Turismo

La Rábida: más que un vínculo

  • Este enclave onubense se alza como uno de los más especiales de provincia de Huelva junto al Muelle de las Carabelas

El turismo crece en La Rábida durante los meses de verano. El turismo crece en La Rábida durante los meses de verano.

El turismo crece en La Rábida durante los meses de verano. / Canterla (La Rábida)

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Un lugar mágico y a poca distancia de la ciudad. La Rábida se alza como uno de los enclaves más especiales de la provincia de Huelva. Por su historia, por su patrimonio y por ser la cuna del Descubrimiento, el Monasterio de Santa María de La Rábida es un espacio único para muchos onubenses y para los cientos de turistas que pasean por su recinto a diario. Desde lejos, se puede observar un amplio paseo de palmeras que conecta este recinto con la Columna del IV Centenario, mientras que el Muelle de las Carabelas y el Parque Botánico José Celestino Mutis completan los Lugares Colombinos. Ya en Huelva capital, el Monumento a Colón da por finalizado un recorrido tan especial como imprescindible para los turistas que cada año deciden visitar la provincia y realizar un viaje a través de su historia.

El Monasterio de La Rábida encuentra su origen entre los siglos XIV y XV bajo un estilo gótico-mudéjar que en la actualidad llama aún la atención a los visitantes. Un espacio cuidado, tranquilo y en el que la masificación no es habitual, por lo que cualquier época del año es idónea para recorrer este lugar, en el que también viven algunos franciscanos en un edificio anexo que oficializan las misas y gestionan el Monasterio. El arte, los motivos cristianos y la cultura se mezclan en este espacio en el que hay lugar para todas las personas, ya sean mayores o niños pequeños, para los que existen folletos adaptados que explican la historia del Descubrimiento. Entre los elementos más especiales, destacan los cuadros del pintor palmerino Juan Manuel Núñez, que bajo un estilo gótico, ocupan la galería del patio central además de los frescos de Vázquez Díaz, una obra de arte de valor incalculable y que ocupa la atención cualquiera que pasa por su lado. En cuanto a los motivos religiosos, la Iglesia está presidida por un Crucificado, obra de León Ortega en 1962, mientras que una de las imágenes más singulares es la de la Virgen de los Milagros, patrona de Palos de la Frontera y que, como tal, cuenta con una capilla que la acoge en el seno del propio Monasterio.

También en la planta baja se encuentra el cláustro mudéjar, creado en el siglo XV y una de las partes mejor conservadas tras el terremoto de Lisboa de 1755, con el que el recinto se vio obligado a reconstruir algunas de las partes. Asimismo, en los alrededores del claustro reside la Sala de Conferencias y el Refectorio, que cuenta con un púlpito.

Una vez visitada la parte más antigua, la planta superior tiene dos accesos. El primero de ellos se hace a través de una pequeña escalera que recrea la antigua vida de los franciscanos y conserva la esencia del patrimonio, mientras que el segundo de ellos es una escalera amplia en la que el acceso se realiza de forma menos complicada. Ya arriba, los turistas pueden apreciar la belleza de la Sala Capitular, además de una galería que cuenta con numerosos cuadros y tres pequeñas réplicas de las Carabelas así como la Sala de Banderas, en la que hay diversos cofres de tierra pertenecientes a los distintos países iberoamericanos. En este enclave armonioso en el que convive la tranquilidad con el turismo y la cultura, el Monasterio de Santa María de La Rábida es uno de los grandes reclamos de estas fechas, en las que las Fiestas Colombinas de Huelva toman especial relevancia por el Descubrimiento de América en 1492, motivo de su celebración.

Por ello, el espacio ha ampliado su horario y estará disponible de lunes a sábado de 10:00 a 18:00, mientras que los domingos abrirá de 10:45 a 18:00. Como prior del Monasterio, Miguel Vallecillo Martín explica que “La Rábida es un monumento emblemático, no sólo de Huelva, sino también de España por el hermanamiento entre nuestro país y los pueblos americanos”. Para Vallecillo, el hecho de que se haya gestado en la provincia la hazaña del Descubrimiento, “aporta un gran prestigio a este espacio porque fue decisivo y de hecho Cristóbal Colón vino hasta cuatro veces”.

Con respecto al Muelle de las Carabelas, cercano al propio Monasterio, el prior opina que “es un complejo mucho más moderno y que realmente no tiene nada que ver con la historia, sino que se hizo como un recuerdo en 1992”, e indica que “realmente las naves salieron del puerto de Palos de la Frontera, pero entre el Muelle y nuestro Monasterio existe una unión excelente ya que reproducen lo que pasó en realidad”.

Cuando los turistas acceden, según Miguel Vallecillo, “encuentran en primer lugar una casa religiosa en la que la comunidad lleva una vida normal”, sin embargo, es la llegada de Cristóbal Colón la que le da una “proyección de dimensiones planetarias porque fue un paso muy importante para la humanidad y que también ha marcado la historia”. Asimismo, destaca que “gracias a La Rábida se produce la proyección de España en un continente muy importante, y también el hermanamiento entre ambos continentes”. Para Miguel Vallecillo este vínculo conforma la gran esencia, pero sería imposible sin los dos amplios claustros, las construcciones originales y la armonía arquitectónica. Además, las galerías superiores son de las más importantes para el prior así como la recreación de muchas de las habitaciones de los franciscanos que hacen que el turista se sumerja en la propia historia y la existencia de documentos originales, extraídos en su mayor parte del Archivo General de Indias, que aportan al espacio una mayor credibilidad.

A nivel personal, el Monasterio de Santa María de La Rábida “marca toda una trayectoria para la comunidad franciscana”, según lo afirma el prior, que señala que “estamos orgullosos de nuestro pasado, de los monjes antiguos, y en cierto modo nos vemos obligados a mantener el espíritu que existe aquí”. A parte de ese aire propio de un espacio religioso, Vallecillo afirma que “también es un aire colombino, porque el hecho de que vengan todos los días cientos de visitantes o que existan entidades como es el caso de la Real Sociedad Colombina Onubense hace que estemos preocupados por su buena conservación y estructura con el objetivo de dar a conocer a todos los turistas y visitantes la importancia del Monasterio a través del mantenimiento de una historia gloriosa”.

Con el paso de los años, el Monasterio de Santa María de La Rábida no sólo se ha convertido en una clave histórica para Huelva, sino una pieza fundamental en su mecanismo junto al Monumento a Colón, el Muelle de las Carabelas y el Parque Botánico José Celestino Mutis, que conforman los Lugares Colombinos y que en la actualidad continúan siendo uno de los paisajes más interesantes para el turismo. Arte, cultura y fe conviven actualmente en un mismo espacio que se torna como mágico tanto por su apariencia exterior como interior y que cobra una especial importancia en el mes de agosto.

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