Huelva

Raquel Díaz: "Educar y enseñar a los niños es hacer un sueño realidad"

  • La nueva Directora Gerente del Colegio SAFA FUNCADIA relata los nuevos retos a los que enfrente en esta etapa de su carrera 

  • Con la ayuda de su equipo directivo esperan poder abrir las puertas del centro a toda la ciudadanía

Raquel Diaz Velarde, Directora del Funcadia

Raquel Diaz Velarde, Directora del Funcadia / Alberto Dominguez (Huelva)

Raquel Díaz Velarde es docente por vocación, pero también por convicción. Basta cruzar unas pocas palabras con ella se puede percibir que es una de esas personas firmemente convencidas de que la educación tiene el poder de cambiar las sociedades y el mundo en el que vivimos. Solo hay que ver la formar en la que su mirada se suaviza y su sonrisa se ensancha cuando habla de sus alumnos, los actuales y los antiguos, para saber que la enseñanza es algo de lo que no podría escapar ni aunque quisiera. Es una de esas personas que ha nacido con la generosidad suficiente como para dedicar su vida a educar personas completas, trascendiendo las materias y llegando a lo humano. Su dedicación durante quince años al centro que la vio nacer y forjarse como docente le han valido convertirse en la primera mujer que ocupa el cargo de Directora Gerente en el colegio SAFA Funcadia. Un puesto que la aparta de las aulas pero que le permitirá explorar nuevas formas de hacer crecer al centro y, sobre todo, otras maneras de trabajar para los alumnos y comunicarse con ellos. 

-¿Cuándo entra a formar parte del colegio SAFA Funcadia?

En el año 2007. Terminé la carrera de biología y empecé a estudiar oposiciones, el problema es que por aquel entonces las oposiciones de biología llevaban congeladas diez años, por lo que era muy complicado. Yo no dejaba de echar currículum en todos los colegios concertados y me llamaron del Funcadia. Al principio me hicieron un contrato de nueve horas y al año siguiente me dieron la posibilidad de ampliar la jornada dando biología y matemáticas fundamentalmente. A finales de 2008 me dieron la sorpresa de que me iban a hacer indefinida. Recuerdo perfectamente la entrevista que me hizo Juan Pino, que era por entonces el director, cuando me dijo que tenían una plaza de una jubilación. Yo le dije “si me la das haré mi sueño realidad” y lo he hecho con creces, porque esto era mi sueño desde pequeña. Me siento muy afortunada por poder desarrollar mi profesión. Pienso que te tienen que gustar los chavales y tienes que empatizar con ellos, saberlos llevar. Eso te lo da la experiencia, sí, pero principalmente te tiene que gustar, tiene que gustarte estar con ellos. Para mi son mi tesoro, sin ellos nada de esto tendría sentido.

-¿Cómo ha cambiado la docencia en estos quince años que la lleva ejerciendo?

Innovación educativa. Pasar a clases magistrales, que teníamos al principio de los tiempos, a lo que tenemos ahora que no tiene nada que ver. Somos, yo creo, pioneros en metodologías cooperativas. También la escuela inclusiva, intentamos que nuestros alumnos con necesidades educativas especiales estén cubiertos. La sociedad ha cambiado, por supuesto, pero lo que si intentamos desde siempre, porque así lo sentimos, es mantener el acompañamiento y el cuidado a la persona. Creo que eso es fundamental. El cariño mueve montañas y necesitas que haya un buen ambiente, tanto de trabajo con los compañeros como dentro del aula. Así el alumnado está mas receptivo dentro del aula, porque si hay una buena relación todo es más fácil. El cuidado de la persona pienso que es fundamental para que logremos formar “mujeres y hombres para los demas”. Ese es nuestro lema, nuestra identidad y todo nace de ahí, de la importancia a la persona y del acompañamiento que intentamos dar, por supuesto, a nuestro alumnado pero también al profesorado.

