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Al Clark: de Huelva a la cima mundial de la producción musical y el cine

  • Clark nació en Corrales en los años 40 al trabajar su padre en la Compañía de Tharsis

  • Narra su prolífica carrera internacional en Virgin, con Sex Pistols o Mike Oldfield, entre otros

Al Clark: de Huelva a la cima mundial de la producción musical y el cine

Al Clark: de Huelva a la cima mundial de la producción musical y el cine

“Tengo que advertirte que la única vez que he hablado en español en este siglo fue cuando Priscilla (El musical) se estrenó en Madrid hace seis años. Mi español, que siempre ha sido campesino, es muy poco utilizado”. Así, Al Clark, pionero de Time Out, Virgin y productor cinematográfico, inicia la entrevista que transcurre en Sidney (Australia) donde reside.

“Nací en Huelva. Mis padres, escoceses, tuvieron que buscar un taxi para ir al hospital situado en la capital de la provincia y, antes, cruzar en canoa el río Odiel, pues no había puente en esa época. Desde Corrales, el pueblo donde mis padres vivían, habría sido muy arriesgado esperar al parto para llegar a Huelva porque en el pueblo no había coche. En esos tiempos, muchos niños nacían en sus casas”.

“Mi padre, un joven ingeniero que no encontraba trabajo en ese tiempo difícil de finales de los treinta, fue a parar a la segunda empresa más importante de la zona, tras la de Río Tinto, la Compañía de Cobre y Azufre de Tharsis. Esa zona era casi como el centro de África en distancia y aislamiento. Mi padre se encontró en el barco, mirando las inhóspitas marismas por el ojo de buey y preguntándose qué clase de vida iba a tener", explica Al Clark. 

"Así que mi padre le escribió a mi madre, que era maestra en Glasgow, explicándole la vida ajena y extraña en la que estaba inmerso, y la invitó a casarse con él y a aguantar ese destierro. Hasta verano, mi madre no tuvo tiempo libre (vacaciones escolares) para poder desplazarse hasta España en barco. Se casaron en Sevilla. Yo nací en 1948 y tuve una infancia española en ese pueblecito, Corrales, donde aprendía simultáneamente con mi madre. 

Recuerda Clark cómo su estancia en Huelva acabó antes de llegar a la adolescencia: "A la edad de nueve años me mandaron a un internado en Escocia hasta que terminé la obligatoria. En seguida empecé a construir mi porvenir, tras un paso por la universidad, no sé si muy fructuoso.”

“Tuve la inmensa fortuna de encontrar trabajo en Time Out y Virgin. En Time Out estuve dos años –revista rompedora en los 60s-70s donde se reflejaba todo lo nuevo que venía en cultura, comida y exposiciones–. Después me contrataron en Virgin.”

Durante trece años, Al Clark trabajó en la polifacética empresa Virgin, discográfica inicial. Anteriormente, en 1972, Branson, fundador de Virgin, había tenido una tienda de discos en Oxford Street, donde el gran locutor y disc jockey isleño Vicente Mariskal Romero compraba algunos de los discos que llevaba a España para ponerlos en Radio Centro en su famoso Musicolandia.

Clark comenzó como publicista, representando entre otros a los Sex Pistols, Phil Collins o Mike Oldfield. Posteriormente, se incorporó como editor de The Film Yearbook perteneciente a Virgin Books y terminó como director de la división cinematográfica.

“Para empezar a trabajar en Virgin, Richard Branson me llamó una noche para entrevistarme. Efectivamente, me propuso trabajar con él, para lo que planteé la condición de que al menos me tenía que pagar lo mismo que ya cobraba. Ya tenía un hijo de cuatro años con la responsabilidad que supone. Richard llamó a su socio para consensuar las condiciones y a la semana siguiente, en 1974, comencé a trabajar con ellos. Era un mundo muy nuevo, sin socios norteamericanos ni tanto dinero, una verdadera aventura. Habiendo probado Time Out, me daba cuenta de que me interesaban las nuevas experiencias.

El primer artista en el sello Virgin Records fue Mike Oldfield, que grabó su fulgurante Tubular Bells en 1973 con la ayuda del equipo de Branson. El disco fue un éxito instantáneo, permaneció en las listas del Reino Unido durante 247 semanas. Así, usando el impulso del éxito de Oldfield, Branson firmó luego con otros grupos musicales aspirantes a la etiqueta, incluidos los Sex Pistols. Artistas como David Bowie, Tangerine Dream, Culture Club, The Rolling Stones y Genesis lo seguirían, ayudando a hacer de Virgin Music una de las principales compañías discográficas del mundo.

“Virgin creó el fenómeno Tubular Bells (Mike Oldfield), (1979) cuando comenzó las giras por los estadios y yo era su intérprete en las ruedas de prensa. Fue entonces cuando conocí a Mariskal Romero, al venir con Oldfield a los conciertos en los estadios de Madrid y Barcelona, que fueron los primeros. Lo que recuerdo de él es la sensación de que fuera posible que en ese momento era una leyenda y, a la vez, estaba creándola.”

“Llevé también a los Sex Pistols. Era un contraste. De todos los que estábamos en la compañía, a lo mejor yo era el más ajeno en edad, temperamento y paciencia. Conocía a las bandas y pasaba tiempo divertido con ellos, pero no me confundía con los grupos".

En cuanto al cine, Clark afronta la aventura con la coproducción de 1984, de Michael Radford estrenada en el mismo 1984. “Nos causó muchas dificultades esta película”, afirma Al sin precisar. “En cualquier caso es una película tremendamente actual, bastante profética. El mundo realmente se ha convertido exactamente en lo que Orwell temía. La forma en que se transmiten las imágenes, la velocidad a la que viajan las noticias y también la forma terrible en que cada momento las persona son vigiladas con teléfono o cámaras.”

Los hitos en el cine de Al Clark son inenarrables. Su cortometraje A shocking accident (J. Scott, 1982) ganó el Oscar en dicha categoría; 1984 y Absolute Beginners son películas de culto. Sin embargo, hay un film que le ha encumbrado más que ningún otro: Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (S. Elliot, 1994). “Quizá sea la película que más me gusta por el éxito que tuvo cuando la rodamos hace veintiséis años y el impacto que produce en cada nueva generación. Tiene su propia energía. Desde el primer momento fue un viaje sin frenos –Clark se emociona al expresarlo– Priscilla es un proyecto que me conmovió especialmente esa noche del estreno del musical en Madrid: era poder dar a mi país natal (España) algo creado en mi país de adopción (Australia) y ser recibido con tanto cariño.”

“Tengo muchas películas favoritas". No hay manera de que Al sea más explícito. "La mayoría son lo que deben ser”. Y una trayectoria excepcional que le lleva a participar en festivales como San Sebastián, Cannes, etc. Tanto que Australia le hace merecedor del Lifetime Achievement Award, el Longford Lyell Award en 2013, que otorga la Academia Australiana de Artes de Cine y Televisión. Un tributo a toda su trayectoria profesional que sigue en activo con continuidad de proyectos.

Al Clark también tiene libros escritos como Raymond Chandler in Hollywood (1996), que se presentó en el ciclo de Novembre Negre en 2018, y The Lavender Bus (1999), una edición más actualizada de Making Priscilla (1994) y ahora prepara su autobiografía. Esperemos que tenga la oportunidad de venir a España a compartir sus conocimientos en algún evento de rock y cine, siempre cultura. Le esperamos con los brazos abiertos.

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