Urbanismo

La Merced: un espacio con continuos cambios

  • La configuración actual data de 1975, con ligeros arreglos posteriores

Fachada de la Facultad de Empresariales, antiguo convento mercedario, junto a la catedral. Fachada de la Facultad de Empresariales, antiguo convento mercedario, junto a la catedral.

Fachada de la Facultad de Empresariales, antiguo convento mercedario, junto a la catedral. / Alberto Domínguez

La configuración actual de la Plaza de La Merced que se va a cambiar data de 1975, pero en la historia de varios siglos que contempla el convento mercedario, el espacio aledaño ha sufrido distintas transformaciones hasta incorporarse finalmente a la trama urbana.

Los antecedentes de la plaza recogidos en el documento de licitación recuerdan que hasta el siglo XIX no se proporcionó arboleda al lugar, con la colocación de palmeras como parte de la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América.

Hasta 1921, al menos, este espacio seguía sin pavimentar, hasta que pocos años después se promueve un proyecto de urbanización y embellecimiento desde el Ayuntamiento, que entre otros elementos añadió al conjunto un templete para música para las celebraciones de la Velada de La Cinta que está asociado a la memoria colectiva del siglo XX.

El estado actual es fruto de un proyecto de urbanización del arquitecto Alfonso Jiménez Martín, en el que se abordó el tratamiento de la plaza como espacio ajardinado en diferentes alturas y con un diseño basado en formas geométricas puras y ejecutado con materiales modestos, subordinados en la estética y colorido a la Catedral de La Merced y el entonces hospital provincial.

Para entonces, el tráfico rodado ya había tomado el perímetro de la plaza, absorbiendo una gran parte de la circulación de la ciudad y contribuyendo más al aislamiento del espacio, que ya de por sí subrayaba su elevación sobre el resto de calles adyacentes y sus volúmenes en la jardinería, convertidos en obstáculos con el tiempo.

El fracaso del propósito inicial se constató durante años en los que el vecindario se alejó de su plaza, convertida en reducto para la marginalidad, lo que empezó a avivar la demanda de una intervención para su recuperación.

Ha habido trabajos de mantenimiento posteriores e intervenciones en revestimentos y pintura, pero todo quedaba a expensas de la reforma integral prometida a los vecinos. Una moción de Ruperto Gallardo aprobada en 2018 abrió el camino que ahora el Gobierno de Cruz toma definitivamente.

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