Huelva

Ence obtendrá energía limpia de los residuos del campo onubense

  • Evitará que 290.000 toneladas al año de material agrícola y forestal se quemen sin control

  • La producción estimada anual superará los 260 millones de kilovatios/hora en Huelva

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En Ence conviven dos realidades. La primera casi fantasmagórica, un escenario perfecto para el rodaje de una película de intriga. La segunda, llena de esperanza un futuro de convivencia con el medio ambiente. El desmantelamiento de las antiguas instalaciones de la Celulosa, de plantas en desuso, de instalaciones que ya no acogerán el bullicio de hace unos años, hacen imposible abstraerse el pensamiento de una actividad incesante, de camiones que iban y venían a descargar la pasta de papel en unos almacenes abandonados hace tiempo y que ahora son objeto de un desmantelamiento paulatino y que, según Francisco Rubiño, director de la planta, "estarán completamente desmanteladas antes de dos años". Con ellas se irán también los recuerdos de una producción antigua y que da paso a una generación limpia de una energía que aprovecha lo que hasta ahora era quemado en balde.

Huelva Información visitó las instalaciones de la que es "la mayor planta de biomasa de España y una de las más importantes de Europa, con 50MW de potencia, que aprovecha lo que el campo no utiliza; se quema en caldera y genera energía eléctrica". El responsable de las instalaciones de Huelva, asegura que "no emitimos ningún tipo de contaminante".

Su radio de actuación es de "100 kilómetros a la redonda de la fábrica, porque más allá los costes del transporte y la huella de carbono que produce, no compensan económica, ni medioambientalmente". Rubiños asegura que "nos ponemos en contacto con todos los ayuntamientos que se encuentran dentro de ese radio de acción y nos ofrecemos para recogerles todos los residuos de poda de una manera gratuita" y explica que "por ley están obligados a enviarlos a una planta de reciclaje, con lo que para ellos supone un ahorro más que importante". También, y siempre dentro de su radio de actuación "nos hacemos cargo de todas las producciones agrícolas y de depurarlas, ya que en muchos casos vienen con restos de, por ejemplo, las cuerdas de plástico con las que las amarran; eso es lo que más ralentiza todo el proceso y también lo hacemos".

La producción se ve lastrada por la falta de una regulación clara en la que vive todo el sistema eléctrico en España. A Ence le afecta de una manera más directa, por cuanto es capaz de satisfacer a demanda las necesidades del mismo. De hecho, el día de la visita, se encontraba parada puesto que los temporales habían incrementado de una manera más que apreciable tanto la producción eólica, como la hidráulica y el sistema estaba saturado".

El giro que se ha dado desde los tiempos de la Celulosa son más que apreciables. "Ence se ha transformado", asegura Rubiños, especialmente desde el cambio de accionariado. En la conversación surge un nombre vital en toda la configuración del sistema energético nacional, Juan Luis Arriegui. El padre de Gamesa ha hecho que Ence "saque todo su potencial como productor de energía, especialmente de la biomasa, que era un método absolutamente desaprovechado en toda la industria". La apuesta de la empresa por Huelva, es más que indudable; las instalaciones que poseen en Pontevedra y en Navia, parecían destinadas a hacerse con la inversión de Ence, pero la próxima a San Juan del Puerto (aunque dentro del término municipal de la capital onubense), se hizo con un proyecto que la cambió por completo.

En cuanto a los números, la inversión por parte de la empresa en Huelva, sobrepasa los 90 millones de euros en equipos de última generación, de los que da buena prueba una sala de control que monitoriza en tiempo real todo cuanto sucede en la misma. Sorprende que en los depósitos, salga un humo constante; "es normal, ya que los residuos entran en combustión de manera espontánea, por eso no los podemos tener más de dos meses sin que se pasen a las calderas para la producción de energía".

En el empleo influye de manera decisiva la implantación de nuevas tecnologías, el mismo planteamiento que sirve para cualquier industria y que hace que menos personal produzca más cantidad de energía, nada que ver por supuesto con los tiempos de la celulosa. Aún así, los 35 puestos de trabajo nuevos, se convierten en más de 750 entre indirectos e inducidos y eso es algo a los que ninguna ciudad puede renunciar. "Puede que incluso sean más, ya que en un informe de la APPA (Asociación de Empresas de Energías Renovables) se habla de 28 puestos de trabajo por cada megawatio producido y nosotros lo hemos calculado muy por debajo de esa cifra". Por si fuera poco, el convenio firmado con Sener para la construcción "estipulaba que la mayoría del empleo tenía que ser de Huelva; somos muy defensores del impulso a la economía local".

Ence, miembro de Aiqbe, entra de lleno y por derecho propio en un panorama industrial plagado de gigantes productoras con una apuesta más que sostenible. De hecho, no han tenido el más mínimo reproche de ninguna asociación ecologista, "ya que se firma un decálogo de sostenibilidad que cumplimos a rajatabla; por ejemplo no utilizamos masa forestal o agrícola y la madera que empleamos no puede ser utilizada en otros procesos más nobles que el quemarla en una caldera. Esos protocolos nos permiten aprovechar los recursos de una manera más que sostenible y garantizamos que los tengamos disponibles en el futuro, algo que no se haría si no actuamos de esa manera". La tecnología más avanzada y la producción más limpia entran en los nuevos tiempos de Ence, empeñada en demostrar que no siempre lo pasado fue mejor.

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