Historia

Investigadores encuentran urnas funerarias "bien conservadas" en el cabezo de La Joya

  • Los arqueólogos hallan tres fases históricas en la necrópolis del emblemático espacio

El cabezo de La Joya. El cabezo de La Joya.

El cabezo de La Joya. / Josué Correa (Huelva)

El equipo de investigadores de la empresa Ánfora ha encontrado en la zona arqueológica relativa al cabezo de La Joya algunas urnas funerarias "bien conservadas", con otros vasos y multitud de platos "en un estado muy delicado, debido a una mala cocción". Igualmente, se han hallado también otros enseres como un colgante de plata y un anillo o la base de un vaso de alabastro, en las tumbas de la denominada necrópolis baja, datadas en el siglo VII. En general se han documentado tres fases históricas.

Así lo indicó la directora de las excavaciones, Alejandra Echevarría, quien detalló que, aunque estos hallazgos se produjeron durante la intervención de 2019, no se han hecho públicos hasta ahora "para evitar expolios" que "ya vivimos sin dar la información de los hallazgos".

En la necrópolis se encontraron 12 tumbas, ocho de ellas con restos óseos y cuatro sin ellos. Asimismo, en la tumba 28 localizaron dos carretes o soportes, pequeños objetos de hierro y bronce, restos de huesos y otros elementos que responderían a un banquete.

De igual manera, en la tumba 21 descubrieron un colgante de plata, dos aros de plata, un anillo y una cuenta de coralina que "podrían ser parte de un collar", según indicó Echevarría, que aseguró haber tenido "mucha suerte", con los hallazgos "a pesar de lo degradado que estaba el terreno por intervenciones humanas a lo largo de las últimas décadas y que habían destruido gran parte del registro arqueológico".

En esta tumba encontraron la urna que contenía, además de los restos de la cremación y los elementos antes descritos; un cuchillo de hierro, la base de un vaso de alabastro, "lo que demostraba que, a pesar de la delicada ubicación de este enterramiento muy cerca de la superficie, la limpieza mecánica realizada no había dañado en absoluto la estructura de las tumbas".

De esta manera, en las primeras conclusiones, y antes de haber procedido al análisis completo de los objetos recuperados, se hallaron también morfologías de urnas y vasos muy parecidos a los de la última intervención de los años 90, siempre datados en torno a los siglos VII y VI a.C.

Para detectar estos nuevos elementos, que tendrán que ser estudiados más en profundidad, y con el cabezo de La Joya "en una situación de abandono durante muchos años", el equipo de arqueólogos encabezados por Echevarría acometió unas primeras fases de vallado, prospección, limpieza del cabezo y poda de árboles y limpieza mecánica.

"De esta primera fase se eliminaron, sobre todo, muchas toneladas de escombros, pues el cabezo había sido usado durante muchísimo tiempo a modo de vertedero, con fosas y zanjas llenas de basura y terrenos removidos de muy distintas etapas", explicó.

A continuación, según detalló Echevarría, se procedió nuevamente a la prospección, a la limpieza manual, las labores de geofísica y a las excavaciones propiamente dichas, a la ortofotografía y al levantamiento topográfico del cabezo. 

En cuanto a las estructuras que han salido a la luz, los investigadores han podido datar tres fases diferentes, la más antigua y ya conocida que es "la protohistórica" -la necrópolis datada en el siglo VII-, la segunda documentada es del siglo XVI en la que han hallado "una serie de huellas de cultivos similares a las del seminario"; y la tercera una fase contemporánea que cuenta con algunas pequeñas y grandes fosas llenas de basura y escombros".

La arqueóloga onubense adelantó que se trata de un trabajo "todavía por desarrollar", puesto que "no se han terminado las conclusiones y el estudio detallado de lo encontrado en los enterramientos de La Joya" donde, en solo tres meses, "se ha conseguido excavar e investigar de forma simultánea, con todas las garantías científicas, y en cumplimiento de una intervención arqueológica puntual, ordenada por la Consejería de Cultura autorizada en febrero del pasado año".

Echevarría señaló que las 12 tumbas excavadas "guardan muchas similitudes con las encontradas por Juan Pedro Garrido y Elena Orta en los años 6O y 70 del siglo XX en la parte alta de dicho cabezo", además de que han encontrado "una serie de estructuras que nosotros intuimos que son tumbas, pero que hasta que no excavemos no lo podremos saber".

Todos estos hallazgos "tienen un significado histórico muy importante para Huelva" ya que "aportan información sobre el estatus de las personas que estaba allí enterradas, que eran las élites dominantes de la época" y, de momento, tienen claro que "estamos hablando de un momento histórico que tiene un sistema político complejo y organizado y una sociedad urbana". 

La directora de las excavaciones de Ánfora indicó, además que "hay más estructuras por excavar" ya que "no hemos agotado la necrópolis" porque "nuestro objetivo principal era el de hacer un diagnóstico. Saber qué estructuras había y en qué estado estaban".

En este sentido, indicó que el estado de las estructuras es "delicado" puesto que esa zona ha sido durante mucho tiempo "zona de labor de campo" motivo por el que las estructuras están "bastante decapitadas" aunque "hay algunas en las que se conservan las urnas enteras y otras en las que solo queda una parte".

Todos estos descubrimientos históricos "pondrían a Huelva aún más en el mapa" porque "el tamaño de la necrópolis es muy importante" y todos los hallazgos "aportan más información de la propia historia de la ciudad" y "hay que tener en cuenta, no solo la importancia histórica del hallazgo, sino también la patrimonial, en todos sus aspectos, poniendo en valor el yacimiento como parte del cabezo", finalizó Echevarría.

En cuanto al futuro que vivirá este yacimiento arqueológico, serán las administraciones competentes las que dictaminen cuáles son los siguientes pasos a dar en dicha área de intervención.

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