-¿Qué es la escuela inclusiva?

Es el camino que estamos andando en los últimos años. Una escuela donde todo el mundo cabe y nosotros nos adaptamos al alumnado y no al contrario, que era lo que se hacía cuando yo estudiaba. Ahora es la escuela la que se adapta al alumno. Es en lo que estamos trabajando para mejorar e intentar que nuestro alumnado no tenga ningún tipo de problema a la hora de adquirir su aprendizaje.

-¿Puede esa relación con el alumno ser determinante a la hora de motivarles para el aprendizaje?

Ya no es tanto la motivación, porque puede surgir de otras cosas y con otros recursos. Pero creo que la base es el cariño. Al final uno recibe lo que da, entonces hay que intentar cuidar a esa persona porque no deja de ser una relación de muchas horas a la semana, en la que hay que disfrutar, ser feliz y aprender. Por eso hay que fomentar ese cuidado que traerá como consecuencia estar a gusto. Esa es la base a partir de la cuál cimentamos el conocimiento.

-¿Cómo llega a convertirse en directora gerente del centro?

En 2018 Eduardo Vizcaíno me ofrece la secretaria y es ahí cuando comienzo a formar parte del equipo directivo. En 2020 ocupé la subdirección de Secundaria y ahora en 2022 la dirección. No llevo tanto tiempo en el equipo directivo pero sí que he cogido mucha experiencia tanto en la Secretaria como en la Subdirección. Para mi es un nuevo reto. A mi me gustan los retos, aprender y crecer como persona, por eso quiero afrontarlo con humildad sobre todo. Estos cuatro años van a suponer un aprendizaje y un crecimiento personal a costa de que no voy a poder desarrollar tanto mi labor como docente, pero me quedan muchos años en los que dar clase por delante. Toca dedicarse a otra cosa, pero con la satisfacción de pensar que mi sala de profesores y mi alumnado está ahí esperándome. Es un puesto para servir a los demás y ayudar a la comunidad educativa y con el pedazo de equipo que tengo intentaremos seguir llevando a buen puerto el Funcadia que lleva 78 años a flote.

-¿Por qué cree que es la que ocupa ese cargo en el Funcadia?

Creo que es un poco casualidad. No lo tengo como algo importante. Me ha tocado a mi estos cuatro años y espero hacerlo lo mejor posible. Soy la primera mujer pero también ha habido muchas otras muy importantes en la sombra. Me refiero a que no se les llamaba gerentes, pero han sido personas muy importantes no solo para el colegio, si no también para la Fundación.

-¿Qué se plantea como directora gerente?

Nuestras metas. Yo siempre hablo de mi equipo y yo. Aquí no es Raquel Díaz Velarde sino el equipo directivo. Intentamos seguir a flote, que no es poco, remando todos en la misma dirección y eso es lo que llevará a buen puerto este cole. Intentamos que nuestro alumnado tenga las cuatro C. Que tengan una identidad fuerte y sean conscientes, competentes, compasivos y comprometidos y que esto repercuta en que al final Huelva sea una ciudad mejor.

-¿Qué plantea el equipo directivo para conseguirlo?

Muchas actividades, sobre todo, para acercar a la comunidad educativa al centro. Hemos estado dos años con un muro de hormigón que las personas no podía penetrar. No podían interactuar, solo a través del teléfono o de una cámara. Por eso ahora más que nunca queremos hacer que la ciudad esté dentro del colegio, no solo la comunidad educativa. Tenemos preparadas cosillas interesantes para que Huelva nos conozca y vea lo que hacemos, cómo nos desarrollamos, qué hacemos con sus niños. Que se visualice de alguna forma el trabajo que realizamos día a día. No pretendemos hacer más si no visualizarlo mejor.

-¿Cuáles serán estas actividades?

