Caso Laura Luelmo Varios vecinos de Cortegana sitúan a Bernardo Montoya en la localidad el miércoles y el jueves

  • Los testigos lo vieron repostando gasolina de su vehículo en el surtidor del Polígono industrial

  • Una vecina asegura que "me lo encontré por la calle; era él"

La plaza del Divino Salvador de Cortegana a primera hora de la tarde de ayer con un equipo de televisión. La plaza del Divino Salvador de Cortegana a primera hora de la tarde de ayer con un equipo de televisión.

La plaza del Divino Salvador de Cortegana a primera hora de la tarde de ayer con un equipo de televisión. / Óscar Lezameta (Cortegana)

Bernardo Montoya el autor confeso de la muerte de Laura Luelmo fue visto en Cortegana el día en el que se pierde el rastro de la profesora y también el siguiente, según ha podido saber Huelva Información tras contactar con varios habitantes de la localidad. De confirmarse su presencia ambas jornadas en la localidad, el caso, o al menos lo que se conoce de él hasta este momento, debería replantear el itinerario seguido por el presunto autor de los hechos.

Hay que tener en cuenta las fechas inamovibles del mismo; la primera de ellas es el miércoles día 12, cuando Laura mantiene una conversación telefónica con su novio, extremo totalmente confirmado por la investigación después del análisis del teléfono del mismo. Poco después, ese mismo día, se pierde el rastro del teléfono de Laura en un repetidor situado a nueve kilómetros del pueblo. La otra fecha a retener es la determinada por el informe preliminar de la autopsia, en el que se determina que la muerte de Laura se produjo entre el viernes y el sábado.

La Guardia Civil amplía el cordón policial en la calle Córdoba de El Campillo. La Guardia Civil amplía el cordón policial en la calle Córdoba de El Campillo.

La Guardia Civil amplía el cordón policial en la calle Córdoba de El Campillo. / Óscar Lezameta (El Campillo)

Si se tiene en cuenta que, además, el escenario principal donde centran sus esfuerzos los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil es la vivienda del número 1 de la calle Córdoba de El Campillo y que el mismo viernes Bernardo mantuvo un vis a vis con su compañera en la prisión de Huelva, las posibilidades que tuvo de acabar con su vida, se reducen a pocas horas si se tiene en cuenta que entre ambas localidades hay una distancia de unos 50 kilómetros de mala carretera que demora cerca de una hora en cubrirlos.

Según pudo conocer este periódico esta mañana, un testigo que no quiere ser identificado y que vive en la misma calle donde lo hacía Cecilia, la anciana de 82 años de cuyo asesinato ocurrido en 1995 fue condenado Bernardo Montoya a 17 años de prisión por matarla a machetazos para evitar que declarara contra él en un juicio en el que le acusaba de un intento de robo, “el miércoles, Bernardo estuvo echando gasolina en el Polígono industrial de Cortegana; yo lo ví porque estaba detrás de él. Además, conduce un Alfa Romero negro, un coche del que sólo hay uno en todo el pueblo y recuerdo que me llamó la atención porque hacía tiempo que no le veía y lo conozco perfectamente”.

En la plaza del Divino Salvador de la misma localidad, una vecina que también conoce a la perfección tanto a Bernardo como a su hermano Luciano, reconoce que “el jueves por la mañana me crucé con él y me extrañó verlo porque hacía tiempo que no me lo cruzaba. Estoy completamente segura de que era él; es imposible que me equivoque. Cuando vi que había desaparecido una chica y después cuando encontraron el cuerpo de Laura, estaba segura que había sido él; fue el primero en el que pensé”.

El lugar donde la tuvo secuestrada desde que desapareciera el miércoles hasta la fecha de su muerte, viernes o sábado, así como el tiempo que la mantuvo en dicho lugar quedan, al menos según estos testigos, menos claros de lo que estaban en un primer momento.

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