Huelva

War Room: La política no cierra por vacaciones

  • A pesar de que los próximos días veremos imágenes de los políticos en sus lugares de descanso, las instituciones permanecen activas con las respectivas diputaciones permanentes

War Room: La política no cierra por vacaciones

Es posible que a esta hora nuestros políticos estén preparando sus maletas para pasar unos días de descanso. El año también para ellos ha sido duro, agotador, extenuante… A consecuencia de la desafección política, muchas personas piensan que no merecen vacaciones. Los expertos, sin embargo, recomiendan descanso porque, a mayor nivel de estrés, más necesaria es la desconexión.

Cuando Cristina Cifuentes anunció por tercer año consecutivo que no se iría de vacaciones siendo presidenta de la comunidad de Madrid se armó un gran revuelo. Con esta decisión no se manifestaba en contra del periodo vacacional, que es un derecho, sino que recalcaba el carácter voluntario. “No es una obligación”, afirmaba Cifuentes, quien admitía que trabajaba 14 horas diarias, incluyendo algún que otro fin de semana.

Las polémicas declaraciones de la presidenta de Madrid abrieron un debate sobre si las vacaciones son sólo un derecho laboral o también una necesidad. Derecho o necesidad, lo cierto es que salvo excepciones como la de la madrileña, nuestros políticos también aprovechan estos días para tomarse un descanso, aunque lo más probable es que la desconexión no sea total.

Cristina Cifuentes levantó polémica cuando anunció que no se cogía vacaciones por tercer año consecutivo. Cristina Cifuentes levantó polémica cuando anunció que no se cogía vacaciones por tercer año consecutivo.

Cristina Cifuentes levantó polémica cuando anunció que no se cogía vacaciones por tercer año consecutivo.

Y, aún así, suelen ser criticados porque, en momentos delicados como los actuales por la crisis sanitaria, esos días de descanso son interpretados como una irresponsabilidad. De hecho, las redes sociales se incendiaron cuando el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, viajó a una playa de Portugal, y la propia Cifuentes criticó a Pedro Sánchez por pasar unos días en Lanzarote.

La opinión de los profesionales de la psicología con respecto a la idoneidad o no del descanso dista mucho de estos estériles debates. Las vacaciones son especialmente necesarias tras periodos de mucha tensión, ya que la desconexión permite rebajar el estrés. En opinión de la psicóloga Elisa Sánchez, del Colegio de Psicólogos de Madrid, “cuando tenemos una actividad psicológica intensa, con repercusiones importantes, nuestro cerebro se satura y puede sufrir un colapso, quedarse en blanco o acabar tomando peores decisiones”.

La ley de Yerkes-Dodson que formularon los psicólogos Robert M. Yerkes y John Dillingham Dodson en 1908 lo explica. Según esta ley, el rendimiento aumenta con la excitación fisiológica o mental, pero solo hasta cierto punto. Cuando los niveles de excitación se vuelven demasiado altos, el rendimiento disminuye. El proceso se ilustra gráficamente como una curva en forma de campana que aumenta y luego disminuye con niveles más altos de excitación.

Por tanto, un periodo demasiado prolongado de cansancio impide pensar con claridad, lo que nos puede llevar a cometer errores, y esto es especialmente grave cuando se ocupan puestos de responsabilidad.

Vacaciones de Pedro Sánchez junto a Angela Merkel en Doñana. Vacaciones de Pedro Sánchez junto a Angela Merkel en Doñana.

Vacaciones de Pedro Sánchez junto a Angela Merkel en Doñana.

El mejor antídoto ante el bloqueo es el descanso. Pero para desconectar es necesario que las vacaciones duren al menos una semana, según la opinión de los expertos, porque sólo así se consigue que los niveles de agitación desciendan. El descanso produce un efecto protector sobre determinados problemas del estado de ánimo, como depresión o ansiedad, estrés. Al bajar los niveles de estrés, se reducen también las migrañas, los dolores estomacales y las enfermedades cardiovasculares, y se mejora el sistema inmunológico.

Diputación permanente

Y mientras los políticos descansan, la vida sigue gracias a que la política no veranea. Ni el Congreso, ni los parlamentos ni los ayuntamientos echan el cierre por vacaciones. Si eso ocurriera, el país se paralizaría, y se llegaría a situaciones especialmente graves en casos de emergencia o de que fuera necesario aprobar una medida urgente. De hecho, la segunda reforma de la Constitución española fue aprobada el 23 de agosto de 2011 cuando media España estaba aún en la playa.

Aunque a menor ritmo, las instituciones siguen operativas y con políticos al frente. Los reglamentos de funcionamiento tienen previsto el periodo vacacional, e incluso la Constitución española fija el calendario de sesiones ordinarias y extraordinarias en el Congreso y en el Senado.

La actividad rutinaria se lleva a cabo en los llamados periodos de sesiones, que van de septiembre a diciembre y de febrero a junio. El resto del año recibe el nombre de vacatio parlamentaria, tiempo durante el cual no se producen sesiones ordinarias, sino que entran en acción las diputaciones permanentes. Este órgano está compuesto por parlamentarios que permanecen mientras el resto está de vacaciones, una especie de retén de guardia que mantiene la misma representatividad aunque reduce la presencia de miembros.

Diputación permanente del Congreso de los Diputados. Diputación permanente del Congreso de los Diputados.

Diputación permanente del Congreso de los Diputados.

En el Congreso de los Diputados, la diputación permanente debe presentar al final del verano un informe de su actividad, si bien es extraño que durante este periodo de vacaciones se aprueben leyes de importancia. Éstas se dejan para los periodos ordinarios, mientras que las diputaciones permanentes quedan relegadas a cuestiones puntuales, emergencias o catástrofes.

Discretos y en familia

Las vacaciones de los políticos españoles suelen ser discretas, en familia y en lugares a los que podríamos acudir cualquiera de nosotros, huyendo de lujos y de excentricidades a lo Vladimir Putin mostrando el torso desnudo en escenas campestres. Muchos de ellos aprovechan estos periodos para mostrarnos a través de las redes sociales su lado más humano. Así, en líneas generales podemos ver que la mayoría pasa el tiempo con los suyos o volviendo a su tierra natal, una costumbre muy española durante el verano y que también respetan nuestros políticos.

Largas caminatas, contacto con la naturaleza y piscinas. Éstas son las imágenes más habituales de los políticos españoles en vacaciones. Si viajan a lugares recónditos, se lo guardan en secreto y no lo cuentan ni a los medios de comunicación ni en sus redes sociales.

Los avatares de la política en los últimos años, con el gobierno en funciones y sin acuerdo para la formación del ejecutivo, el referéndum catalán a la vista o el Covid no han permitido muchas alegrías con respecto a las vacaciones. Siempre cerca, por lo que pudiera ocurrir, y con el teléfono operativo. Y aunque este verano la política tampoco se vaya de vacaciones, no está de más recordar al presidente Roosevelt, quien siempre que tenía que tomar una decisión, priorizaba su descanso.

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