Alba, la joven onubense con parálisis cerebral que pide "tener vida": "Su casa se ha convertido en una cárcel"
Ana Guillén pide que su hija sea admitida en un centro especializado tras más de dos años de espera
Alba tiene 22 años y quiere "tener vida". Esta joven onubense, afincada en Aljaraque, vive junto a sus padres y su hermano y quiere ser "independiente". Ana, su madre, da voz a la petición de su hija, con parálisis cerebral, quien lleva más de dos años a la espera de ser admitida en un centro especializado para "socializar, tener amigos y tener vida".
"Ya hemos llamado a todas las puertas posibles", publicaba su madre en el muro de Facebook. En una entrevista con Huelva Información, Ana Guillén muestra su rabia y desesperación porque para Alba su casa ya "se ha convertido en una cárcel". A sus 22 años ya finalizó sus estudios de Bachillerato y pide ser "independiente". Eso solo será posible si es admitida, "por necesidad y por derecho", en un centro donde puedan brindarle "una oportunidad", porque tiene muy claro que "en esta vida no hay empatía".
Los trámites vienen de lejos y Ana insiste en que "tenemos muy abandonado este tema de los centros para niños con discapacidad como ella". Pide ayuda para Alba y para todas las personas que sufren algún tipo de discapacidad. Su grito es desesperado. Ahora espera a que su hija sea admitida en un centro, pero que también peleó incansablemente para poner una monitica a su hija, "la deberían tener por naturaleza".
Alba finalizó Bachillerato, "psicológicamente está bien, todo lo que tiene es motórico, su cabeza está perfecta, es un coco", dice Ana con orgullo. Una vez finalizados sus estudios en el IES Las Marismas, ahora es ella quien ha decidido ser "independiente y nos parece estupendo". Sus padres y su hermano se desviven por ella, pero Alba insiste en que quiere tener "vida normal" y no depender de todo "de sus padres", quienes lo dan todo y viven por su bienestar y el de su hijo. "Ella viene a todos sitios conmigo, nos la llevamos a El Rocío, mi marido hace el camino con la silla hasta Tres Rayas, a todos sitios", apunta Ana, quien solo quiere que su hija sea "libre".
En Huelva existen dos centros especializados, uno de ellos en la capital onubense, en el Molino de la Vega, y otro en Chucena. Declara a este diario que "me han informado de que el de Chucena está bastante bien y hay más gente joven", pero aún sigue esperando dos años después, tras "haber arreglado todos los papeles y estudiar el caso" de Alba. Todo mientras ella terminaba Bachillerato para tener margen de maniobra mientras se llevaban a cabo todos los trámites. El tiempo ha pasado y Alba sigue sin ser admitida en un centro que le permita "tener vida y ser independiente".
"He hablado con todo el mundo ya", señala Ana Guillén. Quiere una solución para su hija, quien -apostilla- "no lo está pasando bien", porque insiste en que quiere "tener vida dentro de sus posibilidades".
Gracias a la entrega de su familia, Alba va "los lunes al coro y también viene su fisio particular aquí a casa", pero no es suficiente para una joven de solo 22 años que quiere disfrutar de la vida y que la ve pasar entre las paredes de su casa por la "poca empatía que hay en esta vida". Alba quiere vivir y quiere oportunidades porque ella es consciente de su discapacidad, pero "sí puede tener vida y adaptarla".
Ana relata que "hemos puesto como primera opción Chucena y segundo el Molino, pero aquí seguimos porque también decían que había habido un error". Por lo que parece que el trámite está en standby y "ahí está, en el olvido y en lista de espera".
"Yo tengo una pena muy grande con esto", cuenta su madre desde la desesperación. "¿Cómo es que no piensan que estos niños necesitan un centro?", porque Alba ya está desesperada y "llora y yo sé el motivo y le hago entender a ella, pero es que todos los días no se puede lo mismo y yo le digo que se venga conmigo a coser y me dice: 'es que me aburro', y es muy difícil", porque ella "necesita socializar y tener amistades porque es lo natural, es una chavalita de 22 años".
"Mientras sí y mientras no, lista de espera", porque "hacen falta más centros, porque hay muchas peticiones", denuncia, ya que estos "niños necesitan una actividad, no pueden estar en casa". La voz de una madre que sirve de altavoz para la situación de su hija y la de todas esas familias que sufren, como ella, por ser admitidos en un centro para ser libres y "tener vida".
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