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Entrevista

Manuela Caro: “Barajamos una sexta ola, aunque sería menos letal”

  • Asegura que el Hospital Materno Infantil de Huelva es uno de sus retos más próximos

  • Confirma que la demora para una cita médica se irá reduciendo a partir de este mes

La delegada territorial de Salud y Familias, Manuela Caro.

La delegada territorial de Salud y Familias, Manuela Caro. / Alberto Domínguez (Huelva)

En su rostro se atisba la nostalgia de quien añora estar en las trincheras de los hospitales, pero también la energía y la esperanza que le son inherentes a las personas que asumen el liderazgo ante una crisis inesperada y marcada por la incertidumbre. La delegada de Salud y Familias en Huelva, Manuela Caro, repasa la evolución de la provincia durante la pandemia de coronavirus y expresa su compromiso con la mejora de la calidad asistencial en Huelva, un reto que asume diariamente con ilusión y entusiasmo.

–Asumió la delegación territorial de Salud y Familias, aproximadamente, un año antes de la pandemia. ¿Qué retos se marcó desde un principio y cómo se han visto alterados a raíz de la Covid-19?

–A nivel personal me puse un reto muy difícil de cumplir, el de no defraudar a nadie, especialmente a las personas que habían depositado su confianza en mí, a los ciudadanos y a los profesionales sanitarios. A su vez, era también un reto mayúsculo asumir el cargo porque soy la primera enfermera que ostenta una delegación de Salud en Andalucía. Mi primer objetivo era y es mejorar la calidad asistencial de los onubenses, algo que yo, como profesional, había visto que se había deteriorado con el paso de los años. Para ello diseñamos una hoja de ruta que nos vimos obligados a cambiar con motivo de la crisis sanitaria más importante del último siglo. Aun así, no hemos abandonado nuestro propósito de mejorar la sanidad en Huelva.

–¿Está satisfecha con los avances logrados en Huelva desde que asumió la delegación territorial?

–Estamos muy satisfechos desde la delegación, especialmente con la respuesta de los profesionales sanitarios. Además, hemos conseguido grandes avances fruto de la inversión de 14 millones de euros en el último año en la sanidad onubense, lo cual nos ha permitido, entre otras cosas, realizar 82 obras en el conjunto de la provincia y abrir hasta cinco centros de salud, algo inédito en Huelva. Los mismos han sido el de Isla Chica –una reivindicación histórica que afecta a casi 20.000 personas–, el de Lucena del Puerto, el de Gibraleón, el de Niebla y el de Rosal de la Frontera. En este último querría pararme porque la localidad ha tenido un antes y un después, dado que cuando visité por primera vez el antiguo centro de salud, palpé muchas deficiencias impropias de una provincia como Huelva, lo que traía consigo que los profesionales tuviesen muchas dificultades para atender a los pacientes.

–Poniendo el foco en la pandemia, ¿qué balance hace de la misma en la provincia? ¿Qué ola fue la más complicada para usted?

–Lo más destacable es la fortaleza del sistema sanitario andaluz. Sus profesionales han sacado lo mejor de ellos mismos en los peores momentos. De hecho, me ha sido imposible no emocionarme cuando veía a mis compañeros sanitarios pasarlo mal ante una enfermedad que desconocían. Como profesional sanitaria y delegada de Salud, la ola más difícil fue la primera, porque me hubiera gustado estar en primera línea con los que eran mis compañeros y por la angustia que sufría por todos los profesionales, además de por los usuarios de las residencias de mayores. Fue muy dura por el miedo, el desconocimiento y por la toma de decisiones. Respecto a las olas restantes, las llevé mejor porque tenía la certeza de que juntos –ciudadanos, profesionales e instituciones– acabaríamos con el virus.

–¿En algún momento nuestros hospitales han estado colapsados o cerca del colapso?

–Nunca hemos estado colapsados en el sistema sanitario público onubense. Sí que es verdad que hemos pasado por momentos de apuros, especialmente en la tercera ola, el período más duro desde el punto de vista de los ingresos, pues llegamos a tener 313 pacientes, de los que 36 estaban en unidades de cuidados intensivos. En aquellas fechas, el hospital Infanta Elena, centro de referencia de la Costa y el Condado, sufrió mucho por el alto número de pacientes de coronavirus que atendía, en tanto que la mayor tasa de incidencia estaba en las mencionadas zonas. Pese a ello, nunca nos faltaron camas, ni tampoco nos vimos obligados al traslado de pacientes. Lo que sí es cierto es que tuvimos la prudencia de tener planes de contingencia para tener holgura a la hora de asistir a los onubenses.

