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Huelva

Alimentados por la solidaridad

  • Mercadona dona alimentos diariamente a 10 asociaciones de la provincia onubense 

  • La cadena de supermercados repartió el pasado año 272,1 toneladas de productos

Voluntarios de Proyecto Hombre ayudan al trabajador de Mercadona a clasificar los alimentos. Voluntarios de Proyecto Hombre ayudan al trabajador de Mercadona a clasificar los alimentos.

Voluntarios de Proyecto Hombre ayudan al trabajador de Mercadona a clasificar los alimentos. / Josué Correa (Huelva)

Cuando se cumplen las once de la mañana, una furgoneta de Mercadona asoma por la Avenida Andalucía. Lejos de detenerse frente al supermercado de la cadena española, prosigue su camino por la carretera que conecta con el Hospital Infanta Elena, no sin antes desviarse hacia una institución que desarrolla una labor encomiable con las personas que sufren de adicción. David Cano, terapeuta responsable en Proyecto Hombre, aguarda, sin poder esconder una sonrisa, las siete cajas de comida que el repartidor les entrega diariamente. En el proceso de clasificación de los alimentos, Enrique González, director de planta de la tienda Mercadona emplazada en la Avenida Andalucía, repasa el albarán para mantener el control de las donaciones y los productos, al tiempo que los propios voluntarios ayudan a dividir los productos según su tipología.

Aceite, verduras o mantequilla son los alimentos más demandados en Proyecto Hombre, pues acostumbran “a ser los más caros”, resalta David Cano. Sin embargo, el también encargado de la cocina asegura que “todos los productos son importantes”, al presumirse como un complemento “indispensable” para la factura semanal de 200 euros que afronta la institución. En este sentido, de tales alimentos se benefician medio centenar de personas que comen diariamente, además de los 25 usuarios que componen la comunidad terapéutica, quiénes realizan las cinco comidas del día allí.

En lo que a los productos recibidos se refiere, Cano reitera que “únicamente” buscan productos de primera necesidad que proporcionen una variedad mayor a la oferta alimentaria de la entidad, por lo que “quedan fuera” aquellos que no resultan ser básicos, “como los helados”.

Proyecto Hombre no es el único espacio que se beneficia de las donaciones que realiza Mercadona en Huelva. Hasta 9 espacios más reciben diariamente ingentes cantidades de alimentos con objeto de “acabar con el desperdicio alimentario, además de ayudar a los que los necesitan”, explica Enrique González a Huelva Información. Cada tienda de la cadena dispone de un espacio que presenta tres grandes cajas separadas según la denominación que reza en sus pegatinas. La relativa a las “roturas” guarda todos aquellos productos que presentan alguna fractura, mientras que la de “devoluciones” reúne aquello que los clientes devuelven, pero en palabras de González, “al ser imposible determinar las condiciones en las que realizan la devolución”, se opta por desechar tales productos. Por último, la caja de “donaciones” funciona como refugio de los alimentos – que habitualmente son los perecederos – que no han sido vendidos y que, por consiguiente, pasan a ser destinados a las asociaciones colaboradoras.

Las mismas son seleccionadas tras el debido asesoramiento realizado por el Banco de Alimentos de Huelva, que mantiene una saludable relación con Mercadona fraguada gracias a las colaboraciones en las operaciones kilos y en la Gran Recogida, además de la donación anual de la cadena de supermercados según las necesidades que se estipulan.

La compañía inicia su colaboración en Huelva con el comedor social Virgen de la Cinta en septiembre de 2013. Un año después, se halla el primer vestigio de la labor caritativa en la provincia con el comedor social Virgen de la Consolación en Cartaya. Seguidamente, la labor continúa con el comedor social de Lepe Fecons en agosto de 2015 y en verano de 2017 con el comedor social Virgen de las Angustias de Ayamonte y la asociación Manos Solidarias de Isla Cristina.

Ya en 2018 se suma el comedor social de la Barriada del Matadero y este año se han incorporado la Asociación Olotense Contra la Droga (AOCD), la asociación de Familiares Drogodependientes Resurrección en Punta Umbría, Proyecto Hombre y, hace escasos dos meses, la residencia de ancianos Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

Luciano Gómez distribuye la comida del comedor social de la Barriada del Matadero. Luciano Gómez distribuye la comida del comedor social de la Barriada del Matadero.

Luciano Gómez distribuye la comida del comedor social de la Barriada del Matadero. / Josué Correa (Huelva)

El proceso de reparto se inicia desde la noche. Los responsables de las diferentes secciones que conforman cada tienda retiran aquellos productos cuya caducidad se aproxima – alrededor de cuatro días – y, pese a que no son aptos para la venta, sí lo son para el consumo. Los lineales ven desaparecer cada noche varias piezas de pescado, carnes, frutas y verduras que se reservan en las cámaras frigoríficas con objeto de que no pierdan la trazabilidad y salgan a reparto al día siguiente. Al amanecer, los comedores sociales son los primeros en recibir los alimentos donados para poder satisfacer el desayuno de los usuarios, además de para permitir confeccionar el menú semanal desde horas tempranas.

En relación a los productos donados, Mercadona repartió en Huelva el pasado año, a través de diversas iniciativas, 272'1 toneladas de alimentos, cifra que se espera superar después de que en 2019 hayan sido cuatro las asociaciones que se han sumado a la iniciativa.

Una de las entidades que ha estrechado su relación con Mercadona hace escasos meses ha sido el comedor social del Matadero. Obcecado en ofrecer la máxima calidad y variedad en la alimentación a todos sus usuarios, Luciano Gómez, responsable de la asociación, califica de “gratificante” este acuerdo, “en tanto que proporciona un gran refuerzo alimentario”.

La aportación se resume en los alimentos frescos, donde se hallan las carnes, frutas, lácteos o fiambres, entre otros. La cantidad es oscilante, pero suele rondar las tres cajas diarias de comida, si bien es cierto que “depende de los productos que tengan que ser retirados de la venta en función de los criterios de compra”, resalta Gómez. En este sentido, con el pescado se hace un esfuerzo mayor, pues se supera en dos kilos la cantidad que consume una persona al año, que es de 29.

Un repartidor del Mercadona entrega los productos en Proyecto Hombre. Un repartidor del Mercadona entrega los productos en Proyecto Hombre.

Un repartidor del Mercadona entrega los productos en Proyecto Hombre. / Josué Correa (Huelva)

Gracias a este vínculo alrededor de 120 personas – entre todos los servicios – y 107 familias autorizadas se benefician de la comida que se reparte. La necesidad alimenticia, lejos de aminorar, se incrementa cada año. El temporal no amaina y son “cada vez más familias las que se ven en la obligación de acudir a este espacio caritativo. El principal obstáculo que sobresale para los comedores sociales reside en la imposibilidad de aumentar el número de personas atendidas en más de un 20% anualmente, según las exigencias del Fondo Europeo de Garantía Alimentaria, si bien es cierto que “siempre tratamos de ofrecer diferentes tipos de ayuda al máximo posible de personas”, asegura Luciano Gómez.

El comedor social del Matadero, conformador por 17 voluntarios fijos que dedicaron más de 14.000 horas a los más necesitados, repartió el pasado año 100.000 kilos de alimentos a 3.000 personas, para lo que tuvieron que recorrer 23.000 kilómetros a lo largo de la provincia. Testarudos en cuanto a la labor humanitaria se refiere, se preparan ya para las cenas de Navidad y Nochevieja, en las que en 2018 atendieron a 809 personas.

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