Respons(H)abilidades

VoluntariadoUna estrategia de bienestar personal y de rentabilidad empresarial

  • Cooperación voluntaria Es uno de los valores más transformadores y eficaces del que dispone una sociedad, incluidas las empresas, para alcanzar sus objetivos de sostenibilidad

VoluntariadoUna estrategia de bienestar personal y de rentabilidad empresarial VoluntariadoUna estrategia de bienestar personal y de rentabilidad empresarial

VoluntariadoUna estrategia de bienestar personal y de rentabilidad empresarial

La autoestima, la empatía, la confianza, las habilidades comunicativas, la tolerancia, la capacidad trabajar en equipo, y un largo etcétera de nuestras competencias personales más importantes, se ven fortalecidas con el voluntariado. Es muy útil contra la apatía y la desmotivación. Hay estudios que demuestran su eficacia en situación de dolores crónicos o depresión, e incluso se relaciona con una mayor esperanza de vida.

Desde luego, la satisfacción personal y el bienestar están asegurados. Pues ahora imaginen que todas las empresas del mundo impulsaran el voluntariado corporativo entre sus empleados. Por un lado, se beneficiarían de lo que supone contar con una plantilla mayoritariamente satisfecha e implicada, y por otro, la sociedad sería capaz de casi todo. Por eso el voluntariado no es solo caridad, es Responsabilidad Social Corporativa (RSC), y es rentable.

Que lo hagan por interés, pero que lo hagan

Se denomina voluntariado corporativo en una empresa al conjunto de planes y acciones que pone en marcha la organización para promover la participación voluntaria de sus empleados en proyectos o causas que apoya.

Si estamos en una empresa que se tome en serio su RSC, seguro que no impulsa campañas arbitrarias o puntuales, ni moviliza la voluntad de sus empleados ahora para una cosa y mañana para otra. No. Con mucha probabilidad tiene una planificación más o menos exhaustiva y reflexiona sobre qué causas o proyectos apoyar, porque conoce su entorno; también sobre cómo se relacionan esas causas con su cultura corporativa y con su propia actividad, porque sabe poner en línea lo que necesita su entorno con lo que ella necesita; y aún más, reflexiona sobre cuál es la forma más apropiada para conseguir que sus empleados quieran aportar voluntariamente su tiempo o su talento, porque conoce a su gente.

Y en toda esa planificación dentro de una política de responsabilidad social corporativa seria y coherente, la empresa incluye los beneficios que obtiene. Pues claro que sí, e incluso los valora económicamente, y los evalúa cada año para seguir incrementándolos.

Así se produce la magia de la sinergia, porque junto a los beneficios de la empresa crecen también los que obtiene la causa apoyada. Y toda esta aparentemente fría valoración de beneficios en campañas que parecen solo caridad, no le resta importancia ni mérito a la intención de la empresa, ni le quita un ápice de eficacia a los planes. Más bien al contrario.

Más allá de los innegables beneficios que obtienen las causas y los colectivos que reciben el esfuerzo de los voluntarios, repasemos juntos algunos de los beneficios para las empresas que impulsan el voluntariado corporativo desde de su Responsabilidad Social. Y de nuevo, como tantas otras veces hemos compartido, el tamaño de la empresa no importa, lo que importa es que lo que haga con sentido, y de verdad.

Los primeros beneficios están relacionados con un mejor clima laboral. Cuando la metodología es la adecuada y los trabajadores voluntarios se sienten arropados por su empresa en una causa común, aumenta el orgullo de pertenencia, la motivación laboral y la satisfacción personal. Esto conlleva mejoras de la comunicación interna, atrae el talento, reduce la rotación de contratos y la conflictividad, y multiplica los embajadores positivos de la marca. Y no hay mejores embajadores de una empresa, ni peores, que su propia gente.

Con todos esos efectos positivos, es más fácil fidelizar a los clientes y seducir a más. También sirven para mejorar las relaciones con los proveedores, y llegar a acuerdos de cooperación con las instituciones que influyen en la actividad de la empresa, entre otros factores como la reputación social que al final terminan en el mismo sitio: dibujando una línea ascendente en la cuenta de resultados.

Pero la mayoría de estos valiosos efectos comparten un problema: son intangibles y tienen efecto rebote. Esto quiere decir que sin objetivos claros y estables, sin planificación, y sin visión a medio plazo, los efectos beneficiosos que acaban de leer se convierten en todo lo contrario, y la plantilla se desvincula de su empresa, se fuga más el talento, aumenta la desmotivación y la conflictividad. Por tanto, el clima laboral, la reputación, y al final los resultados, empeoran. Por eso me viene ahora mismo a la cabeza uno de esos refranes populares tan expresivos: "Manolete, Manolete, si no sabes, para qué te metes".

Errores que se deberían evitar

Si tienen una empresa o trabajan en una con visión suficiente para impulsar el voluntariado como una estrategia de rentabilidad y gestión responsable de personas, y no como un mero recurso de escaparate, recuerden estos errores que pueden colaborar en evitar.

No funciona apoyar causas a las que la empresa no le ve sentido, utilidad o que no están dentro de su misión, visión y sus valores. Tampoco funciona si no se evalúan periódicamente los efectos positivos del voluntariado dentro y fuera de la empresa, y que en base a esos resultados se propongan planes de mejora. Es importante que la empresa no se olvide de que, además de inspirar y motivar a los trabajadores, debe informarles adecuadamente de lo que su tiempo y sus capacidades consiguen. Y no tiene sentido hacer el esfuerzo y no comunicarlo externamente, o aún peor, naturalizarlo hasta que se convierte en algo normal del día a día de la empresa que ni siquiera llama la atención.

El voluntariado es una estrategia de bienestar personal al alcance de todos que promueve el cambio y la mejora social. Y el voluntariado corporativo es una de las estrategias de RSC con la que las empresas pueden colaborar en esa mejora global a la vez que obtienen beneficios. Redondo, ¿no? La erre de la RSC bien podría venir de lo redonda que es.

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