Unidad Asociada Contaminación Atmosférica

La UHU realiza estudios de 45 metales en el aire

  • Este verano se cumplen 20 años de las primeras mediciones sobre la contaminación atmosférica

Imagen de la Punta del Sebo de donde procede gran parte de las emisiones industriales que llegan a Huelva. Imagen de la Punta del Sebo de donde procede gran parte de las emisiones industriales que llegan a Huelva.

Imagen de la Punta del Sebo de donde procede gran parte de las emisiones industriales que llegan a Huelva. / De la Rosa (Huelva)

Podemos sentirnos indefensos ante él. Podemos hacer una idea de lo que comemos o bebemos pero ¿de lo que respiramos? La Universidad de Huelva (UHU) ha cumplido un importante aniversario. Más en concreto la Unidad Asociada Contaminación Atmosférica que lidera el catedrático Jesús de la Rosa y que trabaja en colaboración con el CSIC. Durante el pasado mes de julio, más en concreto el 16 de ese mes de 1999, se han cumplido 20 años del comienzo de las mediciones de la calidad de aire en la capital.

Fotografía de grupo al recibir el Premio Junta 2018. Fotografía de grupo al recibir el Premio Junta 2018.

Fotografía de grupo al recibir el Premio Junta 2018. / H.I. (Huelva)

Se trataba de un paso importante fruto en buena medida, de la demanda de la sociedad y que tuvo su primer enclave en una estación situada en los terrenos del antiguo Manuel Lois. En la actualidad existen 6 estaciones medidoras en la capital y otras 3 en su entorno más inmediato, todas ellas de la Junta de Andalucía. Los cinco contaminantes críticos que se miden en la red son dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, ozono, monóxido de carbono y material particulado atmosférico (PM).

Afortunadamente para Huelva, la calidad del aire ha mejorado en estas dos décadas “aunque no somos para nada conformistas”, apuntó De la Rosa.El Centro de Investigación en Química Sostenible (Ciqso) es el enclave en el que se cocinan todos los datos que se reciben y que son sometidos a lectura acerca de los componentes que transportan.Para ello, el grupo cuenta con un equipamiento de alto rendimiento, obtenido a través de convocatorias oficiales. En concreto, según explicó Jesús de la Rosa, los dispositivos tienen una capacidad de medición de hasta 45 metales, desde el litio que sería el más ligero hasta el uranio. Los que han sido objeto de un estudio más detallado han sido el arsénico, níquel, cadmio y plomo que están directamente vinculados con la actividad industrial.

De todo ello han ido bajando los niveles aunque a veces ha habido algunos repuntes como son los casos del arsénico, el cobre y el bismuto. Afortunadamente, salvo esos casos puntuales, se respetan los niveles establecidos por la normativa europea aunque “tenemos que intentar que los niveles se aproximen a 0 lo máximo que se pueda”, pues el grupo es consciente de su gran responsabilidad social.

Pero el aire que llega a nuestros pulmones tiene otros componentes. Uno de los más abundantes en espacios urbanos, es el carbono al que se dedica uno de los dispositivos que se encuentran en el Ciqso. Escuchando a De la Rosa hablar de este elemento, está más que justificada la preocupación de la Unión Europea para poner límites a los motores diesel y el hollín que producen. El catedrático de Geoquímica de la Onubense explicó que del carbono proceden los hidrocarburos y varias sustancias cancerígenas. De ahí las limitaciones que se quieren implantar.

Otro de los dispositivos ICP-MS (siglas en inglés de Espectómetro de Plasma Inducido) que hay en el edificio del Campus del Carmen, está especialmente dedicado al arsénico que tiene propiedades inmunodepresoras pero también cancerígenas. Es un metal además, que presenta dos valencias diferentes y ese IPC-MS está capacitado para su detección, diferenciación y estudio. Dentro de esta amplia gama de dispositivos, se cuenta con otro que estudia los metales más abundantes que se puedan encontrar en el aire de la zona de Huelva y los menos abundantes. Pero, en lo que respecta a la provincia, no solo la ría onubense sino también los enclaves mineros como Minas de Riotinto ya que también se supervisa los efectos de la actividad minera al aire libre.

Aunque este despliegue tecnológico pueda resulta impresionante, el Ciqso guarda un auténtico tesoro fruto del intenso trabajo realizado en estos 20 años: todas las muestras –filtros– que evidencian el proceso o la evolución de la calidad del aire onubense y de la capital colombiana: Bogotá con la que se colabora desde hace unos años.Los estudios que se realizan desde este grupo de la UHU, añade De la Rosa, se basan principalmente en partículas y gases. En el primero de ellos casos, los estudios estaban centrados en las partícula PM10 si bien ahora se están incluyendo las partículas 2,5 que son las ultrafinas porque “cuanto más pequeña es la partícula, más dañina es para nuestro organismo”. Del estudio de las PM10 se pueden obtener hasta 75 componentes que se encuentran en el aire.

Pero lo que respiramos, un elemento que no podemos elegir, no solo incluye elementos procedentes de la actividad humana. Hay otros que tampoco se les escapa a los científicos de la Unidad Contaminación Atmosférica. Uno de ellos es el polvo sahariano. Dentro de los balances que realiza la unidad, se indica que a Huelva le alcanza este polvo entre el 20% y el 25% del total de días de un año. Con este polvo sahariano vienen partículas naturales y calor pues hay condicionantes meteorológicos que facilitan la llegada de estas masas de aire hasta Huelva. Cuando se produce este fenómeno, que como queda indicado es bastante frecuente en la provincia, se origina junto a las partículas naturales, una concentración de las de origen de la actividad humana que incluso llega a duplicarse.

Estación medidora del Campus del Carmen. Estación medidora del Campus del Carmen.

Estación medidora del Campus del Carmen. / H.I. (Huelva)

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