Respons(H)abilidades

¿Sabemos lo que de verdad nos motiva en el trabajo?

  • El sueldo motiva, es lo que necesitamos para vivir, pero lo que nos motiva de verdad está más relacionado con la satisfacción personal y el reconocimiento de los demás

¿Sabemos lo que de verdad nos motiva en el trabajo? ¿Sabemos lo que de verdad nos motiva en el trabajo?

¿Sabemos lo que de verdad nos motiva en el trabajo?

Poderoso caballero es don dinero, que diría Quevedo. Ante la pregunta de por qué o para qué trabajan, la gran mayoría de los empleados con los que desarrollo sesiones de crecimiento organizacional contestan: por el sueldo, para llevar dinero a casa, para pagar las necesidades de mi familia, y otros argumentos parecidos relacionados con la remuneración. El dinero es lo primero que sale, de hecho es el interruptor de la motivación porque lo necesitamos para mantener nuestro nivel de vida. Pero una vez cubierta esa necesidad básica de seguridad llega la verdadera motivación, la que nace de dentro de las personas y está más relacionada con las otras necesidades humanas, también básicas, de pertenencia y reconocimiento. Esas son las más efectivas para mantener nuestras conductas en marcha.

Cuando vamos a la raíz etimológica de la palabra motivación –que ya saben que es algo que me encanta–, nos encontramos que deriva del vocablo latino motu, y que significa mover o causar movimiento. Pensando en esto es más fácil recordar la definición y objetivo de la motivación: mantener nuestras conductas en movimiento. Y esto nos lleva a otra gran pregunta: ¿mantenerlas en movimiento hacia dónde?

Siempre estamos motivados

Desde este enfoque motivacional resulta lógico pensar que, a no ser que suframos algún problema, nuestras conductas siempre están enfocadas hacia un objetivo. Es decir, que todo lo que hacemos, lo hacemos para conseguir algo. Lo perjudicial para una empresa es cuando el objetivo de las conductas de sus trabajadores no coincide con el suyo.

Dicho de otra manera, y como describe de forma genial la consultora americana Susan Fowler, “no podemos motivar a las personas porque las personas están ya motivadas”, otra cosa es que estén motivadas hacia lo que nosotros necesitamos.

Así que en el terreno laboral no se trata sólo de encender la motivación, se trata de dirigirla hacia objetivos compartidos. Y en esto el dinero es importante, pero no es lo único, de hecho deja de ser eficaz si no está equilibrado con lo que se hace.

El dinero no lo es todo

Si como jefes creemos que el sueldo es el principal motivador laboral, sería lógico pensar que a más dinero más motivación, ¿no? Pues resulta que no, a no ser que puedan aumentarle progresivamente el sueldo a todos los trabajadores y cada no mucho tiempo. Y puede que ni así.

Porque no se trata de la cantidad de dinero, sino del equilibrio entre lo que sentimos que aportamos y el salario que nos dan por ello. Así que tanto desmotiva hacer mucho y cobrar poco, como hacer poco y cobrar mucho. Y aunque esto último puede que sea más fácil de llevar, es tan frustrante y pernicioso como lo primero para mantener en marcha las conductas positivas de los empleados.

Además, ese desequilibrio puede ocurrir al comparar lo que nosotros mismos creemos que ofrecemos con lo que nos dan a cambio, pero ni se imaginan cómo se enreda esta percepción de desequilibrio cuando a su vez nos comparamos con lo que valoramos que ofrecen los demás y lo que les pagan por ello. ¿Se lo están imaginando? Quizás les hayan venido muchos ejemplos con nombres y apellidos a sus memorias.

Si les interesa este tema, les recomiendo profundizar en la teoría de la Equidad de Stacey Adams, un psicólogo belga de principios del siglo pasado que ha dejado escritas interesantes consideraciones que no cambian tanto con el paso del tiempo.

Hasta aquí podemos concluir que el dinero es necesario - ¡y tanto! -, pero más como detonante o interruptor de la motivación, y que lo importante es que el salario esté equilibrado con el puesto de trabajo y las incomodidades asociadas a él. Ese debería ser sin duda el primer objetivo de la política salarial de cualquier empresa, pero no el único, porque la motivación efectiva para la organización, como hemos visto, no es la que pone en marcha a los empleados, sino la que mantiene sus conductas en movimiento hacia un objetivo común.

Lo que más nos motiva: el desarrollo profesional

Cada poco se publican estudios que intentan identificar qué es lo que más motiva a los trabajadores. Los resultados no cambian demasiado de unos a otros, y es una información valiosísima para las empresas que se toman en serio eso de ganar productividad cuidando plantillas bien motivadas y un sano clima laboral.

En los primeros puestos de esos estudios, y desde hace ya varios años, siempre está el poder desarrollarse profesionalmente. Así que la formación en habilidades y destrezas profesionales, tener claro qué posibilidades de progreso tengo dentro de la empresa y saber qué se espera de mí como trabajador motiva, y mucho.

El reconocimiento del jefe y de los compañeros, en los distintos formatos en los que se puede producir, es otro de los factores motivacionales más deseados. Y claro, ya sabemos que debe ser un reconocimiento correcto y nutritivo, que no se base exclusivamente en dar palmadas en la espalda.

Sentirnos autónomos y adquirir responsabilidades también nos motiva mucho. Así que la delegación efectiva desde el liderazgo puede llegar a ser la herramienta más eficaz de cualquier jefe para mantener un equipo motivado en la dirección que la empresa necesita.

Un buen clima laboral tampoco falta nunca en los primeros puestos del ranking. Por eso crear un lugar y un ambiente de trabajo amable es siempre una apuesta segura para mantener la motivación arriba.

¿Y ustedes? ¿Están motivados en el trabajo? Como guía les propongo aquí algunas preguntas que hacerse a sí mismos: ¿sé lo que se espera de mí?, ¿mi jefe sabe y valora lo que hago?, ¿me han reconocido últimamente mi progreso?, ¿se tienen en cuenta mis aportaciones? Ahora, si usted es jefe, responda esas mismas preguntas como si se las hicieran sus colaboradores. Ya tiene algunas de las claves más importantes. Suerte.

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