Festividad del Patrón

Manuel Correa muestra un choquerismo de vivencias y enraizado en Huelva

  • Impartió ayer el pregón de las fiestas de San Sebastián 2020

Manuel Correa en un momento de su pregón. Manuel Correa en un momento de su pregón.

Manuel Correa en un momento de su pregón. / Domínguez (Huelva)

El Gran Teatro acogió ayer el pregón de San Sebastián 2020 que vino de la mano de Manuel Correa. El orador hizo un viaje echando mano de la mejor de las virtualidades: la de la memoria y la de los sentimientos vividos. Con todo ello, desgranó el alma más pura y castiza de la ciudad desplazándose 60 años atrás para situar la devoción al Patrón, en un momento crucial de ésta: al última vez que salió de la ermita y la primera que se recogió en el templo que lleva su nombre y que tiene desde entonces allí, su hogar.

El escenario del Gran Teatro contaba con la presencia del cartel anunciador de las fiestas de este año. Acompañando al pregonero se encontraban el alcalde de la capital, Gabriel Cruz; responsables de la Hermandad de Estudiantes que es la entidad organizadora de los festejos y quien llevaría a cabo la presentación de Correa: la periodista Inmaculada González.Junto al escudo de la ciudad, la cruz parroquial de la iglesia de San Sebastián, el guión de la Hermandad de Estudiantes y el del propio San Sebastián. Las primeras palabras de Manuel Correa estuvieron dirigidas al propio San Sebastián a quien pidió la venia para poder iniciar su intervención.

El pregonero quiso hacer algo muy personal, entrañable, muy choquero y su propósito se cumplió con enorme detalle. Cargado asimismo de vivencias personales, Manuel Correa inició su andadura pregonera recordando que nació un 20 de enero y que vivió en el Pasaje Cristo de la Sangre, si bien con 26 años de edad inició su andadura viviendo a 100 metros de allí de manera que “estamos hablando de una bella suma de casualidades” que vinculan a Manuel Correa con San Sebastián y su devoción.La primera parte del pregón tuvo como centro, la biografía del Patrón de los onubenses quien “no resistió la llamada de Dios y se hizo soldado de Cristo” si bien su vida militar había dado comienzo con tan solo 15 años.

Añadió los aspectos más destacados de la vida de este mártir de la Guardia Pretoriana para, acercándose a Huelva, recordar que el Santo cuenta con un gran patronazgo en la provincia ya que es protector de 13 poblaciones onubenses.Indicó que hasta el siglo XVIII no se tomó partido por San Sebastián en la capital, en la pugna que tenía con San Roque y cómo la irrupción de la peste hizo que Huelva se declinara por el Santo francés.Pronto, el pregonero se detuvo en la procesión anual que antaño, daba comienzo en la ermita del cementerio pero siempre acompañada por la Banda Municipal.

Para Manuel Correa, el paso del Patrón se encontraba en su recorrido con diversos templos como los que había en la calle San Sebastián; bares que “se convertían en templos cuando pasaba el Santo porque era el momento en que había tanto rezos como cante”.Era la procesión de hace muchas décadas. La procesión que recorría un barrio de paredes encaladas y adornadas con vegetales del tiempo.

En su recorrido, San Sebastián se encontraba con el Bodegón El Litri. Un poco más adelante, la Taberna del Cano y todos esos templos con los que la comitiva del Patrón se iba encontrando en su camino.Día de procesión en el que las mondas de los palmitos van creando una alfombra y el santo sigue avanzando por lo que hoy es Jesús de la Pasión, El Altillo hasta llegar a la Ermita de la Soledad, haciendo un reconocimiento a Martínez Navarro por su labor en pro de que este bello templo se recuperara.Imposible desvincular la ermita de la Hermandad del Santo Entierro y de personas como Rafael Jurado y Juan Torres. Recordó cómo Rafael había compuesto un fandango para que Amparo Correa lo cantara. Precisamente ayer, ese fandango se escuchó en el Gran Teatro.

“La Tertulia El Litri casi siempre se llevaba el primer premio a las fachadas mejor engalanadas y el Patrón avanzaba hacia San Pedro, con un repicar de campanas y la espera de las hermandades de la Borriquita y Pasión”. Tras San Pedro, Madre Ana donde la Hermandad de la Cinta también mostraba sus respetos. Era posteriormente, momento para dejar Almirante Garrocho y buscar la plaza de la Soledad.Correa se congratuló de que los Antiguos Vecinos del Barrio pongan todos los años una carpa en La Soledad. Pero la procesión sigue y ya ha llegado a la rotonda justo antes de iniciar la subida por Montrocal donde antaño estaba la Taberna de Márquez, de enorme sentido flamenco como lo ha demostrado que de allí ha procedido generaciones después, Rocío Márquez.

La procesión va llegando a su fin. El pregonero rememoró la última salida desde la ermita allá en 1958 y su primera recogida en la Parroquia de San Sebastián en 1959. Correa señaló: “El progreso se llevó su ermita pero ya vivirá para siempre en su iglesia”. Tirando de sus recuerdos, el pregonero rememoró al primer párroco de San Sebastián, Emilio Beneito y cómo el mismo Correa fue monaguillo junto a AntonioPrieto que “sería hermano mayor de Estudiantes”.

Manuel Gómez Carnicerito sería el encargado de hacer la última chicotá de toda la procesión y de introducir al Santo en el templo.El pregón tuvo dos extraordinarios ingredientes que lo acompañaron. En primer lugar, los miembros de la Asociación Cultural Flamenca Amparo Correa que fueron los encargados, acompañados por la guitarra de Javier Cortés, de interpretar distintos fandangos.Los fandangos como no podía ser de otra manera, hicieron subir la temperatura choquera por su buena interpretación a lo que se acompañó la corta edad de algunos de los cantaores. Especialmente emotivo fue el último fandango que corrió a cargo de todos los cantaores de esta asociación.

Asimismo, se contó con la participación de la Banda Municipal de Música que arrancó el acto del pregón con Mi Huelva tiene una ría. Manuel Correa por su parte, fue el encargado de poner el punto final, señalando que el pregón estaba lleno de todo su amor y cariño e invitando a los allí presentes a exclamar ¡Viva San Sebastián! y ¡Viva Huelva!.

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