En el Titán

Un estudio para hacer de la ciudad el Muelle de Levante

  • Prevé un gran espacio para eventos en el que se podrían recuperar las Fiestas Colombinas

  • Se valoran elementos históricos singulares, pero no se da una definición clara de su futuro

El Muelle de Levante tiene 80.000 metros cuadrados de posibilidades para integrarse en la ciudad. El Muelle de Levante tiene 80.000 metros cuadrados de posibilidades para integrarse en la ciudad.

El Muelle de Levante tiene 80.000 metros cuadrados de posibilidades para integrarse en la ciudad. / Alberto Domínguez

El Muelle de Levante es el gran balcón de Huelva a la Ría. Lo ha sido siempre aunque la gran valla del Puerto se situó como un freno. Cierto que sus puertas se abrían para el verano con la llegada del buen tiempo, para coger la canoa a Punta Umbría o dirigirse a la fábrica de hielo para comprar la nieve y poner las bebidas fresquitas camino de la playa. Los onubenses también disfrutaron del muelle cuando llegaban Las Colombinas de antaño y este era su lugar.

Se habla del distanciamiento de Huelva con su Puerto, pero parece que fue al revés. El Puerto se alejó de la ciudad al mirar más a lo industrial.

Ahora parece que todo va a cambiar. La gran actividad portuaria se traslada al puerto exterior y abre así nuevas posibilidades sobre este espacio, más después de ver la buena acogida del Paseo Marítimo.El estudio de detalle del Muelle de Levante presentado por la Autoridad Portuaria se debate la próxima semana en el pleno municipal del Ayuntamiento. Abre nuevas posibilidades, nada tiene que ver con lo que se conoció en 2011 para este muelle.

El proyecto es más realizable y, además, se muestra respetuoso y coherente con lo que es el Puerto de Huelva.

La innovación no tiene por qué estar reñida con mantener las claves de un espacio que se halla en el imaginario de la ciudad, que lo ha hecho suyo y que es un referente para los onubenses.

El propio lugar con sus edificios tiene un valor histórico y contemporáneo que lo hace de por sí merecedor del mejor de los tratos posibles.

En una primera mirada al estudio de detalle es plausible que se quiera integrar en el nuevo proyecto esa cercanía del Muelle de Levante con la ciudad, conservando y adaptando para usos futuros los edificios existentes que, además, tienen un valor arquitectónico nada despreciable.

Sin embargo, el estudio de detalle se muestra ambiguo en determinadas apuestas que realiza. Por un lado, evidencia el valor que tiene algunos elementos y sus posibilidades de adaptación para usos futuros, pero quedan al final sujetos a lo que se pueda realizar en ellos y no a condicionar que en ellos se promocione un uso adecuado que lo perpetúe en el tiempo.

Así, en esta situación de indefinición se apuntan los dos tinglados, cuando por sus dimensiones tienen grandes posibilidades. Lo mismo les ocurre a los antiguos saladeros, que aun viendo el estudio de detalle sus posibilidades, también acaban al final en el aire.

Igualmente, se refiere a la Glorieta de las Canoas y la aparatosidad de los dos estanques y la pasarela, que al final se convierten en elemento inaccesible para la movilidad que hoy se busca atendiendo a los disminuidos físicos. Al mismo tiempo, indica que frena la libre conexión que debe existir en todo el muelle.

En esta zona se incluye la antigua fábrica de hielo que, igualmente, queda condicionada su permanencia en este espacio al hecho de que se le encuentre uso. Si es eliminado se gana ese espacio edificable junto a la referida glorieta de las canoas. Una opción que llevaría a convertirse, de la misma forma, en obstáculo para el trasiego en todo el muelle.

Por ello, lo mejor sería dejarlo en su ubicación. Sobre la propuesta de convertir en dos cubos de hielo los nuevos módulos que se proponen, lo mejor sería revestir la fábrica de ese cubo de hielo. Ideas seguro que no faltarían y además, está en la mejor ubicación del muelle al encontrarse en primera línea de la Ría.

El estudio de detalle se fija también en los elementos propios del muelle como noráis, grúas... para mantenerlos como elementos referenciadores del mismo. Mejor que privatizar espacios públicos como las antiguas marquesinas de la escala de la canoa que, además, se les colocó unos setos para impedir la visión. Todo lo contrario de lo que era su funcionalidad, descansar y mirar a la Ría.

Existe una propuesta bastante interesante para el futuro del uso del Muelle de Levante, donde hay 80.000 metros cuadrados disponibles, como es reservar 15.000 metros cuadrados para un gran espacio destinado a la celebración de eventos de todo tipo. Con entrada desde la zona peatonal de la avenida Real Sociedad Colombina Onubense, con conexión hacia la Plaza Doce de Octubre y con ello, se acerca al centro de la ciudad.

En la zona sur, junto a la propuesta de punto de atraque para cruceros también se define otra gran plaza.Sin lugar a dudas estas grandes plazas, unidas a las posibilidades de los tinglados y del espacio diáfano que queda en todo el muelle, hace que se vuelva la mirada al uso de esta zona en su integración Puerto Ciudad para recuperar su uso como lugar ideal para las Fiestas Colombinas, que ya cuenta en el Paseo de la Ría con el muelle cargadero de Rio Tinto como atractivo en la sesión de fuegos artificiales.

El estudio de detalle tiene la oportunidad de hacer posible Las Colombinas junto a la Ría, donde siempre estuvieron y no relegadas a la trasera del Tiro de Pichón, lejos de la ciudad.

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