Huelva de ayer a hoy

Manolito Litri, 95 años del recuerdo de un mito

  • El 11 de febrero de 1926 Manuel Báez está en la fatal terna, asisten los reyes Alfonso XIII y la Reina Victoria y el presidente del Gobierno, Miguel Primo de Rivera

La Tertulia Litri adroanda para las fiestas patronales de los años cincuenta. La Tertulia Litri adroanda para las fiestas patronales de los años cincuenta.

La Tertulia Litri adroanda para las fiestas patronales de los años cincuenta. / Archivo Sugrañes

Manuel Baez Litri es uno de los grandes mitos de Huelva, persona a la que la historia le concede un sitio y la memoria no tiene la ingratitud del olvido.

Siempre hay un momento, una excusa para hablar del torero del Barrio de San Sebastián, la suya y la de su familia es una historia pegada a la ciudad. Mucha gloria dieron los toreros de esta dinastía, formando parte de esa marca que es Huelva, la de los sentimientos, la que se baña en la Ría y la que juega con el Recre. La que habla de grandes personajes.

Relieve de Manuel Báez Litri en el monumento a la dinastía. Relieve de Manuel Báez Litri en el monumento a la dinastía.

Relieve de Manuel Báez Litri en el monumento a la dinastía. / E. J. S.

Manuel Baez Litri era ya un mito desde el primer momento en el que coge un capote en la plaza de toros de la Merced en 1920, porque su barrio de San Sebastián, la ciudad entera, mostraba esa necesidad de recuperar lo que se sentía al tener un torero de la tierra.

No tuvo Manolito mucho tiempo para demostrar toda su valía, pero no por ello deja de merecer estar entre los grandes de la tauramaquia, más allá de haberse convertido en un mito al perder la vida por una cornada en el albero de la Plaza de Toros de Málaga.

Aquella corrida del 11 de febrero de 1926 parece que tenía marcado el destino de ‘Litri’, pues en principio no iba a torear en ella y ocupó el lugar de Antonio Márquez.

A Manolito le coge el toro porque hizo lo que venía acostumbrando al público, torear y arrimarse, tanto que llegó latragedia.

Los críticos calificaban de vulgar el inicio de la corrida, hasta que salió un gran toro. “Litri’ lo veroniqueó colosalmente intercalando entre verónica y verónica a pretadísimos faroles que hace prorrumpir a la gente en verdaderos alaridos de entusiasmo. En el primer quite que el diestro hace, de frente por detrás, es ovacionado nuevamente”. Al final, “Litri’, al dar el primer pase por alto, es cogido, derribado y corneado”.

Una cornada fatal en una corrida regia, con la presencia de los Reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, en un cuyo honor tenía lugar la corrida con ocasión de su visita a Málaga, a los que le acompañaban el infante Carlos y Luisa y el jefe del Gobierno, Miguel Primo de Rivera.

Esta semana se cumplen 95 años de aquel trágico desenlace, que trunca la vida del joven torero. Desde aquella primera novillada ‘formal’ del 20 de mayo de 1923, no había llegado a tres años y en 1925 había toreado, con gran éxito, 45 corridas. Falleció el 18 de febrero de 1926.

Memoria permanente de Huelva

Más allá de la propia afición taurina, la ciudad ha tenido siempre presente a Manuel Báez Litri como una de las personas que ha hecho historia y aunque fuesen pocos años en el ruedo llenó de gloria el nombre de Huelva. Su tertulia en la calle Jesús de la Pasión lo continúo recordándolo y eran gloriosas sus portadas para las fiestas de San Sebastián. La tertulia era el museo taurino que aun no tenemos.

Mirando a la calle de su tertulia

La mirada en bronce de Manuel Báez Litri permanece en su barrio, en la plaza que lleva el nombre de la dinastía, la antigua plazoleta de los carros. Manolito -en el relieve de Alberto Germán- mira hacia la calle Jesús de la Pasión como recordando aquellos momentos gloriosos en los que sus triunfos eran festejados hasta el amanecer. Detrás el recuerdo a su casa en esta misma esquina de una Huelva que fue cambiando las casitas de barrio por altos bloques.

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