blanca que presentaba Lazcano. Especialmente la producida por una puñalada "necesariamente mortal" que le atravesó el corazón. Es decir, que se suicidó después de asesinar a su esposa, tal y como indican las manchas de sangre "por goteo de Erasmo en el antebrazo de Lisbet, indicadoras de que primero cayó fallecida al suelo mientras Erasmo continuaba de pie encima de ella y se autoinflingía, a continuación, la lesión cortante con el cuchillo".

El instructor de la causa concluye que se trató de un crimen machista. "Erasmo de Jesús, debido a los celos y a la decisión de ella de abandonarle, el 8 de junio de 2019, alrededor de las 8:00, la habría agredido con el cuchillo encontrado en el lugar de los hechos, persiguiéndola por la casa, causándole las lesiones mientras Lisbet pedía auxilio y ayuda y se intentaba defender con objetos como la escultura de elefante, hasta causar su muerte para, acto seguido y una vez Lisbet yacía muerta en el suelo, suicidarse clavándose un cuchillo a sí mismo".

Por todo lo descrito, incluido "el hallazgo del arma blanca al lado de los cuerpos, la no presencia de ADN de terceras personas, las declaraciones de los testigos, lo no signos de violencia en el exterior de la finca que pudieran indicar como móvil un robo (no había puertas ni ventanas forzadas ni fracturadas), así como los informes de la autopsia", queda constatada la ausencia de cualquier asesino que no fuera Erasmo Lazcano.

Él tenía 56 años; ella, 28. Ambos eran cubanos y tenían un hijo en común, de solo cuatro años en la fecha de los hechos. Fuentes cercanas al matrimonio narraron que ella, en la mañana del suceso, iba a dejar definitivamente el hogar conyugal para instalarse de forma permanente en casa de sus padres, también en Ayamonte.

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