Huelva

El Colegio de Ferroviarios albergará viviendas colaborativas para mayores

  • El equipo de gobierno llevará a Pleno el convenio urbanístico con Senior Cohousing Huelva

  • Esta cooperativa mixta comprará el edificio a Hacienda La Galiana S.L para rehabilitarlo

El Colegio San José de Calasanz, antigua Escuela de Ferroviarios, es desde hace 15 años un rincón abandonado en la avenida de Italia. El Colegio San José de Calasanz, antigua Escuela de Ferroviarios, es desde hace 15 años un rincón abandonado en la avenida de Italia.

El Colegio San José de Calasanz, antigua Escuela de Ferroviarios, es desde hace 15 años un rincón abandonado en la avenida de Italia. / canterla

Después de varios intentos que a lo largo de los años se truncaron en el camino (como el de convertir el edificio en una clínica privada o geriátrico, en un centro de congresos y de celebraciones o en la sede de la Fundación Laboral de la Construcción), el Colegio San José de Calasanz aspira a ser recuperado como senior cohoursing o comunidad de convivencia colaborativa para personas mayores.

En otras palabras, la antigua Escuela de Ferroviarios de la avenida de Italia -que actualmente pertenece a la sociedad mercantil Hacienda La Galana SL y que será adquirida por Senior Cohousing Huelva, Sociedad Cooperativa Andaluza- está llamada a albergar un modelo alternativo a la tradicional residencia de mayores.

El edificio se restaurará y tanto las fachadas como el jardín delantero mantendrán su imagen En el patio trasero se construirá una nueva edificación para cubrir las nuevas necesidades

Se trata, según explican desde el Ayuntamiento, de un complejo habitacional y de servicios sociales, culturales y sanitarios -promovidos por y para las personas mayores- al servicio de la comunidad, autogestionados, en régimen colaborativo, sin ánimo de lucro, sin división horizontal y sin libre transmisión de derechos. Estas comunidades, en auge en el país, son una alternativa para quienes no quieren vivir solos pero tampoco desean ingresar en una residencia tradicional.

Para que esto sea posible, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de la capital elevará al Pleno del miércoles el convenio urbanístico a suscribir entre el Consistorio y la cooperativa mixta Senior Cohousing Huelva para la recuperación del edificio como senior cohousing. Este convenio ya salió a información pública en febrero y el objetivo es que se apruebe de forma definitiva en sesión plenaria.

En dicho acuerdo se establecen las determinaciones urbanísticas para la implantación de las instalaciones de esta entidad en el edificio, garantizando su rehabilitación y conservación, ya que se trata de un inmueble inscrito en el Catálogo de Edificios Protegidos de la ciudad.

Se trata de una parcela de 2.707 metros cuadrados que alberga un edificio de dos plantas en avanzado estado de deterioro, más torreones, y que alcanza una superficie construida de 1.750 metros cuadrados. El edificio está calificado actualmente para uso dotacional docente compatible con otros usos dotacionales y, en virtud de este convenio, el Ayuntamiento tramitará la modificación puntual necesaria en el PERI del Casco Histórico para adaptarlo al nuevo uso asistencial y social.

El convenio recoge los compromisos entre ambas partes y fija las condiciones urbanísticas para implantar esta actividad y recuperar un edificio de gran interés para la ciudad y que corre serio peligro por su alto grado de deterioro. Desde Urbanismo se asegura que la actuación es completamente compatible con la necesaria rehabilitación y protección del edificio existente.

El edificio se restaurará, el jardín delantero y las fachadas exteriores conservarán su imagen primigenia y en el patio trasero, zona de recreo del antiguo colegio, se construirá una nueva edificación (con los parámetros restringidos en el marco del convenio) para cubrir las necesidades dotacionales de la nueva actividad.

La nueva edificación, que no será visible desde la avenida de Italia, deberá construirse "como volumen aislado y con un estilo arquitectónico que establezca una relación unitaria y perfectamente compatible con la imagen del edificio original catalogado". Además, la actuación creará una fachada trasera hacia el parque de nueva creación que se formalizará tras el traslado de la antigua estación.

El proyecto cumplirá un doble objetivo: salvar de las ruinas un hito del patrimonio histórico abandonado y, a la vez, cubrir una demanda asistencial. "Con esta iniciativa la ciudad recupera uno de sus edificios históricos, que lleva 15 años cerrado y abandonado y cuya rehabilitación se veía dificultada por tratarse de una propiedad privada; y, por otra parte, promovemos la creación de un equipamiento social con un proyecto que es innovador en nuestra ciudad, apoyando la labor de una empresa de economía social y solidaria, en beneficio de la calidad de vida y autonomía de las personas mayores", asegura el concejal de Urbanismo y Patrimonio Municipal, Manuel Gómez.

Según valora el también portavoz del equipo de gobierno, desde el principio del mandato su grupo trabaja "en el compromiso de poner en valor nuestro patrimonio y recuperar los edificios históricos en desuso" y, en este caso concreto, hay "mucho trabajo, gestión y negociaciones detrás". Un esfuerzo que, en sus palabras, merece la pena para dignificar una zona que presenta una imagen muy degradada por el estado de abandono de este edificio.

Por lo tanto, el edil tilda de "excelente noticia" que después de tantos años prospere un proyecto que, en su opinión, es sostenible desde todos los puntos de vista, de interés social y "desde el compromiso de respetar la impronta arquitectónica que tiene este edificio catalogado de la ciudad".

El Colegio San José de Calasanz abrió sus puertas en 1932 y echó el cerrojazo en 2002. Aquel año, los problemas detectados en el inmueble llevaron a la Delegación de Educación a considerar que el centro, en el que estaban matriculados 180 alumnos, no era apto para impartir clases, ante el riesgo de hundimiento del suelo de la planta baja. Sin embargo, la cimentación del edificio no tenía patologías.

El centro se cerró de forma cautelar, a pesar de que el Ayuntamiento desestimó el expediente de ruina solicitado entonces por los propietarios, esgrimiendo que el coste de rehabilitación no alcanzaba el 50% del valor del inmueble. La cuestión murió en los tribunales y después se presentó a Urbanismo un nuevo expediente de ruina.

Desde entonces, el Ayuntamiento de la capital intentó que la propiedad lo rehabilitase. Sin embargo, todos los intentos cayeron en saco roto. Las multas coercitivas, el expediente de ruina o las diversas propuestas para un nuevo uso sirvieron de poco. Sin embargo, el nuevo proyecto que pasará por el Pleno la semana próxima buscará poner fin al clamor por la recuperación de una seña de identidad del patrimonio onubense.

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