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Huelva

Un Erasmus regresa a Huelva con el cierre de fronteras tras sus talones

  • Álvaro Domínguez llegó a la capital onubense el día 14 y de modo voluntario se puso en cuarentena por el bien de su familia

Álvaro Domínguez en su reciente viaje a Holanda. Álvaro Domínguez en su reciente viaje a Holanda.

Álvaro Domínguez en su reciente viaje a Holanda. / H.I.

Cuando Álvaro Domínguez se fue de Erasmus en septiembre del año pasado, nadie se imaginaba que el curso iba a tomar los derroteros que finalmente ha cogido. Su Erasmus será como el de muchos otros, una excepción causada por un virus del que nadie hasta hace muy pocos meses, tenía idea de su existencia. De una manera prematura ya se encuentra en Huelva desde hace unos días, dando de paso un excelente ejemplo de solidaridad. Álvaro es un onubense de 23 años que estudia en la Universidad de Huelva (UHU), Administración y Dirección de Empresas (ADE).

Como muchos otros estudiantes de la Onubense, eligió Italia para tener esa experiencia que suele ser en la inmensa mayoría de los casos, muy gratificante. Álvaro eligió la Universidad de Salerno, una localidad cercana a Nápoles, capital del sur de Italia. Todo empezó a cambiar a partir de febrero aunque en principio, a este estudiante onubense las cosas le afectaban de refilón. Hay que tener en cuenta que la irrupción del coronavirus surgió con una enorme virulencia en el norte del país. Por lo tanto parecía que el peligro estaba bastante lejos.

La deriva de acontecimientos fue sin embargo vertiginosa prácticamente desde que dio comienzo el mes pasado. Álvaro tenía previsto un viaje a Holanda y así lo hizo. Cuando dejo Salerno, las medidas preventivas iban tomando cuerpo aunque no en el mismo nivel de lo que se estaba viviendo en el norte. Sin embargo cuando regresa de nuevo a Italia el panorama ha cambiado de manera radical y se encuentra con un país que decide cerrar sus fronteras. Con una situación así y con una universidad cerrada, Álvaro sopesa qué hacer: seguir en Salerno sin poder salir de casa o procurar el regreso a Huelva, cosa que va a comprobar que no va a ser nada sencilla. 

Para su fortuna aún las vías aéreas no se encuentran cerradas aunque las que van directamente de Italia a España sí. Tanto él como una amiga suya también de Huelva, consiguen un billete que les lleva de Nápoles a Burdeos. Una vez en Francia intentan tomar otro vuelo desde París hasta Madrid lo que resulta imposible. Hay que tener presente que todo esto ya se estaba viviéndolo contrarreloj porque las fronteras y la movilidad se iba reduciendo por jornadas. Afortunadamente, consiguen un billete desde Toulouse hasta Málaga.

Después de toda esta epopeya, Álvaro llega a Huelva el día 14, justo en la víspera en que España va a iniciar el confinamiento. La llegada a su domicilio la culmina con un acto de extraordinaria generosidad: pese a que no tenía ningún síntoma y nadie en su trayecto hasta España, le había requerido cuál era su estado de salud, decide por propia voluntad someterse a una cuarentena mirando el bien de su familia y “teniendo en cuenta que mi abuela vive con nosotros”. Ya todo ha pasado y la duda está en si podrá regresar a Salerno para acabar e curso. Por el momento, sigue recibiendo enseñanza on line desde allí.

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