–¿Barajáis una sexta ola?

–Barajamos una sexta, aunque esperamos que sea menos grave y menos letal por el alto porcentaje de vacunación. Pueden venir más olas, dado que el virus seguirá con nosotros mientras la población mundial no esté vacunada al completo.

–Hablando de la vacunación, ¿cómo valora la campaña desarrollada en Huelva?

–La valoro como todo un éxito. De hecho, creo que es el éxito más grande en la crisis sanitaria, pues conviene recordar que los onubenses fuimos pioneros en utilizar un espacio para inocular dosis de las dimensiones del estadio Nuevo Colombino, lo cual nos dio holgura y una manera de realizar la campaña que permitió una mejor accesibilidad y una mayor agilidad en la administración de vacunas. En lo que se refiere a los datos, en nuestra provincia más del 90% de la población diana tiene la pauta completa, aunque la cobertura baja hasta el 75% en los grupos de edades comprendidas entre los 20 y 29 años y los 30 y los 39. Asimismo, tenemos un porcentaje de rechazo del 1%. Por ello, me gustaría mandar un mensaje para que, por solidaridad, las personas que no se han vacunado lo hagan, con ánimo de protegerse a sí mismo y al prójimo. De hecho, hacemos continuas campañas de vacunación en centros de salud y en unidades móviles que se desplazan a los espacios céntricos de los municipios donde el porcentaje de vacunación es menor.

–¿Puede vaticinar qué festividad podría celebrarse primero en Huelva con cierta normalidad?

–Es difícil para mí, pues esta decisión es competencia municipal. Como autoridad sanitaria, pido encarecidamente que se mantenga la guardia alta en cualquier aglomeración, pues el virus sigue con nosotros y seguimos contabilizando fallecimientos. Tenemos que ser conscientes de que en las concentraciones de personas tenemos que ser prudentes para no contagiar al resto. En cualquier caso, independientemente de la festividad que se celebre primero, daremos todas las recomendaciones e informes epidemiológicos para que se haga de la manera más sensata, dado que el objetivo es la salud del ciudadano.

La delegada territorial de Salud y Familias, Manuela Caro, revisa unos documentos. La delegada territorial de Salud y Familias, Manuela Caro, revisa unos documentos.

La delegada territorial de Salud y Familias, Manuela Caro, revisa unos documentos. / Alberto Domínguez (Huelva)

–¿Ha alterado la pandemia la detección de otras enfermedades?

–La Covid-19 no ha cambiado la detección del resto de patologías. Hemos incrementado la actividad quirúrgica del primer semestre en un 15% respecto a los primeros seis meses del año anterior. Asimismo, los pacientes en lista de espera se han reducido en un 20%. De otro lado, se han aumentado las consultas externas en un 11% y las pruebas diagnósticas en un 25%. Todo ello refleja que desde la Consejería de Salud y Familias se trabaja para resolver las pruebas pendientes a pesar de la Covid-19 y a pesar de la incorporación de medio millón de andaluces en listas de espera que no contabilizó el anterior gobierno socialista.

–A Huelva se le conocía como el “mirlo blanco” en los primeros meses de pandemia. ¿Qué cambió para que pasase a ser una de las provincias andaluzas con mayor incidencia?

–Fuimos un mirlo blanco hasta que la pandemia llegó tarde, con fuerza, aunque con menos letalidad que en otras zonas de la comunidad autónoma. No nos habíamos recuperado de la segunda ola y nos impactó la tercera, que coincidió con la desaparición del estado de alarma, lo que trajo consigo una mayor movilidad y, por ende, una mayor contagiosidad del virus. Dejamos de ser el mirlo blanco, pero entre comillas, desde mi punto de vista, pues nuestra letalidad siempre ha sido inferior a la del resto del país.

–¿Cómo valora el comportamiento de los onubenses en la pandemia?

