Entrevista a Simona Aliaño | Voluntaria de Cáritas Corrales “Una voluntaria de Cáritas piensa primero en los demás”

  • Señala que a raíz del coronavirus ha aumentado el número de necesitados y con problemáticas más fuertes y han vivido situaciones “dramáticas”

  • Dice que ha crecido la solidaridad de la gente

Simona Aliaño Cruz, voluntaria de Cáritas Corrales. Simona Aliaño Cruz, voluntaria de Cáritas Corrales.

Simona Aliaño Cruz, voluntaria de Cáritas Corrales. / Alberto Domínguez

Simona Aliaño reconoce que siempre ha tenido inquietudes de ayudar a los demás. Lleva una década haciéndolo como voluntaria de Cáritas y será "hasta que Dios quiera". Actualmente, la organización atiende a una veintena de personas en Corrales y trabaja con ellos en la promoción. Que encuentren un trabajo, además de ayudar en todo lo posible para pasar el día a día. Aliaño asegura que "no tenemos muchos recursos pero nunca nos han faltado". Ahora es Navidad. La Navidad del coronavirus. Una época dura, aunque la necesidad no entiende de fechas.

-Cambia mucho la Navidad de una voluntaria de Cáritas de la de alguien que no lo es?

Sí. Una voluntaria de Cáritas piensa primero en los demás y después en si mismo. La solidaridad de los voluntarios tiene que salir a flote. Entonces tú piensas primero en lo que te rodea, en lo que hay, en lo que ves... no en Navidad, es que eso lo estás viviendo día a día durante todo el año. Entonces cambia muchísimo, claro.

-Durante años, usted habrá visto cosas que otros ni siquiera se plantean que pueden existir en la misma ciudad que viven.

Hay situaciones muy duras. Y que a lo mejor eres vecino y no lo notas o no lo sabes. Hay gente que ha estado bien, ha tenido una situación económica bastante buena, y que ahora tiene la amenaza de que el banco se quede con la casa y teniendo menores viviendo allí. A lo mejor el vecino no sabe la situación que ha tenido esa familia. 

-La pandemia del coronavirus lo ha cambiado todo, ¿ha crecido el número de necesitados?

Sí. Aunque lo que estoy contando no es ahora con el coronavirus, vine arrastrando. Pero ahora, claro. En Corrales, por ejemplo, hay muchas mujeres que trabajan en el servicio doméstico. Y esas personas han estado viviendo, o sobreviviendo, o malviviendo, pero con lo que ganaban en las casas. Con el coronavirus cerraron todo y se quedaron sin ayuda de nada, porque como no constan en ningún sitio, son invisibles. Nosotros hemos vivido situaciones dramáticas, y no hemos parado. En marzo, abril, mayo... teníamos que salir a buscarles lo que sea porque nosotros no podíamos quedarnos mirando para otro lado porque esa gente tenía que comer, subsistir de alguna manera. Ha aumentado el número de personas y con problemáticas más fuertes. De tener que ayudarles con el alquilar, a pagarles recibos de luz y de agua...

-¿Y ha crecido la solidaridad de la gente?

Mucho, mucho, mucho. No te lo puedes ni imaginar. Eso es lo más satisfactorio que nos llevamos. Nosotros no es lo que recibimos, es lo que damos. Más que alimentos en estos momentos, nos han dado dinero. Lo que no podíamos era recibir nada porque estábamos limitados de las atenciones a las personas desde fuera. Lo que hicimos fue dar una cuenta y la gente nos ingresaba el dinero. Nosotros en Cáritas Corrales tenemos una política que la estábamos llevando a cabo y nos iba muy bien. Los alimentos no perecederos se lo da el Banco de Alimentos, pero la carne, verduras... entonces lo que propusimos era aportar el resto, además de que pagamos la luz, el agua...

La presidenta de Cáritas Corrales, María Delgado Quintero, y la voluntaria Simona Aliaño Cruz. La presidenta de Cáritas Corrales, María Delgado Quintero, y la voluntaria Simona Aliaño Cruz.

La presidenta de Cáritas Corrales, María Delgado Quintero, y la voluntaria Simona Aliaño Cruz. / Alberto Domínguez

-¿Cuáles son las principales necesidades en estas fechas?

Nosotros nos estábamos centrando en la promoción de las personas, que es lo que ellos necesitan. Que lo necesitan tanto o más que un kilo de garbanzos. Que se les escuche. Que se sientan queridos y útiles. Y en estas fechas Tierrallana y Entrepinos hicieron una recogida de alimentos pero les dijimos que a ellos también les gusta lo que comemos los demás (turrón, chocolate...), entonces nos han traído bastantes cosas: productos navideños, pañales..., y luego juguetes para los menores. Estamos muy agradecidos.  

-¿Desde Cáritas Corrales realizan acciones especiales que sólo se hagan en Navidad? (Nochebuena, Nochevieja, Reyes...)