El mercadillo solidario está en marcha y programado. Una serie de actividades a las que hemos llamado Divertisafa, programadas una para cada trimestre. Queremos actividades en las que se vuelque el claustro y podamos recibir al alumnado y hacer cosas chulas, sobre todo dentro del ámbito deportivo. También queremos hacer barras, por ejemplo ‘Barra de la primavera’ para comer todos juntos y que se fomenten las relaciones humanas. En definitiva actividades de inclusión a la comunidad educativa que hagan que no nos vean como algo que no pueden traspasar.

- Porque el Covid ha supuesto comunicarse de otra forma, pero la presencialidad era necesaria, ¿no?

Las convivencias se han hecho de forma virtual, la atención a padres también. Hemos intentado por todos los medios que a través de la pantalla esa conexión familia-profesorado fluyera, pero tiene sus limitaciones. Sin el contacto directo no tiene sentido. Pienso que otro de los pilares fundamentales de nuestro centro es la atención a las familias, las tutorías a padres y madres. Ya vuelven a ser presenciales desde el tercer trimestre del curso pasado, hemos abierto nuestras puertas para que haya comunicación y formación y que eso contribuya a que el alumnado pueda favorecer su aprendizaje. Somos tres pilares: claustro, alumnos y familias. Son tres patas de una mesa fundamentales, que tienen que sustentarse y mantenerse unas a otras porque si no la mesa se cae. Las relaciones con las familias se han visto coartadas de una forma y ahora queremos retomar y cuidar esa parte.

- ¿Hacen las redes sociales que sea más difícil llegar al alumnado?

Al alumnado se llega, lo que pasa que tienes que saber llamar a la puerta. Tienes que empatizar con ellos. Yo no noto en las clases una diferencia abismal o que estén mas encerrados en sí mismos. Si que es cierto que en estos años de pandemia lo chavales lo han pasado mal. Imagínate que tienes quince años y que no puedes salir un viernes por la tarde. Ellos eso lo han sufrido y hemos estado muy pendientes del estado anímico de alumnado y seguiremos estando. Pero creo que es algo que ya ha pasado. Que este verano ha sido más relajado y que las relaciones vuelven a ser las que era. Indudablemente, las redes sociales están ahí y no las podemos obviar. Ellos son muy protagonistas de ello. 

- Quizás sea un poco pronto para preguntarle si echa de menos las clases...  

No, te lo puedo responder ya. Lo echo de menos. Es el primer año en quince años que no doy matemáticas. Es lo que peor llevo, no poder dar matemáticas, o asignaturas chulísimas como Ciencias de la Tierra en Segundo de Bachillerato. Pero bueno esta silla requiere que deje atrás determinadas cosas y una de ellas es esa.

- ¿Es SAFA Funcadia también una familia dentro del claustro?

Yo me siento así desde el primer día que entré, querida respetada y valorada por mis compañeros. Intentamos en esa familia que somos SAFA FUNCADIA cuidarnos, respetarnos y creo que lo conseguimos, porque luego los alumnos de prácticas que vienen a estar con nosotros un tiempo se van con mucha pena. Eso es una satisfacción, pero más satisfacción es si cabe cuando venís vosotros, los antiguos alumnos a vernos y nos contáis qué estáis haciendo, cómo vais y nos decís “nunca te dije que has sido una pedazo de profesora de matemáticas, muchas gracias”. Eso es lo máximo a lo que puedes esperar como docente.

- ¿Qué ha sido lo más difícil en este tiempo?

Difícil, no se, porque para mi esto es un disfrute. Quizás puntualmente dar alguna asignatura para la que crees que no estás tan preparado. Pero te pones a estudiar y punto. No es difícil, es un aprendizaje. Quizás empatizar con e alumnado más difícil, pero ahí está lo apasionante de la profesión, ser capaz de engancharos llevarlos a tu terreno, darles la mano y decirles “oye que tu vas a poder con esto, confía en ti mismo que vamos a hacerlo juntos”, es de el motor que te hace que día a día sigas ilusionado.

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