'War room'

Enamorar al votante a través del 'inbound government'

  • En una campaña electoral, el ‘inbound marketing’ político consiste en el diseño de una estrategia para guiar a la persona hasta convertirla en votante

Enamorar al votante a través del 'inbound government' Enamorar al votante a través del 'inbound government'

Enamorar al votante a través del 'inbound government'

Finalizados los procesos electorales, y constituidos ya los ayuntamientos tras los pactos, es el momento de ponerse a trabajar con una visión a largo plazo, pensando en las elecciones de 2023. Frente la improvisación que suele conducir al desastre, tanto los partidos como los gobiernos han de empezar a planificar proyectos políticos sólidos que tengan como objetivo ganar la confianza del electorado. Y como vivimos en un mundo que evoluciona, la política también debe acompasarse a los nuevos tiempos, buscando fórmulas que se adapten a las necesidades de los ciudadanos. Una de ellas es el llamado inbound government, una metodología que combina una serie de técnicas que permite a partidos e instituciones atraer a posibles votantes, interactuar con ellos y establecer una relación duradera.

En una campaña electoral, el inbound marketing político consiste en el diseño de una estrategia para guiar a la persona hasta convertirla en votante. Por su parte, cuando esta metodología es aplicada en instituciones públicas, el inbound government, uno de sus principales logros que es que los ciudadanos, satisfechos con los servicios de la institución, se convierten en sus defensores y promotores, compartiendo sus experiencias positivas. En ambos casos, el objetivo enamorar a la persona.

Esta manera de trabajar estaría en las antípodas, por ejemplo, del tradicional buzoneo de propaganda electoral con el que se intenta llegar a la mayor cantidad de público posible, sin atender al hecho de que la mayoría no está interesado en recibir esa oferta. Esas prácticas rudas e intrusivas son costosas y cada vez influyen menos en una audiencia que, según recogen algunos estudios, puede recibir una media de 1.000 impactos publicitarios al día a través del móvil, la televisión, la radio, páginas web, buscadores, redes sociales… Ante tal avalancha, nuestros cerebros se han cerrado y han aprendido a evitar el impacto.

Hoy los avances técnicos ofrecen la posibilidad de acotar, de segmentar al público objetivo y de dar una respuesta a lo que realmente interesa al usuario, estableciendo con él una relación sólida y duradera.

Como en casi todo, el pionero de usar esta técnica fue Barak Obama. Los creadores del Inbound Marketing, Briam Halligan y Dharmesh Shah, dedican en el primer capítulo de su libro Inbound Marketing: Get Found Using Google, Social Media and Blogs (2010) un apartado al éxito de la campaña presidencial de Barak Obama en 2008 gracias, en parte, a las técnicas de marketing utilizadas para vencer a rivales más poderosos y mejor financiados. Ambos autores describen a Barak Obama como un senador de Ilinois poco conocido y con menos recursos que su adversaria en las primaras demócratas, Hillary Clinton. Los dos partían de la misma situación en cuanto al marketing, pero Obama, en vez de seguir las viejas reglas, hizo las suyas propias y realizó una campaña diferente a como se venía haciendo. El gran cambio fue que, con la estrategia empleada por Obama, no se estaba escuchando a los electores, sino hablando con ellos.

Confianza en las instituciones

En momentos en que los ciudadanos consideran que la política es un problema y han perdido la confianza en las instituciones públicas, uno de los principales retos es reconectarse con los electores. Los partidos políticos y los gobiernos necesitan nuevas formas de comunicación que les ayuden a entender las preocupaciones de los ciudadanos para volver a conquistarlos y hacerles llegar la información que realmente les interesa, aquella que aporte soluciones y contenido de valor.

El inbound marketing, tanto en su versión para la política o para los gobiernos, es un proceso paciente que se trabaja a largo plazo, porque no se trata de conseguir sólo votantes, sino prescriptores satisfechos que compartan los contenidos y, por tanto, amplíen el radio de la acción política o gubernamental.

El consultor Isaac Hernández explica que “ya no vale contar la gestión del gobierno actual, qué ha inaugurado, en qué proyectos está trabajando ahora mismo o lo mal que lo hace la oposición”. Este tipo de contenidos que predominan en la comunicación política actual “no es suficiente” porque, según los fundamentos de esta metodología en palabras de Hernández “el votante y el ciudadano tienen que obtener algo que verdaderamente les ofrezca aire fresco y novedad, que les sorprenda y les aporte más cercanía; quieren saber cómo va a solucionar o mejorar su calidad de vida, su economía familiar, cómo pueden hacer una gestión puntual, y cómo el político va a ser cómplice”.

La metodología del inbound marketing político se desarrolla en varias fases que consiste en la captación de posibles votantes (atracción), su inclusión en una base de datos (conversión), hacerles llegar contenidos de calidad y personalizados (cierre) y, por último, fidelizarlos para que se conviertan en prescriptores de la marca política (fidelización). En la administración pública, el proceso es exactamente el mismo, siendo el objetivo que el usuario esté satisfecho con los servicios que se le ofrece y los recomiende.

El inbound marketing político y de gobierno está irrumpiendo poco a poco en la vida pública y ya hay algunas agencias especializadas en su aplicación: https://www.estentor.es/inbound-government/. El Ayuntamiento de Huelva ha sido pionero en el uso de esta metodología con excelentes resultados. Se ha demostrado que el contenido de valor lleva hasta la página web a un público interesado y que también, en el ámbito de la administración local, las redes sociales son unos potentes instrumentos para informar al ciudadano y comunicarse con él. Además, resulta más económico que la aplicación de otras técnicas publicitarias y de marketing, y facilita el contacto directo, persona a persona, con una información que le resulta atractiva según sus intereses y que soluciona sus problemas.

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