Ahora ya no podemos hacer nada por el coronavirus. Somos muchos y no queremos correr riesgos. Hemos llegado a atender a unos 30 y ahora a unos 20. Este año hemos hecho una tarjeta de Navidad de felicitación; les haremos una llamada para desearles lo mejor..., nosotros antes hacíamos un desayuno todos juntos. Además, en Navidad hacíamos talleres de adornos navideños con los que se pedía la voluntad, a través de la parroquia. Hemos hecho también cocina navideña económica para que estuviera al alcance de ellos. También hemos hecho talleres de habilidades sociales; tenemos un huerto ecológico donde familias lo gestionan y siembran, y es para el autoconsumo. También les hacemos promoción acerca de la salud: charlas de comida saludable, el ejercicio...

-Lleva unos 10 años como voluntaria, ¿por qué decidió entrar?

Siempre he tenido inquietudes. Además, soy católica y creyente, y me ha gustado siempre ayudar al que lo necesitara. Pero he estado volcada en mis hijos hasta que ya se hicieron mayores. Y un día una conocida me dijo que necesitaban voluntarios en Cáritas. Y dije allá voy yo. Y estaré hasta que Dios quiera. 

-Siempre se necesitan voluntarios pero, ¿cuáles son las características y valores que tienen que tener?

Primero saber que esto es una entidad católica. Tenemos unos ideales que son de la Iglesia. Pero lo único que se necesita es ser generoso con las personas que vienen y que tengan empatía. Que no vayan a juzgar a la gente. Estamos para ayudar. 

-¿Hay que tener mucha fuerza mental para ser voluntario?

Sí. Estamos 24 horas. Pero tienes que poner un poquito de distancia porque hay problemas muy duros. Eso no lo puedes rumiar porque entonces te hundes. Tienes que saber que llegas hasta donde llegas, porque también tenemos nuestras limitaciones. Pero mira, es una satisfacción tan grande. De todo lo que te dan, de todo lo que te agradecen.  

-Como en muchos sitios, en Corrales hay personas necesitadas. Aparte de ser voluntario, ¿de qué manera puede ayudar la gente?

Sin ser voluntario se puede ayudar a la gente de cualquier manera. Por ejemplo, si tu vecino te necesita puedes ir a ayudarlo. No hace falta ser voluntario para ayudar al que lo necesita. Siempre he sido así y he pensado así. Aunque claro, si eres voluntario te implicas más y te comprometes a otras cosas. 

-¿Hace falta concienciación en la sociedad?

Sí, porque estamos perdiendo valores. Vamos mucho al individualismo. Vamos al "si yo estoy bien y mi familia... no quiero salir de mi zona de confort, no me quiero comprometer". Cada vez hay menos voluntarios y los que hay son muy mayores. 

-Hace falta una llamada a los jóvenes. 

Sí. Yo voy a los institutos e insisto mucho. Deberían concienciarse, involucrarse y ayudar a todo el que lo necesita. Los jóvenes no quieren saber nada y es una pena porque no saben lo que se pierden.

-Se habla de la incertidumbre económica en los próximos meses por el coronavirus, ¿Cáritas tiene recursos para abarcar a un mayor número de necesitados?

No nos planteamos porque, Dios nos ayuda, y siempre hemos tenido ahí alguien que nos echa una mano en un momento determinado. En Corrales con lo que contamos es con la colecta del primer fin de semana de cada mes. Eso son los recursos que nos entran, pero después siempre hay esa mano tendida anónima. Y Tierrallana y Entrepinos siempre nos ayudan. No tenemos muchos recursos pero nunca nos ha faltado, gracias a Dios. 

-¿Cuáles son las principales preocupaciones de los necesitados en Navidad?. Imagino que la de muchos padres será que sus hijos tengan regalos de Reyes.

Los que tienen niños sí. Pero todos lo que quieren es un trabajo. Ellos quieren trabajar, no quieren dinero ni comida. Ellos quieren su dignidad y eso es un trabajo. 

-¿Qué le dice su familia y amistades con respecto a Cáritas?

Ellos están encantados. Me apoyan en todo lo que necesito. Mi marido igual, sabe que mi tarea es esta y está conmigo. En mi casa lo que haga falta.

-También tanteará para que colaboren amistades.

Sí, por ejemplo, el año pasado por estas fechas hicimos unos imanes para venderlos y lo recaudado era para Cáritas. Y claro, siempre tiras de los conocidos, de tu entorno. 

-¿Qué le pide al 2021?

Lo primero, que se vaya el virus maldito. Y después mucha salud y trabajo. Eso es fundamental. A ver si las personas pueden recuperar su dignidad porque es lo más importante para ellos. Y la dignidad la recuperan teniendo un trabajo y no depender de llamar a una puerta para que les den algo. 

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