Jornada Forum 18

Suárez Illana defiende la unión del PP y habla de “ejercicio de integración”

  • El presidente de la Fundación Concordia y Libertad dice que en un partido no cabe el respeto ante la falta de lealtad

Adolfo Suárez Illana, junto a Juan José Cortés, durante el desayuno informativo introducido por el periodista Paco Morán. Adolfo Suárez Illana, junto a Juan José Cortés, durante el desayuno informativo introducido por el periodista Paco Morán.

Adolfo Suárez Illana, junto a Juan José Cortés, durante el desayuno informativo introducido por el periodista Paco Morán. / Alberto Domínguez (Huelva)

Defendió el anticipo electoral aunque estratégicamente a su partido no le convengan las prisas, elogió la concentración del domingo en Colón tras conocer que el exministro socialista José Blanco había dicho que en la misma había “demasiado facha junto para tan poca cosa” y criticó la gestión de Sánchez, quien “va de error en error hasta la derrota final”.

Y entre medias, Adolfo Suárez Illana tuvo tiempo para recordar cómo vivió el 23-F en la Moncloa cuando tenía 17 años o para rememorar cómo hizo en 2008 la icónica fotografía de su padre y el ahora rey emérito, una imagen que obtuvo el Ortega y Gasset a la Mejor Información Gráfica del año.

Incluso pidió perdón por el intrusismo a los medios que ayer asistieron al desayuno informativo que ofreció previo a su ponencia sobre Democracia y Constitución, con la que abrió en la Universidad onubense la Jornada del Forum 18, un espacio de debate impulsado por Juan José Cortés.

El presidente de la Fundación Concordia y Libertad del PP se refirió ayer en Huelva a la escasa representación de casadistas en el nuevo Gobierno andaluz tras el encontronazo en las primarias previas a las elecciones autonómicas entre los partidarios de Soraya Saénz de Santamaría y los partidarios del actual presidente del PP.

Al respecto, el hijo del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez valoró que cuando se produce un proceso de elecciones dentro de un partido hay gente que opina de una forma u otra y que, por lo tanto, votan en un sentido u otro.

“Efectivamente Pablo Casado ganó el congreso a pesar de no ser el candidato del aparato y afrontamos unas elecciones casi inmediatamente en Andalucía con un candidato que en principio no era el de Casado. Pero la dirección nacional nos implicamos todos aquí hasta las orejas y nos trasladamos como si fuera el candidato nuestro porque lo era”, manifestó.

Y es que, en este sentido, defendió que, una vez que se vota en el partido, todos son el mismo equipo y trabajan en un mismo sentido. Y luego, cuando uno es elegido para un determinado cargo, “utiliza a gente de su confianza, lo que es razonable”. No obstante, incidió en que “por supuesto que hay un ejercicio de integración” y en que el PP está “bien unido”.

El PP, según recordó, pretende aglutinar a once millones de personas para gobernar, por lo que es normal que haya discrepancias. Sin embargo, lo importante, en su opinión, es que haya una coincidencia en el proyecto y que las diferencias no impidan el avance. En este punto, se refirió a las discrepancias en la Transición, que “eran brutales” y, sin embargo, no impidieron la redacción de la Constitución en tiempo récord.

Y es que, bajo su punto de vista, la discrepancia no es una patología, sino una fuente de riqueza siempre que vaya acompañada de respeto y concordia. De hecho, recordó lo crítico que se mostró con Rajoy al principio, ya que entendía que no era el mejor candidato y, sin embargo, “luego ha sido un magnífico presidente”.

En este sentido, incidió en que el no ser miembro de una corriente interna imperante en un partido en un momento determinado “ni te inhabilita, ni te convierte en un enemigo de la causa”. Por contra, dejó claro que en un partido lo que no se puede respetar es la falta de lealtad: “Oiga, ha ganado un señor que tiene el derecho a marcar una línea directora y dentro de esa línea, siempre y cuando no acabe por enfrentarse a tus principios básicos, hay que remar en esa dirección”.

“Este golpe es más perverso que el 23-F”

Suárez Illana también tuvo palabras para el proceso independentista de Cataluña, al que tildó de “golpe contra el Estado todavía más perverso que el 23-F” porque, en su opinión, sus protagonistas son personas que han sido elegidas por un pueblo para ejercer las funciones de dirección del mismo bajo un juramento de acatamiento de la Constitución.

Ese hecho, bajo su punto de vista, otorga mayor perversidad aún a un proceso que “viene de muy atrás, con una preparación y una ejecución”. Por lo tanto, insistió en que el proceso independentista constituye “el delito más grave que se puede cometer contra la Constitución” y como tal debe ser enjuiciado.

“Las tres derechas, una táctica del PSOE”

El presidente de la Fundación Concordia y Libertad se negó a acatar que en España existan “las derechas”, lo que considera una táctica de la izquierda. Así, apuntó que el PP es un partido de centro derecha liberal y heredero de la UCD; mientras que Cs “no es un partido de derechas”, sino una escisión del PSC y una formación socialdemócrata que, por ejemplo, “defiende una ley de plazos en el aborto –por mucho que a Albert Rivera le cueste ahora hablar de ese tema– y no ha defendido jamás la bajada de impuestos o la retirada del Impuesto de Donaciones y Sucesiones”.

En cuanto a Vox, apuntó que se trata de un partido constitucional por mucho que haya gente que “se empeña en dar carnets de constitucionalismo en función de si le gustan o no las cosas”. Así, aseguró no conocer a nadie en este país que esté de acuerdo con el cien por cien de la Constitución y “quizás por eso es la mejor de las constituciones que hemos tenido”.

“Me parece una aberración jurídica el jurado popular. ¿Soy anticonstitucionalista por eso? No”, afirmó. En este sentido, adujo que VOX, PSOE o el Pdecat son constitucionalistas aunque a la formación de Santiago Abascal no le guste el Estado de las autonomías, aunque el Partido Socialistas sea republicano (cuando la Constitución dice que España es un estado socialdemocrático de derecho bajo la fórmula de una monarquía parlamentaria) y la última de las tres formaciones defienda la independencia.

Y es que, en sus palabras, la Constitución prevé que te puedas enfrentar a ella y, por lo tanto, anticonstitucionalista es quien usa los medios fuera de la Constitución no para compartir sus sueños e ideales, sino para imponerlas a los demás.

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