–Salvo contadas excepciones, que siempre las hay, los ciudadanos han sido un motor importantísimo porque han cumplido unas medidas estrictas. Parte de ese concepto de mirlo blanco se lo debemos a ellos, que siempre han seguido las recomendaciones de los expertos.

–¿Qué tan difícil fue equilibrar la balanza entre la salud de los onubenses y los intereses económicos de la provincia?

–Es de las cosas más difíciles de gestionar en una pandemia, pues sabíamos que nuestras decisiones podrían conllevar la destrucción de puestos de trabajo y la disminución de la economía, pero siempre tuvimos en mente que el objetivo fundamental es la salud, pues sin ella, lo demás tiene menos valor. A nivel provincial y regional, revisábamos los datos de incidencia semanalmente y, en base a ello, tomábamos decisiones referidas a las restricciones, poniendo continuamente en una balanza la salud y la economía. Las mismas nunca fueron políticas, sino fundamentadas en un comité de expertos.

–Uno de los problemas con los que se han topado los onubenses durante la pandemia es el referido a la demora de las citas médicas en centros de salud.

–La espera para las citas médicas se irá reduciendo. Con una crisis sanitaria inesperada no teníamos ni el formato ni las líneas telefónicas para resolver todas las cuestiones. De hecho, pasamos de 8.000 a 80.000 llamadas en muy poco tiempo, con rastreadores que han llegado a hacer mil llamadas en un día, provocando el desasosiego en la ciudadanía porque no podían ser atendidos. No obstante, hay que poner en valor que nunca se han desatendido las urgencias, las emergencias y las patologías no demorables, aunque reconozco que sí se han dado momentos difíciles con patologías demorables o consultas que podían resolverse por teléfono. No fue un capricho filtrar la asistencia sanitaria demorable, pues teníamos que evitar que los ciudadanos estuvieran en contacto en los centros de salud. Asimismo, quiero destacar que, con la situación actual de vacunación, estamos volviendo a las citas médicas directas, aunque mantendremos las consultas telefónicas, una fortaleza que hemos descubierto. Del mismo modo, los puntos de urgencias desplazados a los centros de salud cabecera dentro del plan de contingencia frente al Covid-19 de los Distritos de Atención Primaria Huelva-Costa y Condado-Campiña reanudarán a partir del 1 de octubre su actividad, por lo que los puntos de urgencias de San Bartolomé de la Torre, Matalascañas y Mazagón recuperarán su horario habitual de 15 a 8 horas entre semana y las 24 horas los fines de semana y festivos. A ellos hay que sumar el de El Rocío, que también reabrirá con su horario anterior (de 10 a 22 horas los fines de semana y festivos), así como el dispositivo compartido por Paterna y Escacena, que volverá a estar en funcionamiento de 15 a 8 horas entre semana.

–¿Tenemos suficientes sanitarios en la provincia?

–Todos los sanitarios que estaban en bolsa están contratados. Aun así, es cierto que nos faltan médicos, pues hay que recordar que con las políticas socialistas se nos fueron 7.000 médicos. Pese a ello, hemos elaborado políticas para recuperar la confianza perdida en los últimos años, véase la duración de los contratos superior a seis meses, la mejora de los salarios o la suspensión de la exclusividad, algo ingrato para los profesionales que compaginaban sanidad pública y privada. En este punto, hay que destacar que la plantilla en Huelva supera los 8.000 efectivos, la más alta de la historia, un 12% de incremento en los dos últimos años.

–¿Qué retos tiene en mente como delegada territorial de Salud?

–Tenemos muchos. Las próximas infraestructuras que se convertirán en una realidad van a ser el Hospital Materno Infantil, que llegará a la mayor brevedad posible; el hospital de la Costa (más de cinco millones de euros de inversión), el hospital del Condado , cuya inversión asciende a 18,7 millones; y el centro de salud del Molino de la Vega en la capital (3,2 millones de euros de inversión).

–¿Qué lecciones le deja la pandemia?

–La principal es que hay que seguir apostando por un sistema sanitario público fuerte para enfrentar cualquier crisis sanitaria que venga. Además, pongo en valor a los profesionales sanitarios, nuestro motor, a los que hay que seguir protegiéndolos y cuidándolos. Por último, hemos aprendido que juntos podemos conseguir grandes cosas para los ciudadanos.

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