Huelva

La Salve del Olé de Pareja-Obregón nace en El Rompido

  • La pieza se compuso entre 1967 y 1968 en el enclave costero y el autor se inspiró en el toque del Alba de José González ‘El Pollo’ de Cartaya

Manuel Diego y Joaquín Pareja-Obregón con la pianola en la que se compuso la Salve. Manuel Diego y Joaquín Pareja-Obregón con la pianola en la que se compuso la Salve.

Manuel Diego y Joaquín Pareja-Obregón con la pianola en la que se compuso la Salve. / Jordi Landero (Huelva)

Quien no ha cantado alguna vez –o al menos tarareado- sea rociero, o no, la famosa Salve del Olé, un tema que se ha convertido en universal cuyo origen se atribuye en muchas ocasiones a una composición popular, sin reconocer de esta forma al autor del mismo, el músico y compositor Manuel Pareja-Obregón y García (1933-1995), natural de Sevilla pero cuya vida estuvo siempre muy vinculada a la provincia de Huelva, de la que era un auténtico enamorado, y de cuya muerte se cumple este año el 25 aniversario.

A pesar de su enorme popularidad, la Salve del Olé encierra detrás una curiosa y bonita historia que pocos conocen y que también está directamente vinculada a la provincia onubense.

Según relatan a Huelva Información dos de sus hijos, el compositor Manuel Diego Pareja-Obregón y el pianista flamenco Joaquín Pareja-Obregón, la más universal Salve dedicada a la Virgen del Rocío fue compuesta por su padre entre los años 1967 y 1968 inspirado en el toque del Alba de José González ‘El Pollo’ de Cartaya, en el enclave costero onubense de El Rompido, donde la familia pasaba los veranos.

La Salve del Olé formó parte en sus orígenes del repertorio de una misa rociera completa compuesta por Manuel Pareja-Obregón que éste “se empeñó” en estrenar en el interior de un templo “a pesar de que en aquella época estaba prohibida cualquier tipo de música no litúrgica dentro de las iglesias”. Pero al final lo logró y fue estrenada en la Iglesia del Carmen de El Rompido durante una Misa del Gallo, dedicándosela especialmente a los marineros locales.

La primera interpretación de la Salve, según detallan sus hijos, corrió a cargo de la Coral Polifónica de Valverde del Camino, y el primer grupo que la grabó para un disco fue Los Doñana. A partir de ahí, y como recuerdan sus hijos que decía Manuel, “los ingredientes del éxito no los conoce nadie”.

Pero la universal Salve encierra otra historia, mucho más desconocida e igual de interesante: la del piano con el que fue compuesta, el cual Manuel Diego guarda con mimo en su casa de Cartaya, municipio del que es hijo adoptivo y en el que lleva instalado de forma permanente desde hace bastantes años.

“En realidad es una pianola”, corrige el compositor, de la marca Fisher, la cual trajo su bisabuela Celsa Agmiel de Fonfrede de Nueva York. Fue fabricada en 1840 y traída a España varios años después. Inicialmente su padre la tenía en su casa de Castilleja de la Cuesta, desde donde la trasladó después hasta El Rompido ya que en el municipio sevillano también tenía un piano de cola.

Dicha pianola ha sido testigo de la formación de grupos tan importantes como Los Hermanos Reyes o Los Marismeños, entre otros, así como bajo sus acordes la actriz Marisol ensayó unas sevillanas para la película Cabriola (1965).

Según prosiguen, la pianola de su padre también centró “momentos inolvidables” con artistas de la talla de Paco de Lucía, Lola Flores, Rocío Jurado o Los Duendes, y también con los locales Mar de Leva de Punta Umbría o el guitarrista cartayero José Pérez Ramblado ‘El Patrón’. “Todos han acompañado con sus voces o sus guitarras, los acordes que las manos de nuestro padre arrancaban a su pianola en los inenarrables momentos que pasaron en nuestra casa de El Rompido”.

También ha visto nacer la pianola, de las manos y del talento de Manuel Pareja-Obregón, los primeros estribillos que él mismo compuso para los fandangos de Huelva; incontables y conocidísimas sevillanas por todos cantadas como La historia de una amapola, Quien me ha quitado la manta que anoche dormí en el suelo, Se amaron dos caballos, mire usted qué maravilla, Nació en la cava o Cuando paso por el puente, Triana, o temas tan conocidos como Cantinero de cuba, interpretado por El Consorcio y popularizado por Sergio y Estíbaliz, Grande, interpretado por Paloma San Basilio o Guadalupana, por Lola Flores.

A pesar de todo lo anterior, quizás el hito más importante vivido por este tesoro que para sus actuales custodios “no es testigo mudo de nada porque sigue sonando mucho y de maravilla, y muy vivo porque con él seguimos componiendo”, es la evolución de la sevillana que impulsó y protagonizó Manuel: “desde el tradicional palo al que solo se cambiaba la letra ya que la música era siempre la misma al no existir aún compositores de sevillanas, hasta que Pareja-Obregón la cuadra para convertirla en lo que es actualmente: una composición de cuatro sevillanas y 30 compases”.

Además de todo, prosiguen Manuel Diego y Joaquín, esta pianola ha sido, y lo sigue siendo, “nuestra mejor maestra”. “Los tres hermanos hemos aprendido a tocar en ella -Arturo, Joaquín y Manuel Diego-, y después también nuestros hijos”. En definitiva, “todas las generaciones de la familia desde que nuestra bisabuela la trajera de Estados Unidos”.-

Nadie lo pone en duda. La Salve del Olé es la canción de temática rociera más universal e interpretada de todos los tiempos.Tal es así que el coro rociero de Vilvoorde la interpretó en el funeral de la Reina Fabiola de Bélgica o Los Marismeños en el de Rocío Jurado. El grupo Siempre Así concluye todos sus conciertos con su interpretación, así como la han cantado Isabel Pantoja o Rocío Jurado.

En 2010 la Coral Polifónica de Isla Cristina la cantó ante el Papa Juan Pablo II durante su visita a El Rocío, así como también se pudo oír en boca de los asistentes a un acto del Papa en Cracovia en 2016.

Como datos curiosos, fue interpretada en Chicago en 2019 por el coro Chicago Children’s Choir; ha sido traducida y cantada en euskera; se interpretó en 2013 en versión sinfónica por la Banda de Música de Ejea de los Caballeros en el auditorio de Zaragoza; o fue cantada en la boda de la infanta Elena en Sevilla.

Todos los años se interpreta en la Misa del Gallo en un templo de Jerusalén, así como en la puerta del Ayuntamiento de Huelva a la salida hacia El Rocío de las hermandades de la capital onubense.

Dos curiosidades más nos llevan a una versión reggaetón, o a su canto por los coros de las hermandades de Huelva y Emigrantes a la deportista onubense Carolina Marín en un recibimiento tras ganar uno de sus títulos.

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