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La amenaza que no cesa

  • Los robos en viviendas bajan un 12,9% en Huelva pero los cerrajeros advierten que el 80% de los portones no cumplen su función de seguridad

La amenaza que no cesa La amenaza que no cesa

La amenaza que no cesa / canterla

El último Balance de Criminalidad ofrecido por el Ministerio de Interior deja datos favorables para Huelva en lo que respecta a los robos en viviendas, que vuelven a descender en el primer trimestre del año hasta un 12,9% en la capital, 11,3% en la provincia. En Andalucía también se ha rebajado la cifra del arranque de 2017, aunque en el resto del país la variación tiene signo positivo, y los profesionales del sector de la seguridad privada entienden que es un toque de atención para que no se relajen las medidas preventivas entre la población.

La Unión de Cerrajeros de Seguridad (UCES), que representa a los profesionales de la cerrajería en España, ha solicitado al Ministerio de Industria un plan especial de ayudas y promoción del cambio de cerraduras. Hay un estudio encima de la mesa que calcula en más del 80% la obsolescencia de los sistemas de cierre de las puertas principales de los hogares en España, que ya no cumplen los estándares mínimos de seguridad actualmente.

La UCE cita datos del Instituto Nacional de Estadística para cifrar en más del 80% las viviendas del parque nacional que pertenecen a construcciones anteriores a 1990, lo que supone que cuatro de cada cinco viviendas tienen una antigüedad superior a 25 años, e incluso más de la mitad, apuntan desde el gremio, tienen más de 35 años, sin que las puertas, y menos aún las cerraduras originales, hayan sido renovadas en ese tiempo por otras a prueba de las técnicas más elementales utilizadas por los ladrones de domicilios.

Aunque la estadística de delincuencia da una tregua, en la provincia de Huelva se evidenció el año pasado que la amenaza sigue muy presente, sobre todo en época estival, cuando las ausencias de los domicilios habituales son más prolongadas.

Los datos acumulados en el tercer trimestre, hasta septiembre, reflejaban en la capital onubense un aumento del 31,5%, con un total de 117 robos registrados en esos nueve primeros meses respecto a los 89 de los mismos durante 2016. Con la incorporación del resto de la provincia, el dato mejora y se torna en un descenso del 5,5%, que sigue la tónica que se está dando en estos dos últimos años, con menor incidencia de los asaltos en domicilios.

Y es ahí que se observa en el dato más reciente, de los tres primeros meses del año, la referida disminución del 11,3% en el último boletín de Interior, que mejora la caída también registrada en 2017 (-4,6%) y la de 2016 (-8,9%), con una bajada mayor en la capital, pero con peor tendencia: variaciones de -12,9%, -29,2% y -44,2%, respectivamente, en los años 2018, 2017 y 2016.

Toda alerta es poca, como toda medida preventiva, incluidas las medidas de seguridad pasiva entre las que se recogen los portones blindados y sus cerraduras. Una estadística que esgrimen desde UCES es la que señala cómo el 80% de los robos en domicilios tienen la puerta principal de la vivienda como la vía de acceso de los ladrones. Alrededor del 30% de las intervenciones que realizan los profesionales en hogares se debe a la reparación de cerraduras por robos o actos vandálicos. Y no es tanto el riesgo por acciones violentas que por, relativamente sencillas, maniobras que ni dañan la puerta y la cerradura ni dejan huella de que alguien las haya manipulado. "Se piensa que un portón blindado es suficiente pero las técnicas son cada vez más sofisticadas". Por eso piden una adaptación a los nuevos tiempos.

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